Apuntes

Libertad bajo amenaza

Rubén Alonso

La vida como las libertades fundamentales siempre están amenazadas, lo que nos lleva a una alerta y acciones permanentes para defenderlas, protegerlas, garantizarlas, ensancharlas. En este espacio, por ahora, no me referiré a la vida en un contexto de pandemia y una crisis económica que se profundiza, sino a una de nuestras libertades fundamentales: expresión y comunicación.

Tres hechos recientes. El senador por Morena Ricardo Monreal propuso el pasado 10 de junio fusionar Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y Comisión Reguladora de Energía (CRE) para crear el Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (INMECOB); en Periodo Extraordinario, el Congreso de la Unión aprobó reformas de Ley Federal del Derecho de Autor y al Código Penal Federal para adecuar la legislación al capítulo de propiedad intelectual del T-MEC, que son publicadas en el Diario Oficial de la Federación 1 de julio; y luego, el 3 de julio, en su “mañanera”, el presidente Andrés Manuel López Obrador anticipó: “Estoy buscando la manera de que cooperen [periodistas y columnistas críticos], porque el atacarme es para ellos una empresa lucrativa”.

Asociaciones y grupos ciudadanos han levantado la voz de alerta. La Asociación Mexicana de Derecho a la Información, y Artículo 19 México y Centroamérica, entre otros. Lo reciente no es único, se suma a una constante de iniciativas y posicionamientos públicos de actores en el ejercicio del poder a partir de una visión polar y simplista de la realidad que es alimentada día con día. Estamos ante una ruta que comienza con acotar y controlar la libertad de expresión y comunicación.

Si la alternancia en el poder público bajo el ofrecimiento de una transformación (necesaria) fue en gran medida consecuencia del hastío acumulado, mantener y alimentar una polarización social en medio de una emergencia sanitaria y crisis económica de proporciones y consecuencias no dimensionadas del todo, será la construcción de su propia tumba y preparación del camino al extremo que vivifica con su polarización. El daño, entonces, será mayor, y no para el grupo en el poder, sino para todas y todos.

Quien crea y alimenta a sus propios adversarios, como en toda esquizofrenia, además de esclavizado por ellos, terminarán derrotándolo.

Nota: lo expresado aquí es gratis.


Twitter: @jrubenalonsog

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