'Pacto por México' abrió paso a súper coaliciones desde 2014

PAN, PRI, PRD y PVEM eliminaron la cláusula que frenaba sobrerrepresentación legislativa de 8 por ciento.

Así se definen las mayorías en el Congreso. | Diseño: Óscar Ávila
Témoris Grecko
Ciudad de México /

La reforma electoral del Pacto por México “desapareció” la cláusula que impedía que las coaliciones partidistas tuvieran una súper mayoría legislativa superior al 8 por ciento de los votos obtenidos en los comicios nacionales. PAN, PRI, PRD y PVEM votaron a favor de aquel dictamen.

El límite a la sobrerrepresentación legislativa de los partidos y de las alianzas fue introducido en la Ley de 1996 pero, para el caso de las coaliciones, fue eliminado en 2014 por la iniciativa promovida por Enrique Peña Nieto.

El Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) de 1996 establecía que “a la coalición le serán asignados el número de senadores y diputados por el principio de representación proporcional que le correspondan, como si se tratara de un solo partido”.

Sin embargo, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Lgipe) de 2014 quitó cualquier alusión a las coaliciones: 

“En ningún caso, un partido político podrá contar con un número de diputados por ambos principios que representen un porcentaje del total de la Cámara que exceda en ocho puntos a su porcentaje de votación nacional emitida”.

De cualquier forma, el “freno al cambio”, como llamó el ex presidente Vicente Fox a la parálisis legislativa que padeció durante su gobierno, parece haber sido levantado por el mandato popular del 2 de junio de 2024.

Con base en los resultados oficiales de las elecciones recientes (antes de impugnación), tres proyecciones de escenarios realizadas por MILENIO muestran que Morena y sus aliados no obtendrían mayoría constitucional con la Ley de 1996, pero la reforma electoral de 2014 faculta que el oficialismo tenga más de dos terceras partes de los votos en la Cámara de Diputados y se quedaría a un tris de lograr esta superioridad en el Senado.

En cambio, sin plurinominales, la 4T tendría 86 por ciento de los diputados federales y 94 por ciento de las senadurías, por lo que podría pasar sin contratiempos cualquier reforma.

En ningún caso, sin embargo, le permitirían a la alianza de PAN, PRI y PRD constituir por sí misma –sin reclutar a MC– una minoría de bloqueo de cambios constitucionales como la que sostuvo en los últimos dos años. 

Para el partido naranja, la Ley de 1996 lo hubiera convertido en bisagra indispensable en ambas cámaras; la de 2014 lo coloca fuerte en la de Senadores; finalmente, sin representación proporcional, apenas existiría en el Congreso de la Unión.

Tres escenarios

Sin plurinominales, Morena y sus aliados habrían alcanzado un control casi absoluto de las cámaras legislativas federales y estatales, con 94 por ciento de las senadurías y 86 por ciento de las diputaciones, además de mayorías en 26 congresos locales (Jalisco no se ha definido aún). 

Su poder para aprobar legislaciones encontraría una oposición sin la fuerza suficiente para introducir obstáculos.

En cambio, bajo el Cofipe de 1996, los porcentajes obtenidos en las votaciones de diputados (54.7 por ciento) y de senadores (55.07 por ciento) le habrían alcanzado, con el 8 por ciento de sobrerrepresentación permitido, para obtener mayorías absolutas holgadas (62.7 y 63 por ciento), pero casi cuatro puntos porcentuales por debajo de la mayoría calificada de dos terceras partes (66.67 por ciento), necesaria para introducir modificaciones constitucionales.

En ambos casos, sin embargo, la alianza PAN, PRI, PRD no alcanzaría a sumar la tercera parte de asientos para constituir una minoría de bloqueo por sí sola: las bancadas de Movimiento Ciudadano serían indispensables tanto para conseguir como para impedir las reformas a la Carta Magna. 

La pérdida del registro del PRD, todavía por definir, tendría un pequeño impacto en la distribución de escaños al reducir la votación válida emitida, con cargo a la oposición.

En cambio, la normativa vigente de 2014, al establecer que el límite de 8 por ciento se aplica a los partidos, sin mencionar a las coaliciones, se traduce en que la alianza oficialista alcanza un 74 por ciento en la Cámara de Diputados, 7 puntos por encima de la mayoría calificada, y el 64 por ciento de la senadurías, menos de 3 puntos por debajo del margen de reforma constitucional, que puede alcanzar con el concurso de Movimiento Ciudadano o de solo tres senadores disidentes de PRI o PAN.

Congresos locales se pintan de guinda

A nivel de congresos locales, en ninguna de las proyecciones habría dificultades para que el oficialismo consiguiera que 17 de los 32 aprobaran sus reformas constitucionales, como requiere la ley para darles validez.

El tsunami morenista del 2 de junio fue tal que en 26 de ellos se asegura la mayoría absoluta (no hace falta la calificada) bajo cualquiera de las hipótesis, la de 2014, la de 1996 o la previa. 

Con sus aliados PT y PVEM, arrasó en 25 entidades en todos los distritos o en amplias mayorías de ellos, como en Ciudad de México, con 27 del total de 33.

La influencia de los plurinominales solo se da en donde las diferencias fueron más pequeñas.

En el estado 26 cuyo congreso dominará, Durango, la coalición Morena-PVEM se llevó ocho de 15 distritos y el 43 por ciento de la votación, sobre el 40 por ciento de PRI-PAN-PRD, lo que le permitirá fortalecer su mayoría al momento de la distribución proporcional.

En Guanajuato, Morena, PVEM, PT empataron en distritos con el panismo y sus socios –11 para cada alianza–, pero su menor porcentaje dejará a los obradoristas en inferioridad.

El escenario más interesante es el de Jalisco, donde la coalición de Morena ganó la mayoría de los distritos, pero, en un panorama a tercios, su porcentaje general en el estado solo le permite alcanzar, con los plurinominales, la mitad de los curules, al sumar seis legisladores a los 13 que había ganado para llegar a 19.

Movimiento Ciudadano solo conquistó cuatro distritos, pero con siete de representación proporcional, sube a 11; y PAN y PRI pasan de tres a ocho. 

Si MC, que ganó la gubernatura, pacta con estos últimos, empataría con Morena en el Congreso y enfrentaría una legislatura en fragilidad; pero si acuerda con los guindas, construirá una mayoría amplia a cambio de dejarlos poner condiciones.

EHR

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