Armonía, nombre del poder

Ciudad de México /

George Washington, Lenin o Moshé Dayán lo sostenían. Para provocar la existencia de la paz, es indispensable el poder para mantenerla y la firmeza flexible para construirla cotidianamente en el diálogo.

No existe el liderazgo legítimo de una comunidad —incluso aquellas en los márgenes de lo social— sin la capacidad de hegemonización de un proyecto válido para el conjunto. El liderazgo es capacidad de paz.

Si Dayán existiera, estaría en condiciones de imponerle a Netanyahu el diálogo incluso con Hamás si habremos de conceder crédito a su afirmación según la cual “si quieres la paz, no hables con tus amigos, sino con tus enemigos”. Diálogo aun cuando exista capacidad de supeditación mediante violencias tan relevantes en Medio Oriente como para determinar los liderazgos y, paradójicamente, condicionarlos a espirales de violencia anuladores de los mismos.

En esa dirección, es de reconocer la reactivación diplomática mexicana al no respaldar crítica oficial a Israel y al mismo tiempo buscar el término de la matanza en Gaza, según el anuncio del presidente Andrés Manuel López Obrador para asistir a la reunión de La Haya.

En rumbo semejante, son sugerentes las aristas del mensaje de Claudia Sheinbaum Pardo en su cierre de campaña: oferta de construcción de paz, armonía y justicia, no discriminación, disposición a la entrega del alma en servicio para no defraudar a quienes le regalaron, dijo, una cantidad de amor que la compromete entrañablemente en los siguientes años.

Ninguna señora “del hielo”. Hay una apasionada lideresa comprometida con el segundo ciclo sexenal para el cual la eficiente construcción de circuitos de paz regionales ha sido enunciada.

A las observaciones opositoras e internas respecto de la diferencia de estilos entre AMLO y Sheinbaum, con independencia de los resultados numéricos del domingo, se les contendrá con resultados en la promoción de una nueva unidad nacional cuyo fundamento incluye una sólida columna de construcción de paz.

Nada es posible sin el conjunto. Debería ocurrir en todas las entidades. El jefe de Gobierno, Martí Batres, se desempeñó con el mayor cuidado institucional y compromiso en esta compleja coyuntura, lo cual se acompañó de una comprometida y precisa defensa de verdades administrativas. Desmanteló decenas de amenazas y mantuvo la gobernabilidad de la ciudad. Su eficacia operativa fue arropada por todos los equipos de gobierno. También relevante fue el trabajo de Francisco Almazán Barocio, director general de la PDI, responsable de la atención de centenas de denuncias y situaciones riesgosas. Para la paz poselectoral requeriremos decisión política, ciudadanía actuante, oposición maduramente asertiva y equipos con resultados.

Armonía es un nombre actual del nuevo poder. Si la capital del proceso político democrático es la CdMx —“el corazón del obradorismo”, según la llamó el miércoles Clara Brugada— el modelo de paz aquí ensayado palpitará con resultados en un año, como lo hizo Sheinbaum.


  • Salvador Guerrero Chiprés
  • "Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX. Curso Liderazgo y Efectividad Gubernamental, Los Desafíos de México, en John F. Kennedy School of Government, Harvard, enero de 2006. Doctorado obtenido en el Departamento de Gobierno De La Universidad de Essex, Inglaterra, 2004. Maestría en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, UIA. Licenciatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (Ciencias de la Comunicación), generación 1980-1983."
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