Llamado a la responsabilidad opositora

Ciudad de México /

La oposición está convencida de que Morena usará sus mayorías en el congreso para aprobar reformas que destruirán la democracia y nos convertirán en una autocracia populista.

Ante ello, han comenzado a diseñar estrategias para reducir el número de diputados de la coalición Morenista. La propuesta que actualmente tiene más fuerza es presionar a las autoridades electorales para que, a la mala y de última hora, reinterpreten las reglas de asignación de diputaciones de forma que perjudiquen a Morena. Esta es una propuesta inherentemente antidemocrática.

La oposición cree que no importa, pues le hacen un favor al país al limitar a Morena, pero en realidad es al revés: nos están poniendo en más riesgo.

La probabilidad de que una democracia se destruya no solo depende de quién gobierna, sino también de cómo actúan los que se le oponen. Como ha mostrado el trabajo de Dra. Laura Gamboa, académica invitada del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard, cuando las oposiciones se comportan de manera antidemocrática e irresponsable, la democracia suele derrumbarse con mayor probabilidad.

El ejemplo prototípico de ello es el comportamiento de las oposiciones colombianas y venezolanas.

En Colombia, las oposiciones utilizaron mecanismos democráticos para oponerse a Uribe. Por medio de procedimientos parlamentarios legales, retrasaron ciertos proyectos y cambiaron otros. En la mayoría de las veces no lograron impedir la aprobación de leyes propuestas por la coalición oficialista, pero lograron moderarlas y mantenerse como interlocutores legítimos.

En Venezuela, las oposiciones siguieron mecanismos radicales e ilegales como los que actualmente propone la oposición mexicana. El resultado lo conocemos todos y fue trágico.

Cuando una oposición minoritaria boicotea a un gobierno de amplio respaldo popular con argucias legales, las cosas no salen bien. La estrategia opositora se vuelve contraproducente porque la gente comienza a respaldar aún más al gobierno y a concebir a los opositores como orquestadores de una injerencia injusta. Todo esto termina volviendo justificable, a ojos de muchos, el que el ejecutivo realice acciones abiertamente antidemocráticas contra quien se le opone. Así pasó en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Sri Lanka.

Por eso, hoy hago un llamado a que la oposición entre en razón. Sus argucias legales radicales no ayudan a la democracia mexicana, la perjudican. Si en verdad creen que la democracia mexicana pende de un hilo, deben actuar acorde. Sean responsables. Su actitud solo ayudará a que Morena tenga más respaldo popular para reformar al poder judicial y al electoral.

Hoy por hoy, a pesar de lo que piensa en Obradorismo, la mayoría de la población no considera prioritario reformar a la corte o los organismos electorales. Hay otras cosas que les importan más. Sin embargo, esto puede cambiar si la oposición continúa envalentonada obligando a estos organismos a cometer acciones antidemocráticas.

Todos vamos en el mismo barco. Y ese barco ha decidido virar en favor de Morena. Analistas, voces públicas y operadores políticos no deben olvidar que, si quieren jugar duro, actualmente, nadie puede jugar más duro que Morena. Apretar ese botón no le conviene a nadie. 


Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.


  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
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