La educación debe entenderse como un proceso que trasciende las aulas y acompaña a niñas, niños, adolescentes y jóvenes durante todo su ciclo de vida, ya que más allá del aprendizaje que se adquiere en el salón de clases, la convivencia con papá y mamá, familiares y amigos es de gran relevancia para su formación.
A decir de José Jorge Prado Mendoza, catedrático del Instituto de Estudios Superiores de Educación Normal (IESEN) General Lázaro Cárdenas del Río, "la responsabilidad de educar no recae únicamente en las instituciones, sino también en las familias, las comunidades y la sociedad en general".
Prado Mendoza afirma que, "se educa en casa, en el barrio, en el rancho y en todos aquellos espacios donde los adultos tienen una responsabilidad con las nuevas generaciones, ya que la formación humana debe continuar durante la juventud, la adultez e incluso en la tercera edad, especialmente ante los desafíos actuales relacionados con la salud mental y el bienestar emocional de la población".
El también docente del Centro Universitario Trilingüe (CUT) Laguna, aseguró que para fortalecer estos procesos no se requieren necesariamente mayores recursos económicos o infraestructura, sino más recursos humanos, interés por los demás y la recuperación de espacios de convivencia social.
El doctor Jorge Prado, recordó años atrás los niños y niñas se seguían educando en el barrio pues había congregaciones religiosas que ayudaban, asociaciones de colonos en donde las personas acudían no solo a resolver problemas, sino para socializar e interactuar. "Es decir, había una dinámica social en la cual existían grupos de apoyo que hoy, lamentablemente, han desaparecido".
El docente advirtió que la salud mental se ha convertido en uno de los temas más preocupantes de la actualidad como la soledad, la cual incrementa la vulnerabilidad de las personas y afecta su calidad de vida. "Las relaciones de calidad son las que determinan la longevidad, la felicidad y la salud de los seres humanos", afirmó.
Dispositivos digitales
Es por ello que considera que uno de los principales desafíos que se presentan actualmente es el uso excesivo de los dispositivos digitales, los cuales, han modificado las formas de convivencia familiar y social. "Hoy observamos familias reunidas físicamente, pero cada integrante está concentrado en su teléfono celular. Parecen interactuar, pero en realidad cada quien permanece aislado", comentó.
Finalmente, hizo referencia a las discusiones planteadas en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, Suiza durante enero de 2026, donde dijo, se puso énfasis sobre la importancia del llamado ´capital cerebral´, concepto que integra tanto la salud mental como el desarrollo de habilidades humanas y, alertó sobre el riesgo de depender excesivamente de la inteligencia artificial sin fortalecer las capacidades intelectuales de las personas.
"La inteligencia artificial debe ser una herramienta para apoyar el desarrollo humano, no un sustituto de nuestras habilidades. Debemos evitar que el avance tecnológico ocurra al mismo tiempo que disminuye el desarrollo de la inteligencia humana", concluyó.