Congreso capitalino es transfóbico: ¿por qué no aprueba ley de infancias trans?

Ser es resistir por Láurel Miranda

Congreso capitalino sigue sin discutir la ley de infancias trans (Shutterstock/Milenio Digital).

Láurel Miranda

¿Imaginas que para validar la identidad de tu hija o hijo en el registro civil tuvieras que viajar a otro estado distinto a aquel en el que vives?, ¿qué tal tener que atravesar todo un proceso jurídico con el tiempo y costos que ello implicaría? Pues bien, ésa es la realidad actual de las infancias y adolescencias trans en la Ciudad de México. Son, en términos prácticos, niñxs que no cuentan con los mismos derechos que el resto. 

Es absurdo que actualmente niñas y niños trans de la Ciudad de México tengan que viajar a Jalisco para que sea en dicho estado en donde puedan realizar el cambio de identidad sexogenérica en su acta de nacimiento. Más absurdo es aún si recordamos que esto podría ser ya una realidad en la capital, de no ser porque el dictamen aprobado el 14 de noviembre de 2019 sigue sin ser discutido en el congreso local. En fin, es absurdo e indignante que haya pasado ya más de un año desde que los legisladores eluden abordar y aprobar esta ley (que no discutir, porque los derechos humanos nunca deben estar a discusión). 

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​La negativa del Congreso local para abordar el dictamen es un acto transfóbico, pues como afirmó el diputado Temístocles Villanueva el pasado 10 de diciembre (en el marco del Día de los Derechos Humanos): "Se puede discriminar y cometer transfobia por acción o por omisión; el pleno de este Congreso es transfóbico por omisión en tanto este tema no sea incluido en la orden del día". 

La pausa y el silencio alrededor de este tema en el Congreso capitalino desatiende, además, las observaciones que ya desde 2015 fueron realizadas por el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, con las que se pide a México tomar las medidas necesarias para "prevenir y eliminar la discriminación de facto" contra grupos de infancias vulnerables, entre ellos, lxs menores trans.

No podemos perder de vista que, efectivamente, los derechos de las infancias y adolescencias trans no están garantizados en tanto existe la imposibilidad para estxs menores de corregir su acta de nacimiento. La puesta en duda de su capacidad para manifestar el género autopercibido es apenas la primera de las violencias que tienen que enfrentar, pues a continuación les espera un proceso largo, costoso y patologizante para probar ante un juez que son quienes dicen ser. En pocas palabras, esta situación pone en riesgo el libre desarrollo de su personalidad, así como su acceso a una educación y convivencia en entornos libres de discriminación. 

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Ante este panorama, organizaciones como la Asociación por las Infancias Trans han tomado la batuta para defender los derechos de estxs menores a través de prácticas como orientación legal, acompañamiento escolar y en el sector salud. El objetivo es que, tal como lo consiguió la organización Impulso Trans en Jalisco, pronto las personas menores de 18 años en la Ciudad de México puedan realizar también el cambio de su identidad sexogenérica mediante un trámite administrativo. 

Al decir del diputado Temístocles Villanueva, "la discusión está secuestrada por un puñado de diputados de ultraderecha (...) que aprovechando los lineamientos de las sesiones virtuales impiden la discusión y el voto de la mayoría". 


Cabe mencionar que tras la aprobación del dictamen (impulsado por Villanueva así como por la también diputada de Morena Paula Soto) grupos antiderechos y transexcluyentes como el Frente Nacional por la Familia han puesto en marcha toda una campaña de desinformación para asegurar que de aprobarse esta ley, se medicalizaría a las infancias trans para que éstas inicien un tratamiento de reemplazamiento hormonal previo al cambio de su identidad sexogenérica en el acta de nacimiento. Sin embargo, la realidad es justo lo contrario: la aprobación de la ley permitiría que baste la palabra del menor, así como el respaldo de sus padres, para proceder con el trámite administrativo. Se trata, pues, de una necesaria despatologización y desmedicalización de las infancias trans

Así que si organizaciones como el Frente Nacional por la Familia gritan la consigna "con mis hijos no te metas", llegó la hora de responderles "con los derechos de lxs niñxs trans no te metas". Porque sí, las infancias y adolescencias trans existen y también merecen una vida digna y plena; no podemos prolongar más la deuda histórica que tenemos con ellxs. 


*Nos leemos el lunes 11 de enero. ¡Felices fiestas!


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#SerEsResistir se publica en MILENIO cada semana


Láurel Miranda es una mujer trans, periodista, licenciada en Ciencias de la comunicación y egresada en Historia del arte por la UNAM. Se desempeña como SEO manager en Grupo Milenio y como profesora de periodismo multimedia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ama a su madre, sus gatos y el chocolate caliente. 

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