Joven abandonó pueblo donde nació para cumplir SUEÑO de ser maestro; historia conmueve en redes

El joven de 13 años tuvo que mudarse de su localidad para poder estudiar la secundaria y cumplir su sueño de ser maestro

Foto: Captura
Ciudad de México /

No existe impedimento para cumplir los sueños, solo se necesita de fortaleza, esfuerzo y mucha resiliencia en el camino para lograr la meta, tal es el caso del joven Humberto Díaz, quien a sus 13 años tuvo que mudarse de los cerros para vivir en una casa de adobe prestada que no cuenta con luz, agua, cocina, ni baño, con tal de lograr su sueño de convertirse en un profesor de matemáticas.

Humberto Díaz vive en Chañar Punto en la localidad de Santa María Catamarca, anteriormente vivía en los cerros catamarqueños en la zona de Los Saltos, donde vivía una vida muy tranquila acompañada de animales de granja como caballos, burros, vacas y cabras, así como juegos infantiles, pero tuvo que mudarse con su familia al pueblo para poder hacer la secundaria, ya que en los cerros la secundaria y la primaria cerraron por falta de alumnos, pero el joven quería seguir estudiando.

Sus antepasados vivieron como él en las zonas rurales, aislados de todo, muy pocos tuvieron suerte de poder asistir a la escuela, siendo el caso de su madre, Alejandra Díaz, nacida en Aguas Calientes, en la localidad de Belén, quien solo pudo asistir a la primaria hasta sexto grado, actualmente no sabe leer ni escribir.

Humberto tiene cinco hermanos, sus cuatro hermanos mayores dejaron la secundaria por diferentes motivos y ahora solo consiguen trabajos precarios. 

Su hermana Juana tiene 20 años y un hijo de 6 que se llama Santiago, a los 15 años quedó embarazada y dejó la escuela porque no tenía con quien dejar a su hijo y aunque quisiera volver a estudiar, no puede hacerlo por los diferentes problemas económicos que enfrenta la familia, “no se consigue trabajo sino tienes el estudio”. Siendo así que toda la familia de Humberto apuesta por su educación, para que se convierta en el primero de su hogar en tener su título.

Además de tener el apoyo de su familia también lo apoya la asociación Minkai, la cual se encarga de acompañar a jóvenes de las zonas rurales para que puedan terminar la secundaria y si deciden seguir sus estudios, puedan contar con acompañamiento para hacerlo.

“Muchos de los estudiantes que acompañamos son muy tímidos, provienen de entornos muy humildes y no siempre pueden conversar con chicos de otros entornos que no conocen o preguntarse qué quieren de su futuro y nuestro rol es acompañarlos a pensar qué quieren hacer y que eso se convierta en realidad”, mencionó Natalia Brutto, directora ejecutiva de Minkai para la Nación.

¿Cómo fue su proceso de mudanza?

Su proceso de mudanza fue doloroso, debido a que tuvo que dejar atrás todo lo que conocía. Humberto empezó su camino el año pasado cuando hizo una prueba piloto en la que sería su nueva escuela, conociendo a sus nuevos compañeros y rutas para llegar al lugar.

Prefiero más vivir aquí que en el cerro. Aquí hay muchas casas y en el cerro solo una. No tenía vecinos ni amigos allá. Acá sí tengo amigos cerca. Los veo después de la escuela. Nos juntamos a jugar a la pelota”, menciona Humberto a dos años de su mudanza para la Nación.

Actualmente cursa segundo de secundaria en la Escuela Número 90 de Famatanca, en donde disfruta de la compañía de sus amigos así como de las materias que le imparten en el colegio, siendo su favorita la materia de matemáticas y la que menos le gusta es la de Lengua.

Pero a pesar de que lo pase de maravilla en la escuela, en su hogar existen dificultades para que tenga un lugar de estudio establecido. 

Cuando la familia se mudó al pueblo, lo hicieron todos juntos en una casa de adobe que era de un familiar. Hace un año, el municipio les construyó otra casa, pero esta no alcanza para todos los miembros, además de que aún no cuentan con servicio de luz, ni agua, teniendo que pedir a sus vecinos para que le compartan de los recursos y a pesar de realizar una queja a la municipalidad no tuvieron respuesta pues "se encuentran muy lejos".

“Mis hermanos no pudieron ir a la secundaria. Yo soy el primero. Mi deseo es poder tener una pieza para poder hacer la tarea porque sino me distraigo. Necesito un lugar en donde haya menos ruido y gente. Y también tener Wifi porque a veces me piden que busque la tarea por Internet y yo no puedo en mi casa. Tengo que hacerla en la escuela”. comenta Humberto para el periódico La Nación.
Foto: Captura

Humberto se acomoda junto a sus hermanos, Juana y Santiago, en la vieja casa de adobe que no tiene ni luz, ni agua, ni baño ni cocina. Solo sirve para dormir. El resto lo hacen en la casa de su mamá, por turnos. Además de esto su mamá toma turnos para vivir entre los cerros y en el pueblo. 

Humberto, cada vez que la ocasión se lo permite, emprende su viaje de 5 horas a lomo de burro para ir a su tierra natal, llevando víveres y al mismo tiempo asiste todos los sábados a las actividades de Minkai, que consisten en talleres y tutorías en las que los becados reciben contención y adquieren habilidades blandas. 

Aunque el camino sea complicado por el momento, Humberto está decidido en continuar con sus estudios para ser en el futuro maestro de sus hermanos así como de su localidad.




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