La lista de personas que han alcanzado una cura o una remisión prolongada del VIH después de recibir un trasplante de células madre llegará a 13 casos durante AIDS 2026, con la presentación de los llamados pacientes Ascent y de Kansas City, informó Christian Gaebler, investigador de Charité Universitätsmedizin Berlín.
Durante la preconferencia HIV Cure Without Borders: Science, Community and the Latin America and Caribbean Perspective, el especialista adelantó que ambos casos serán dados a conocer el miércoles en una sesión dedicada al control del virus.
“El paciente Ascent será el número 12 y luego el paciente de Kansas City, que será el número 13”, señaló Gaebler, quien calificó los datos por presentar como “realmente fascinantes”.
En esta intervención no proporcionó información clínica adicional sobre el paciente de Kansas City: no precisó las características del trasplante, cuánto tiempo ha permanecido sin tratamiento antirretroviral ni la duración de la remisión.
Gaebler explicó que los 13 casos constituyen situaciones excepcionales, observadas en personas que, además de vivir con VIH, desarrollaron leucemia u otro cáncer de la sangre que hacía necesario un trasplante de células madre.
Por ello, este procedimiento no representa un tratamiento para la población general con VIH.
Su importancia científica radica en las pistas que ofrece sobre los mecanismos capaces de eliminar el virus o mantenerlo controlado sin medicamentos.
“Podemos aprender algo de todos estos casos”, sostuvo el investigador.
No obstante, recordó que cerca de 90 millones de personas han vivido o viven con VIH desde el comienzo de la epidemia, por lo que los casos asociados con trasplantes representan una proporción mínima.
La cronología mostrada durante la presentación incluyó los casos de Berlín, Londres, Düsseldorf, Nueva York, City of Hope, Ginebra, el segundo paciente de Berlín, Marsella, Chicago, Oslo y Kyiv. A ellos se sumarán Ascent y Kansas City.
El primer caso fue el de Timothy Ray Brown, conocido como el paciente de Berlín, quien en 2009 fue presentado como la primera persona curada del VIH después de recibir un trasplante de células madre de un donante con dos copias de la mutación CCR5-delta32.
Esta variante genética impide la expresión funcional del correceptor CCR5, una de las puertas que utiliza el VIH para ingresar a las células CD4.
Sin embargo, los casos más recientes han ampliado el conocimiento sobre los mecanismos que podrían contribuir a la remisión.
Gaebler destacó al paciente de Ginebra, quien recibió células de un donante con CCR5 de tipo silvestre, es decir, sin la mutación que confiere resistencia, y al segundo paciente de Berlín, cuyo donante tenía una sola copia de CCR5-delta32 y conservaba correceptores funcionales.
Ambos lograron una remisión prolongada, lo que llevó a los investigadores a estudiar otros factores, además de la resistencia genética del donante, que pudieran intervenir en el control del VIH.
En el segundo paciente de Berlín se detectaron, antes y alrededor del trasplante, anticuerpos con una fuerte capacidad para unirse al VIH y neutralizar tanto el virus del propio paciente como otras variantes.
Esos anticuerpos también mostraron funciones efectoras capaces de activar células NK para destruir células infectadas mediante un proceso conocido como citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos.
Gaebler planteó que esta respuesta inmunitaria pudo contribuir con el tiempo a reducir algunos reservorios virales y favorecer el resultado observado, pese a que el donante no era completamente resistente al VIH.
Los reservorios virales son células en las que el material genético del VIH permanece integrado y en estado latente.
Constituyen el principal obstáculo para una cura porque los tratamientos antirretrovirales controlan eficazmente la replicación activa, pero tienen poco efecto sobre esas células ocultas.
Cuando los medicamentos se suspenden, los reservorios pueden reactivar la producción del virus y provocar un rebote.
La investigación busca actualmente dos grandes objetivos: erradicar por completo esos reservorios o modificarlos para que el propio sistema inmunitario pueda controlar el VIH durante periodos prolongados sin tratamiento.
Entre las estrategias en estudio se encuentran los anticuerpos ampliamente neutralizantes, conocidos como bNAbs, las células CAR-T, la edición genética del correceptor CCR5 y nuevas plataformas de inmunoterapia.
Gaebler explicó que varios ensayos con anticuerpos ampliamente neutralizantes han mostrado una señal repetida: aproximadamente entre 10 y 20 por ciento de los participantes alcanzaron un control viral parcial o completo después de la intervención y de suspender de manera controlada el tratamiento antirretroviral.
Los resultados se observaron en poblaciones distintas, incluidas mujeres jóvenes de Sudáfrica y hombres de Europa, lo que ha llevado a los investigadores a analizar qué características inmunitarias distinguen a quienes consiguen controlar el virus.
También mencionó resultados preliminares de una terapia con células CAR-T específicas contra el VIH y editadas en CCR5, probada en diez personas.
Una mantuvo control viral durante 90 semanas y otras cinco registraron un nivel de carga viral posterior más bajo.
El investigador aclaró, a partir del carácter preliminar y reducido de estos estudios, que las nuevas estrategias todavía se encuentran en fases iniciales y no constituyen una cura disponible.
Los casos Ascent y Kansas City serán presentados formalmente durante AIDS 2026, cuando se conocerán sus características clínicas y el alcance de la remisión observada.
LG