No hay alimentos milagro, pero sí existen opciones que potencian el menú diario, como las almendras. Una serie de estudios concluyó que consumirlas ayuda al peso corporal, los niveles de glucosa e insulina y presión arterial, entre otros beneficios que van del estómago al cerebro.
De hecho, la investigación más reciente encontró que comer solo un puñado al día puede beneficiar el rendimiento cognitivo y los marcadores de inflamación y estrés oxidativo incluso en adultos con prediabetes, afección que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, renales y de hígado graso.
¿Qué impacto tienen las almendras en las personas con riesgo de diabetes?
Es bien sabido que la alimentación es uno de los pilares para la prevención y desarrollo de prediabetes y diabetes, entre las opciones destacadas se encuentra el consumo de frutos secos y semillas, cuyas propiedades brindan grasas saludables, fibra, vitaminas y minerales. Un estudio publicado recientemente y realizado en Nueva Delhi, India, comenzó a analizar el impacto de una de las muchas opciones: la almendra.
A lo largo de 24 semanas, los autores siguieron a 60 adultos de entre 40 y 60 años con prediabetes. El grupo se dividió en dos, del total, 29 siguieron una rutina de dieta y ejercicio, pero el 20% de sus calorías diarias provenía de almendras.
Los otros 31 participantes mantuvieron la misma rutina de ejercicio y una dieta idéntica en cantidad de calorías, pero sin comer almendras.
Para medir los resultados usaron una prueba computarizada especializada (llamada CANTAB) con la que se evaluó memoria, atención, velocidad mental y capacidad de tomar decisiones. También se tomaron en consideración las medidas corporales y niveles de glucosa en sangre así como niveles de vitamina E (α-tocoferol) y marcadores de estrés oxidativo (TBARS) e inflamación en la sangre.
A partir de la información obtenida concluyeron que integrar almendras a la dieta durante 6 meses (aportando el 20% de las calorías diarias) mejora la salud cerebral y metabólica en personas de mediana edad en la India que tienen prediabetes.
Las personas que comieron almendras mostraron avances significativos en función ejecutiva (toma de decisiones y planificación), velocidad de procesamiento y cognición general. Se redujo el daño celular en las moléculas, aumentó la vitamina E en sangre y sobre todo mejoraron los niveles de azúcar.
En su artículo publicado en The Journal of Nutrition los científicos detallaron que las almendras ofrecen un beneficio doble (metabólico y mental) en una población de alto riesgo, pero aclaran que se necesitan estudios con más personas y de mayor duración para respaldar los hallazgos en diferentes contextos.
En tanto, la explicación más simple respecto a sus beneficios es que contienen grasas saludables, proteínas, fibras, polifenoles y vitamina E. En conjunto, los nutrientes protegen al cerebro y reducen la inflamación.
Las almendras mejoran la composición corporal y la insulina. Este es el primer ensayo en esta población de riesgo que evalúa de forma integral los impactos en la memoria y agilidad mental usando pruebas computarizadas de alta precisión.
¿Cuántas almendras debería incluir en mi dieta?
Además de este estudio, investigaciones anteriores respaldan estos y otros beneficios, como la reducción del colesterol malo y el control de la sensación de saciedad.
La relación intestino-cerebro también se beneficia con el consumo de almendras pues funcionan como alimento para la flora intestinal y producen sustancias protectoras, como un ácido graso saludable. Las dosis de almendras utilizadas en estos estudios variaron, pero generalmente rondaban los 56 g/día.
Prediabetes: un punto de inflexión en la salud
Previo a desarrollar diabetes hay un estadio en el que los niveles de azúcar son altos, pero no lo suficiente para determinar el desarrollo de la enfermedad como tal. Durante esta etapa los riesgos asociados al descontrol de la glucosa se mantienen incluyendo la oxidación e inflamación celular.
Estos dos efectos parecen menores, pero está demostrado que se conectan con un desgaste acelerado en todos los órganos, de hecho, se le relaciona con mayor riesgo de padecer Alzheimer y accidentes cerebrovasculares. La falta de control del azúcar reduce el soporte metabólico al cerebro y puede acelerar el envejecimiento biológico y el deterioro cognitivo.
Dado el creciente número de casos en los últimos años, el Instituto Nacional de Salud Pública calcula que en México 2 de cada 10 adultos la padecen por lo que representa un grave problema institucional, pero también un punto de inflexión preventivo para millones de personas tanto en territorio mexicano como en el resto del mundo.
LHM