Hay fortaleza en una sociedad civil activa

Ciudad de México /

Las organizaciones civiles en México movilizan alrededor de 230 mil millones de pesos al año. ¿Es suficiente?, pregunté a Jorge Aguilar Valenzuela, nuevo presidente del Consejo Directivo del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi). Su respuesta: “Es poco”.

Detrás de esos millones hay 56 mil mdp que vienen de donativos, según el Compendio Estadístico del Sector no Lucrativo 2023. Las personas físicas, como usted, querido lector, querida lectora, donaron 63 por ciento de ese monto; otro 30 por ciento llegó de personas morales, nuestras empresas, y 7 por ciento del sector público. ¿Qué dice esto de nuestro país y nuestra sociedad civil?

Las donaciones son pocas, “inclusive es un monto menor en comparativo a otros países en América Latina, donde somos la segunda economía y deberíamos tener un rol más significativo”, dijo Jorge en MILENIO Negocios. “Esto responde a que no ha logrado permear un mayor sentido de compromiso y responsabilidad. Este es de los grandes retos que tenemos como sociedad civil, como individuos; necesitamos entender la importancia de donar y colaborar para muchas causas y proyectos que lo requieren”. Aquí anoto algo relevante, donar muchas veces se puede hacer en horas, no pesos, y eso también contribuye. No obstante, hay solo 2 millones de voluntarios en estas organizaciones.

El tercer sector está compuesto por organismos regidos sin fines de lucro, ya sea instituciones filantrópicas o de servicios a terceros, hasta organizaciones políticas o religiosas. En México hay más de 48 mil asociaciones donatarias autorizadas y/o con una Cluni, o clave única para gestionar estímulos del gobierno. ¿Cuál es su relevancia?

Más allá de sus causas humanitarias o ambientales, su independencia, su base comunitaria —ya razones suficientes— hay otra constante: la búsqueda de un impacto positivo. Son organizaciones que quieren un balance entre el mercado y el gobierno, que velan por los intereses de aquellos a los que sirven; que en principio tienen líderes comprometidos, confiables, con inteligencia emocional, sensibles, que inspiran e impulsados por mejorar y transformar su comunidad. Un tercer sector robusto da solidez a cualquier nación.

Jorge me dijo: “Servir es un privilegio”, y me pregunto si lo entenderemos, pues este tercer sector está “disperso” y llega a manifestar un cierto protagonismo que disminuye “el espíritu de colaboración y la convicción de impulsar una mejor sociedad y un mejor país”.

En un momento económico y electoral como el actual, pensar en nuestra sociedad civil y verla dispersa y desconectada debe ser un aliciente para conglomerarla, engancharla y activarla. Tenemos la oportunidad de servir en proyectos educativos, de salud, para mitigar la pobreza y otras tantas causas relevantes que nos harán un país más fuerte, tomémosla, no solo urge, puede resultar en la cohesión que anhelamos.

  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
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