La infección ocasionada por la Naegleria fowleri un organismo microscópico conocido popularmente como ameba comecerebros derivó en la muerte de un instructor de deportes acuáticos en Mérida, Yucatán, el pasado 8 de septiembre.
Las autoridades sanitarias locales han desplegado medidas preventivas, incluyendo el cierre del lago artificial ubicado en las inmediaciones de la Plaza La Isla Mérida, lugar de trabajo del paciente de 34 años y punto en el que habría contraído la infección.
Se trata de uno de los pocos casos confirmados de meningoencefalitis amebiana primaria (MAP) en el país: en 1984 se reportó el fallecimiento de un joven de 16 años en Mexicali, Baja California; mientras que en 2024 se documentó el caso de un trabajador agrícola de 59 años en la región norte.
¿Qué es la ameba comecerebros y dónde se encuentra?
La Naegleria fowleri es una ameba que vive en agua dulce y templada: se le puede encontrar en lagos, ríos, estanques, aguas termales y ocasionalmente en piscinas y el agua de la llave. Su amenazante apodo proviene de su capacidad para infectar y destruir tejido cerebral.
Diferentes instituciones de salud, incluidos los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), destacan un punto fundamental: se trata de un organismo ampliamente distribuido en la naturaleza, sin embargo, sus infecciones son extremadamente raras y sumamente mortales.
Por ejemplo, en territorio estadounidense (que posee el mayor número de exposiciones a nivel mundial) solo se han notificado 167 casos entre 1962 y 2024, es decir, aproximadamente 3 casos por año. Sin embargo, del total, sólo cuatro personas sobrevivieron.
De acuerdo con el estudio Epidemiology and Clinical Characteristics of Primary Amebic Meningoencephalitis Caused by Naegleria fowleri: A Global Review, de 1962 a 2018 México confirmó 33 casos de meningoencefalitis amebiana primaria, lo que hasta ese año representó el 9% del conteo global (es decir, el tercer porcentaje más alto en el mundo, solo después de Estados Unidos y Pakistán).
¿Cómo se dan las infecciones y cuáles son los síntomas y tratamientos?
Si el agua contaminada con la ameba entra por la nariz y llega al cerebro puede causar meningoencefalitis. A pesar de que la infección es rara en comparación con otras enfermedades, sus consecuencias son “devastadoras y casi siempre fatales”, como señalan investigadores de la Facultad de Farmacia del Presbyterian College, Clinton, Carolina del Sur, EE. UU.
Los estudios han detectado que la infección afecta principalmente a niños y adultos jóvenes tras su exposición a agua contaminada durante actividades recreativas como natación o buceo. El riesgo aumenta durante la temporada de calor, ya que propicia las condiciones perfectas para la ameba: reducción de los niveles en los cuerpos de agua y temperaturas elevadas.
De forma esporádica se han detectado casos de infecciones ocasionadas por irrigaciones nasales con agua contaminada. En casos aún más raros, las personas contraen la enfermedad en piscinas o áreas de juego acuáticas que no tenían suficiente cloro.
Después de entrar al cuerpo, la ameba rápidamente causa inflamación, necrosis y un rápido deterioro neurológico. Las primeras señales de infección pueden incluir dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos. A medida que la enfermedad evoluciona puede ocasionar:
- Rigidez en el cuello
- Confusión
- Falta de atención
- Pérdida del equilibrio
- Alucinaciones
Los CDC advierten que la mayoría de las personas con meningoencefalitis amebiana primaria caen en coma y fallecen entre 1 y 18 días después de presentar los primeros síntomas.
Debido a la velocidad con la que provoca deterioro en el cuerpo ha sido difícil identificar tratamientos, si bien la rifampicina (un potente antibiótico) se ha utilizado en todos los casos de supervivencia en Estados Unidos y México su eficacia sigue siendo cuestionable.
Cómo protegerse contra una infección por Naegleria fowleri:
Un artículo del Indian Journal of Microbiology explica un punto fundamental para la prevención: la infección ocurre exclusivamente a través de la nariz, por lo tanto beber agua con este parásito no implica el desarrollo de la enfermedad.
Asimismo, tampoco se han reportado infecciones a través de vapor, gotitas contaminadas o de persona a persona (incluyendo trasplante de órganos).
Dado que el cloro es de ayuda limitada para eliminar al 100% su presencia, lo mejor es optar por:
- Tapar la nariz o usar pinzas para la nariz al saltar o bucear en agua dulce
- Mantener la cabeza fuera del agua en las aguas termales
- No cavar en aguas poco profundas: es probable que la ameba viva ahí
- Usar agua destilada o agua de la llave hervida para las irrigaciones nasales
La prueba de oro para confirmar la presencia del parásito es un examen microscópico que se realiza en laboratorio. Lamentablemente, al tratarse de infecciones inusuales y difíciles de detectar, muchas veces el diagnóstico llega después de que la persona ha muerto.
LHM