La presentación del cantante puertorriqueño Bad Bunny durante el show de medio tiempo en el Super Bowl 2026 celebrado en el Levi's Stadium dio mucho de qué hablar, previo, durante y después de llevarse a cabo.
Distintas personalidades se manifestaron entorno al evento, algunos en apoyo y otros en contra; los deportistas no fueron la excepción. Por ello, aquí te mostraremos algunos tuits del boxeador Jake Paul y la peleadora de UFC, Amanda Serrano.
Tuit 1: El llamado al boicot. Jake Paul
A las 15:47 tiempo del centro de México el influencer y boxeador Puertorriqueño Jake Paul hace este llamado en X.
“Apagando intencionalmente el show de medio tiempo. Unámonos y demostremos a las grandes corporaciones que no pueden hacer lo que quieran sin consecuencias (lo cual para ellos se traduce en audiencia). Tú eres su beneficio. Date cuenta de que tienes poder. Apaga este medio tiempo. Un falso ciudadano estadounidense actuando, alguien que públicamente odia a Estados Unidos. Yo no puedo apoyar eso.”
Paul arranca desde una lógica de consumo consciente: la audiencia como moneda de cambio. Propone el boicot como herramienta de poder ciudadano frente a corporaciones como la NFL.
El mensaje deja de ser económico o mediático cuando introduce la frase “fake American citizen”. Ahí ya no critica a una empresa ni a un espectáculo, sino que personaliza y politiza el ataque, colocando a Bad Bunny en un terreno identitario extremadamente sensible.
Tuit 2: La primera corrección.
Luego de una avalancha de reacciones Paul intentó corregir. Casi trece horas después. (04:30 am).
“El problema con mi tuit es que la palabra ‘falso’ fue malinterpretada. Obviamente no es un ciudadano falso porque es puertorriqueño, y yo amo a Puerto Rico y a todos los estadounidenses que apoyan al país. Más bien, Bunny es ‘falso’ por sus valores y por sus críticas a nuestro gran país.”
Paul busca desactivar la acusación de xenofobia o ignorancia legal. Reconoce explícitamente que los puertorriqueños son ciudadanos estadunidenses y se posiciona como aliado de la isla.
Sustituyó el problema legal por uno moral: ya no es “falso” por su estatus, sino por su pensamiento. El conflicto pasa de la ciudadanía al derecho a la crítica, como si disentir del Estado invalidara la pertenencia.
Tuit 3: La aclaración larga (y el fondo ideológico)
Diez minutos después de su aclaración. Explica.
“Para aclarar: no estaba llamando a nadie ‘ciudadano falso’ por ser de Puerto Rico. Yo vivo en Puerto Rico y amo a Puerto Rico. He usado mi plataforma para apoyar a Puerto Rico una y otra vez. Pero si criticas públicamente a ICE, que está haciendo su trabajo, y odias abiertamente a Estados Unidos, voy a decir algo. Punto. Si te beneficias de un país y de la plataforma que te da, pero al mismo tiempo lo faltas al respeto públicamente, eso es a lo que me refiero con ser un ‘ciudadano falso’. Y estoy de acuerdo: el amor es más poderoso que el odio. Ama a Estados Unidos.”
Aquí Paul fija su postura ideológica completa:
- Criticar a instituciones del Estado (como ICE) equivale a atacar al país.
- Beneficiarte del sistema implica lealtad pública.
- El disenso se lee como falta de gratitud.
El tuit revela una visión condicional de la ciudadanía: pertenecer implica alinearte. No distingue entre Estado, gobierno y nación. Y coloca el amor al país como consigna final, no como debate.
Tuit 4: El desmarque emocional
Tres horas después…
“Chicos, amo a Bad Bunny, no sé qué pasó en mi Twitter anoche… qué carajos.”
Intentó bajar la tensión. Humanizar el error. Presentar la polémica como un exceso momentáneo. No borra lo dicho. Tampoco lo contradice. Funciona más como gesto de escape que como retractación real.
Mientras tanto, la respuesta de Amanda Serrano: firmeza sin estridencia.
El tuit de Amanda Serrano: identidad sin estridencias.
“Estoy orgullosa de ser puertorriqueña y de ser ciudadana estadunidense. Los puertorriqueños no somos ‘americanos falsos’. Somos ciudadanos que hemos contribuido a este país en todos los ámbitos… y nuestra identidad y ciudadanía merecen respeto.”
El valor del mensaje de Amanda Serrano está en lo que no hace. No grita. No cancela. No polariza. Primero afirma su identidad —puertorriqueña y estadounidense, sin jerarquías ni contradicciones— y desde ahí desmonta la narrativa de Paul con un recordatorio histórico: Puerto Rico no pide permiso para existir dentro de Estados Unidos, lo ha sostenido.
Al enumerar contribuciones —militares, deportivas, científicas, artísticas— Serrano no busca validación; expone un hecho incómodo: la lealtad puertorriqueña ha sido constante, incluso cuando el reconocimiento no lo ha sido. Luego, el gesto más poderoso: agradece a Paul por las oportunidades profesionales, pero separa lo personal de lo identitario. Es una lección de madurez política y emocional. Se puede ser agradecida sin ser sumisa. Se puede trabajar con alguien sin aceptar que cuestione la dignidad de tu pueblo. Serrano no responde desde el enojo, sino desde la certeza. Y cuando alguien habla desde ahí, el ruido alrededor se vuelve irrelevante.
Frente a la tormenta verbal, Amanda Serrano eligió otro registro. Reconoció el apoyo profesional de Jake Paul y su promotora, pero fue tajante en lo esencial: Los puertorriqueños no son americanos falsos. Su identidad no está en duda. Su derecho a existir, criticar y representar su cultura no se negocia.
No hubo insultos. No hubo boicot. Hubo algo más incómodo para el poder: dignidad tranquila.
Jake Paul habló desde la impulsividad y la provocación. Amanda Serrano respondió desde la identidad y el respeto. Uno quiso encender el debate con gasolina. Ella lo apagó con memoria.
FCM