Lo recuerdo así

Ciudad de México /

Carlos Tello Díaz ha escrito que las elecciones nunca son un trámite y que la historia demuestra que antes de la contienda electoral nada se ha escrito en piedra. Tello recordó la elección de 2006. Su relato despertó mis propios recuerdos de ese día.

Paso del umbral del presente y vuelvo al pasado. Aquel 2 de julio, El Universal me mandó a cubrir la elección, Rubén Álvarez me dio instrucciones y una acreditación para entrar al Hotel Marquis de la Avenida Reforma, centro de operaciones de la campaña del candidato López Obrador. El viento a favor trae consigo los peligros del triunfalismo. Ya ganamos, decía mi hermano, el escritor José María Pérez Gay, vamos adelante ocho o nueve puntos. Su esposa, Lilia Rossbach, preparaba la celebración en su casa de Coyoacán. Los sueños que buscan hacerse realidad nos vuelven ciegos.

Mi hermano y yo habíamos discutido varias veces en su estudio. Subimos el tono, y lo bajamos. Una parte de esta historia la conté en El cerebro de mi hermano. No la voy a repetir. Pepe me dijo que me conseguiría una acreditación del partido para que pudiera caminar por el hotel sin que nadie me molestara. Así yo podría escribir de primerísima mano del día de la victoria.

Nos sentamos en una mesa de la cafetería del hotel con Muñoz Ledo y Horacio Duarte. Mi hermano dejó la mesa para contestar el teléfono. Muñoz Ledo dijo: ganaremos por seis; Duarte lo corrigió: por ocho, Porfirio, más tarde llega la encuesta de Covarruvias. En la mañana, mi hermano me mostró una tarjeta manuscrita firmada por un general cuyo nombre he olvidado y que debía entregarle a López Obrador: “en Sedena recogemos esta información: usted, licenciado, ganará por cuatro puntos. Quedo a sus órdenes”.

A las siete de la noche abandoné el hotel. No me despedí de mi hermano. Él estaba en el piso 6, donde estaba el cuarto de guerra del candidato. ¿Era el 6? No lo recuerdo. A las nueve de la noche me llamó desolado y me dijo esto: “Andrés me llevó al balcón, me puso la mano en el hombro y me dijo: ‘perdimos, Chemita, por muy poco. No vimos llegar el voto de la clase media’”. ¿Quieres que tomemos algo?, le pregunté. Voy a descansar, estoy agotado.

Entrada la noche, Martí Batres anunció en el Zócalo que López Obrador había ganado por 500 mil votos. Así conocí la materia política de López Obrador: el rencor, la venganza, la mentira. 

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