El uso de la inteligencia artificial (IA) en las aulas de educación básica debe regularse de manera consciente y pedagógica, considerando la etapa de desarrollo de los estudiantes. El interés sobre esta herramienta debe centrarse en cómo y en qué momentos se les permitirá el acceso, con el objetivo de fortalecer su aprendizaje.
Así lo considera Noé Castorena Quintanar, docente frente a grupo en los niveles de educación básica y superior, quien señala que, especialmente en las primeras etapas educativas, el uso de la IA debe darse bajo la supervisión de personas capacitadas y con un propósito claro, tomando en cuenta las características del neurodesarrollo de cada alumno.
"Bien utilizada la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada del docente, permitiendo adaptar contenidos, niveles y estilos de aprendizaje a las necesidades y ritmos de cada estudiante", refiere.
Además, destaca la importancia de que los alumnos no solo aprendan a usar la tecnología, sino que comprendan las reglas del entorno digital y desarrollen habilidades para organizar su curiosidad y su proceso de aprendizaje. Sin embargo, advierte sobre riesgos como la llamada ´erosión del pensamiento´, fenómeno que ocurre cuando los alumnos dejan de reflexionar de manera autónoma y dependen de respuestas generadas automáticamente.
"Esta situación puede provocar una actitud pasiva frente al conocimiento, dificultades para contrastar ideas y una pérdida de la agencia de la información, entendida como la apropiación real de lo que se aprende", menciona.
Acompañamiento del maestro
El profesor dice que la necesidad del acompañamiento docente, sobre todo en las primeras etapas educativas es necesaria, "las recomendaciones sobre el uso de la IA deben adaptarse a las edades de los alumnos, ya que el rápido avance tecnológico dificulta la creación de metodologías permanentes".
Noé Castorena explica que en edades tempranas, hasta los seis años, el uso de la IA debe ser mínimo o inexistente, enfocado principalmente como apoyo para el docente y en actividades lúdicas.
"Entre los seis y doce años, el enfoque debe ser exploratorio, es decir, que permita a los estudiantes comprender qué es la IA, cómo funcionan los algoritmos y cómo se generan las respuestas. En secundaria, puede orientarse hacia un enfoque más crítico y productivo, enfocado en la investigación, el análisis de datos y la verificación de fuentes, de manera que la tecnología funcione como un andamiaje que evolucione junto con las habilidades del estudiante".
Finalmente, Castorena Quintanar considera que, los propios docentes deben conocer el funcionamiento de la inteligencia artificial antes de integrarla al aula.