¡Stop! La autoexigencia puede llevar al burnout

De acuerdo con los especialistas, la vida universitaria no puede reducirse a cumplir tareas, también hay que dedicar espacio a los amigos, la familia y las actividades de ocio y bienestar personal.

La detección temprana y el acompañamiento institucional son fundamentales para evitar consecuencias más graves. (fotografía de Shutterstock)
Torreón, Coahuila /
Únete al canal de Milenio

El agotamiento escolar extremo, como reacción ante la presión interna por cumplir con el ritmo de la vida académica universitaria, puede llegar a influir en el estado emocional de los jóvenes y desencadenar síntomas como insomnio, migraña, náuseas o gastritis. Globalmente, ese estado de saturación se asocia al síndrome de burnout, que inicialmente se identificó en ambientes laborales.

El síndrome de burnout, término acuñado en los años 70 que evoca la metáfora de una vela que se apaga tras consumirse por completo, está conceptuado desde 2019 como un fenómeno laboral que brota como resultado del estrés crónico en ambientes de trabajo; sin embargo, lo que sucede con estudiantes de alta exigencia se empieza a enlazar.

Te recomendamos:
La encapsulación en la era de la hiperconectividad

Identificar cuando un alumno comienza a faltar, a no entregar tareas o a bajar su desempeño es importante, ya que puede ser indicador de que algo está ocurriendo y es una consecuencia de la cultura de la productividad y de la autoexigencia.

Diego Francisco Acuña Llanganate, psicólogo, neuropsicólogo y docente en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Técnica Estatal de Quevedo, en Ecuador, considera que la detección temprana y el acompañamiento institucional son fundamentales para evitar consecuencias más graves, como la deserción escolar o el deterioro severo de la salud mental.

Entre las estrategias que recomienda, destacan la capacitación docente para identificar señales de alerta, la implementación de programas permanentes de atención psicológica y la revisión de modelos educativos que generan la sobrecarga académica.

“Debemos construir modelos educativos más humanos. Muchas veces se prioriza el rendimiento académico por encima del bienestar de las personas, lo cual termina afectando tanto a estudiantes como a los docentes”, sostiene el maestro Diego Acuña.

Dentro del tratamiento psicológico del burnout, el especialista considera que se deben trabajar aspectos como la tolerancia a la frustración, el manejo del estrés y la reducción de actividades, así como entender que la vida universitaria no puede reducirse únicamente a cumplir tareas y alcanzar resultados académicos. También hay que dedicar tiempo a los amigos, la familia, las actividades de ocio y al bienestar personal.

Desafíos escolares

Francisco Acuña sostiene que desde la neurociencia, el burnout representa un colapso del sistema nervioso derivado de una carga excesiva de tareas. “El estrés académico normal puede ser adaptativo porque ayuda a responder a los desafíos. Esto ocurre cuando existe un desgaste crónico que afecta funciones como la memoria, la toma de decisiones, así como el rendimiento académico”, dijo.

Por su parte, Diego Galán Aguilar, experto con maestría en Psicología por la UNAM con especialidad en Neuropsicología, sostiene que, “se genera una dinámica en la que nunca parece suficiente. Si hoy cumplo cinco tareas, mañana siento que debo hacer seis; después siete, ocho o más. Llega un momento en que el cuerpo simplemente ya no puede responder y comienza a enviar señales de alarma”,

Impactos mentales y físicos

El agotamiento extremo no solo afecta el estado emocional de los universitarios, también puede manifestarse como insomnio, migrañas, dolores musculares, gastritis, náuseas, problemas gastrointestinales y una disminución de las defensas del organismo.

“El estrés prolongado debilita el sistema inmune, aumenta la probabilidad de enfermedades y genera un círculo vicioso: la persona se enferma, disminuye su productividad y eso incrementa aún más la frustración del estudiante”, advierte Galán Aguilar.

En su experiencia, el riesgo es que los jóvenes recurran a conductas de riesgo para enfrentar el malestar, como el consumo excesivo de alcohol u otras formas de relajación que solo son temporales y que, lejos de resolver el problema, terminan agravándolo.

  • Claudia Luévano
  • Reportera web y de Suplementos Especiales. Licenciada en Comunicación, egresada de la Universidad La Salle Laguna. Escribo reportajes y entrevistas sobre educación, además de diversos temas en las ediciones especiales de Milenio Laguna y coberturas de eventos comerciales.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite