Amputación eleva hasta 30% el riesgo de infarto, revela estudio del Inegi

Los incidentes cardiovasculares son la segunda causa de amputación después de la diabetes, indicó el especialista Renée Govea.

Algunas personas han tenido una amputación por enfermedad y otras por accidentes. | Foto: Archivo
Ciudad de México /
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Las personas con amputación presentan 30 por ciento más riesgo de infarto, 27 por ciento más de insuficiencia cardiaca y 17 por ciento más de fibrilación auricular frente a quienes no tienen una, de acuerdo con un estudio poblacional del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En México, se estima que viven, al menos, 780 mil personas con amputaciones, aunque no existe un dato oficial único nacional.

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El impacto cardiovascular depende de la causa de la amputación, la edad, el nivel de pérdida de la extremidad, la movilidad y enfermedades asociadas como diabetes, hipertensión, enfermedad arterial periférica o renal.

Renée Govea, licenciado en prótesis y órtesis, señaló que después de la diabetes, las enfermedades del corazón y los incidentes cardiovasculares constituyen la segunda causa de amputación entre los pacientes que atienden, especialmente entre personas de 50 a 64 años.

El esfuerzo necesario para caminar después de perder una extremidad inferior también puede elevar considerablemente la demanda cardiovascular.

"Una persona amputada, de un solo miembro y de la rodilla para abajo, gasta hasta cinco veces más energía para caminar que una no amputada.
"Cuando la amputación es hasta la rodilla gastará ocho veces más energía; pero si la pérdida del miembro ocurre desde la cadera, tendrá un gasto cardiaco 10 veces mayor", explicó Govea.

El especialista indicó que, antes de utilizar una prótesis, es necesario conocer la causa de la amputación y la condición física de la persona para evitar un gasto energético excesivo o riesgos adicionales para el corazón.

El riesgo tampoco es igual entre quienes perdieron una extremidad por enfermedad vascular o diabetes y quienes sufrieron una amputación traumática.

En los primeros, el riesgo cardiovascular ya suele estar elevado, mientras que en las amputaciones traumáticas puede existir también un incremento, aunque la relación es menos directa y depende de otros factores.

Entre las consecuencias se encuentra una posible reducción de la actividad física debido al esfuerzo energético y cardiovascular que implica caminar con una prótesis.

“El esfuerzo energético y cardiovascular que implica caminar con una prótesis puede limitar la actividad física y dificultar recuperar la condición cardiorrespiratoria”, explicó Govea.
Antes de utilizar una prótesis, las personas con amputación deben aducir a una valoración profesional. | Foto: Archivo

El sedentarismo asociado puede favorecer aumento de peso, pérdida de masa muscular, peor control de la glucosa y la presión arterial y una menor capacidad cardiovascular.

Los especialistas recomiendan control médico periódico de presión arterial, colesterol, triglicéridos, glucosa o HbA1c cuando exista diabetes o riesgo de desarrollarla, función renal, peso, composición corporal, capacidad para realizar ejercicio y presencia de síntomas cardiovasculares.

La rehabilitación debe incorporar de manera progresiva entrenamiento aeróbico, fuerza, equilibrio y ejercicios funcionales adaptados al nivel de amputación y a la capacidad cardiovascular de cada persona.

“No necesariamente tiene que ser caminar: pueden utilizarse bicicleta de brazos, ergómetro de miembros superiores, ejercicios sentados, piscina cuando sea seguro, fortalecimiento y posteriormente entrenamiento con prótesis”, detalló Govea.

La prótesis puede aumentar considerablemente la demanda cardiovascular, por lo que las personas con cardiopatía, hipertensión no controlada, arritmias o capacidad física muy reducida deben realizar la rehabilitación con profesionales y, cuando corresponda, con seguimiento de cardiología.

Signos de alerta: ¿cuándo acudir a urgencias?

Entre los signos de alerta se encuentran dolor u opresión en el pecho, falta de aire desproporcionada, desmayo, palpitaciones importantes, sudor frío o un deterioro brusco de la tolerancia al ejercicio.

En caso de dolor intenso en el pecho, dificultad respiratoria grave o pérdida del conocimiento, se debe solicitar atención médica de urgencia.

En personas cuya amputación fue consecuencia de enfermedad arterial periférica o diabetes también debe vigilarse el otro pie y la otra pierna, debido a que heridas, ampollas, cambios de color o temperatura y lesiones que no cicatrizan requieren valoración oportuna.

Govea señaló que el objetivo no debe limitarse a aprender a utilizar una prótesis, sino incluir un programa de prevención cardiovascular a lo largo de la vida.

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EHR

  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.

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