Cruz Azul, fuerte candidato

Ciudad de México /

Como suele suceder, en el momento en que el escribidor garrapatea trabajosamente estas líneas, por ahí de las tres de la tarde del sábado, en una calurosísima y abarrotada Terminal 2 (no ha puesto todavía, el mentado articulista, un pie en el AIFA e ignora, por lo tanto, si tan portentosa obra de ingeniería cuenta con un modernísimo sistema de aire acondicionado, sobre todo que las temperaturas que está sobrellevando la nación mexicana en los últimos tiempos son declaradamente infernales, pero en el caso de que así fuere, no le sirve de consuelo para mitigar su frustración de que no se haya edificado el NAICM), en el momento en que estos farragosos párrafos son redactados –repite el gacetillero— no ha tenido todavía lugar el segundo Clásico de la competida Liguilla, o sea, el encuentro en la cumbre entre sus entrañables Chivitas y el odiosillo equipo americanista.

O sea, ¿de qué escribo (ya hablando en primera persona)?

El más oscuros de mis deseos es que el Club Deportivo Guadalajara S.A. de C.V. le pase por encima a los de Coapa. Sería un sueño hecho realidad, un supremo desquite, una revancha histórica, un “hasta aquí” asestado a unos sujetos tan pretensiosos como engreídos, en fin, una ocasión para aparecerme el lunes en el jale y esbozar la más sarcástica de mis sonrisas delante de los dos o tres americanistas que deslustran el ambiente laboral.

Pero, qué caray, eso todavía no acontece. Y, este artículo verá la luz cuando la suerte esté ya echada lo cual tendría que llevarnos a una reflexión mucho más sesuda sobre la naturaleza del periodismo escrito y, ya en plan declaradamente profundo, sobre la esencia misma del tiempo, algo que se nos escapa inexorablemente de las manos pero que, en momentos como éste (o sea, el de estar tecleando la columna en mi laptop Asus Zenbook de apenas un kilogramo de peso, con perdón de la publicidad gratuita que le estoy ofreciendo a la firma y confesando, con algo de incomodidad, que el tema del gramaje fue justamente lo que me hizo renegar de mi MacBook), en un momento como éste –sigo repitiendo— la inexistencia del futuro es algo cardinal en tanto que lo esperado todavía no acontece.

Ahora bien, más allá de lo exasperante que me resultó, en lo personal, que algunos comentaristas de relumbrón decretaran, al comenzar el actual torneo Clausura (o como se llame), que tres equipos –tres nada más— iban a dominar a todos los demás, me permito opinar, en lo que toca al resto de los participantes, que Pachuca mostró cosas, aparte de parecer un muy sólido candidato al título en su momento, y que, a estas alturas, Cruz Azul puede dar la campanada, vaya que sí.

Un tipo como Anselmi merece un premio a su ejemplar dirección. Y sus mocetones, motivados y entregados, también. ¿Una final Chivas-Cruz Azul?

Este… falta que transcurra… ¡el tiempo!


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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