gluglú

  • Criando Consciencia
  • Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

Laguna /

Tal vez son las 3 o las 4 am, quien sabe, hace tiempo que los números pequeños del celular se desdibujan, total, ni importa, volverá a despertar en un momento más, un momento menos.

Acomodas un poco las almohadas mientras tu esposo duerme, el bebé está en su gluglú que parece eterno, relajado, dormido. 

Tú con tus ojeras hasta la cicatriz de la cesárea no duermes desde hace meses.

En la pantalla una mujer radiante sostiene a un bebé radiante mientras muestra su casa impecable y su primer alimento perfectamente equilibrado en esos platos libres de BPA monísimos que no puedes permitirte.

Scrolleas y más de lo mismo: la que habla de las ventajas del parto natural con un cuerpo escultural y cómo si no hubiera tenido parto seguramente no hubiera recuperado su cuerpo tan rápido. 

Te preguntas, ¿Dónde perdiste el tuyo? ¿Será que la aguja de la cesárea también lo recorto?

Luego, una casa soleada, impecable, niños jugando en la alberca, mamá con vestido boho carísimo que puedes comprar en el siguiente enlace, siendo besada por marido complaciente mientras ella da biberón. 

Ya ha explicado que da biberón para que no se le caigan las tetas en otros videos con millones de likes.

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Pero observas tu casa, el colchón en el suelo para que el bebé no se ruede, la ropa manchada de leche desde que el bebé nació, el baño sin azulejos, palpas el cansancio que te pesa sin tregua un día sí y el otro también y te das cuenta que no tienes nada interesante que mostrar.

Nada brillante, nada colorido, nada perfecto. 

Eres solo una mamá criando con ropa que no combina con sus sillones, con bebé que viste con ropa de caricaturas, con platos de veinte pesos del Walmart, con un esposo que se esfuerza, pero nunca lo suficiente y con un cansancio que muerde las manos cada que quieres agarrar un juguete para jugar con el bebé.

Has decidido que esto es lo más que puedes hacer y esta bien. 

El cuerpo perfecto tendrá que esperar, el negocio que quieres poner para sentirte más que vaca lechera también, los platos preciosos tal vez esperen hasta navidad y la casa luminosa, impecable y con estilo boho chic será hasta que puedas volver a generar dinero, tal vez unos años, tal vez nunca, no sabes.

Por ahora solo está el gluglú de medianoche, el gluglú de mediodía, el gluglú de las mañanas y eso está, o deberá estar, bien

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