Por segunda ocasión estilista cierra su local; ahora por coronavirus

Cuando inició la contingencia sanitaria sus clientes dejaron de acudir a su estética, lo que le orilló a cerrar operaciones y entregar el local.

El hombre, con más de 15 años como peluquero, actualmente acude a los domicilios de sus clientes. (Agencia Enfoque)
Rafael González
Puebla /

A pesar de que Paulo Ángeles Bravo presume una vasta cartera de clientes y un desempeño profesional muy bien calificado como estilista, ha visto cerrar en dos ocasiones sus estéticas y obligado a resurgir para mantener a su familia.

En entrevista para MILENIO Puebla, indicó que la primera ocasión, una obra de remodelación lo hizo quebrar, sin embargo, ahora la contingencia sanitaria que a nivel mundial “que estamos viviendo por el covid-19” lo ha obligado a frenar sus actividades en su fuente de ingresos.

“Hace tiempo puse mi estética pero me tocó cerrarla porque levantaron el puente de Valsequillo hacia Plaza Crystal y tuve que cerrarla por la obra, que me afectó un buen. Ya no llegaba la gente. Me tocó cerrarla por ese motivo. Tuve que trabajar para otras personas y ahora que apenas había puesto el negocio me pasó esto”, narró Paulo.

El hombre, con más de 15 años como peluquero, actualmente acude a los domicilios de quienes así se lo piden para arreglarlos en su imagen, con el fin de obtener un ingreso que le permita cubrir sus necesidades y las de su familia.

En ese sentido, precisó que dos meses han transcurrido desde que cerró su estética, pero por fortuna sus ingresos le permiten atender las necesidades de su familia.

Contó que cuando inició la contingencia sanitaria sus clientes dejaron de acudir a su estética, lo que le orilló a cerrar operaciones y entregar el local. “Ya no tuve otra opción porque ya no iba a poder sostener la renta”.

Expresó que desde ese momento decidió contactar a sus clientes y ofrecerles el servicio a domicilio, por lo que ha tenido una gran respuesta. “De por sí manejaba ese servicio, pero ahorita más”.

Mencionó que es muy variada la petición de atención. “Hay días que tengo trabajo y ahora llevo dos sin trabajar. Es muy variado el servicio así, no es constante”.

Estimó que a la semana diez personas requieren sus servicios, siendo hasta el momento muy pareja la solicitud tanto de hombres como de mujeres. “No puedo decir que uno más que otro (…) de los dos tengo trabajo”.

Explicó que los caballeros piden corte de pelo mientras que las mujeres cortes, despuntes, retoque de tinte o peinados.

Aclaró que son pocos los peinados que ha efectuado, ya que el confinamiento obligó a las personas a evitar las aglomeraciones y reuniones.

Narró que a pesar de cubrir todos los requerimientos establecidos por las autoridades sanitarias, como portar cubre bocas, careta, guantes y uso constante de gel para las manos, algunos de sus clientes le han pedido extremar los cuidados.

“Por ejemplo, apenas hubo uno que me pidió la chica que llevara una muda de ropa extra para cambiarme allá. Llego con mi cubrebocas y llegando allá tenían su ‘sanitizante’ para recibirme y me pusieron cloro en los (zapatos) pies, ‘sanitizante’ en el cuerpo y todo eso”. Remarcó que a su vez, hace lo propio en su casa cuando regresan de visitar a sus clientes.

Por otra parte, luego de estas experiencias mencionó que tendría que pensar mucho para volver a abrir un negocio, en especial, porque está al día, “y no ha habido la posibilidad de guardar algo para volver abrir porque ve que son depósitos, papeles del ayuntamiento, una serie de gastos”.

Añadió que “tal vez a futuro. Pero no a mediano plazo”. Por último, dijo que ninguna de sus estéticas tuvo un nombre propio, firma o emblema porque siempre las relacionaban con su nombre. “Todo el mundo siempre decía: ‘ve a la estética de Paulo’, y así me conocían”.


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