Los estudios acusan a las apps de citas de aumentar los casos de ITS, pero un experto desafía esta idea: “Son grandes aliadas para prevenir infecciones”

El presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología comparte con MILENIO cuáles son los verdaderos riesgos ante el aumento de infecciones.

¿Las apps de citas aumentan las ITS? Mitos, datos y prevención | Mauricio Ledesma
Ciudad de México /
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Las aplicaciones de citas como Grindr y Tinder no solo transformaron la forma en que las personas buscan pareja. Quienes las utilizan reportan mayores tasas de sexo casual, parejas múltiples y consumo de sustancias durante los encuentros, según algunos estudios.

Si bien la virtualidad parece haber abierto la puerta a diferentes formas de placer y ayudar a materializar más de una fantasía, instituciones como la Asociación Británica para la Salud Sexual y el VIH, la acusan de estar aumentando las tasas de infecciones de transmisión sexual (ITS).

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Algo con lo que Rodrigo Moreno, Presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMES) y Director General de Fundación México Vivo, no está de acuerdo.

¿Las aplicaciones de citas están incrementando los casos de ITS?

Más de un millón de personas en todo el mundo contraen una ITS a diario, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se espera que la tendencia siga al alza en los próximos años a pesar de que actualmente existen métodos de prevención y atención mucho más efectivos y accesibles.

Ante las cifras abrumadoras (un ejemplo de ello son los casos de sífilis aumentaron a cerca de 8 millones a nivel mundial solo en 2022), en las últimas décadas se han sumado estudios en los que se reporta una asociación entre las apps de citas y el aumento de tasas de infecciones.

La premisa es simple: a mayor uso de apps, mayor propagación, pues la tecnología facilita los encuentros sexuales en menos tiempo lo que acelera el ritmo de contagio, como explica un artículo publicado en Social Network Analysis and Mining.

La investigación publicada en 2024 fue la primera en demostrar una relación directa a través de un modelo simulado masivo con datos reales de epidemias y uso de apps. Sin embargo, tanto los autores como Rodrigo Moreno advierten algunas limitaciones en este tipo de estudios: no alcanzan a capturar la complejidad de la sexualidad humana.

“Las apps no transmiten infecciones, las transmiten las prácticas sin protección y los sistemas de salud que no estamos llegando a tiempo (...) El aumento que estamos viendo en el mundo es anterior y mucho más grande que los usuarios de las apps”, ataja el también ponente del XV Congreso Nacional de Educación Sexual y Sexología durante una entrevista.

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Los mitos del uso de las apps

El director de la Fundación México Vivo cuestiona la relación entre apps y número de parejas sexuales, “recordemos que la app no crea el deseo, lo hace visible y eficiente”, dicho de otro modo, opciones como Grindr solo llegaron a potenciar o visibilizar una realidad preexistente, “así que, cambiar el canal no cambia la conducta”, como explica Moreno.

Hasta ahora las investigaciones centradas en el uso de apps han encontrado asociaciones, mas no una causalidad en el incremento. Además, también puede haber sesgos de detección, pues algunos artículos reportan que las y los usuarios de las mismas suelen realizarse más pruebas periódicas, lo que eleva el registro de diagnósticos.

“Pasó algo similar con la PrEP [Profilaxis Preexposición, medicamento antirretroviral para reducir significativamente el riesgo de contraer el virus del VIH]: se decía que aumentaba la sífilis o gonorrea, pero los usuarios en PrEP simplemente acuden a tamizajes trimestrales y tienen mayor control epidemiológico”, explica Rodrigo.

Al respecto, el experto acusa que satanizar las aplicaciones evita abordar el problema de fondo. El aumento global de infecciones responde a diferentes factores que han sido ampliamente reportados por organismos internacionales, entre los que destacan:

Menor uso del condón

De acuerdo con un informe reciente de la OMS la proporción de adolescentes sexualmente activos que utilizaron preservativo en su última relación sexual descendió del 70 % al 61 % entre los chicos y del 63 % al 57 % entre las chicas entre 2014 y 2022.

En la década de 1980 se dio una promoción masiva de los preservativos como respuesta urgente a la crisis mundial de salud pública provocada por los casos de VIH y el sida. Para Rodrigo, la posibilidad de un contagio “alertó a toda una generación”, algo que parece haber cambiado en los últimos años.

Infecciones asintomáticas

Los casos asintomáticos son un motor importante detrás de las infecciones a nivel global, especialmente considerando que la mayoría de las más de un millón de infecciones de transmisión sexual (ITS) curables en personas de entre 15 y 49 años no muestran signos externos ni molestias.

“Vemos, por ejemplo, infecciones rectales y en la garganta por clamidia y gonorrea sin síntomas”, comparte Rodrigo.

Algunas investigaciones estiman que alrededor del 83-94% de las mujeres y el 67-89% de los varones infectados con clamidia no presentan síntomas, mientras que la gonorrea puede ser asintomática en aproximadamente el 65-86% de las mujeres infectadas y en alrededor del 15-55% de los hombres infectados.

Falta de accesos a servicios de salud en situaciones de movilidad y migración

“Estamos en momentos de migraciones enormes y estas poblaciones en movilidad no tienen acceso a servicios de salud”, advierte el especialista.

​La mayoría de los estudios que han dado seguimiento a este fenómeno se centran en el VIH, no obstante, algunas investigaciones pequeñas han reportado una asociación importante con otras ITS.

De acuerdo con los datos, la falta de acceso a servicios de salud influye en las condiciones y prácticas de riesgo.

“Si tienen una infección, no la pueden detectar, no la pueden diagnosticar y recordemos que por las circunstancias de desigualdad muchas de estas personas en movilidad se dedican al trabajo sexual”, comparte el experto.

Resistencia antimicrobiana

La disminución de la eficacia de ciertos medicamentos y tratamientos convencionales hace que las infecciones por ITS (como la sífilis) sean más difíciles de controlar o erradicar. Por ejemplo, investigaciones recientes han reportado gonorrea multirresistente.

En 2023, de los 87 países en los que se realizó una vigilancia reforzada, 9 notificaron niveles elevados (del 5% al 40%) de resistencia a la ceftriaxona, el tratamiento de última línea contra esta enfermedad.

Detrás de la crisis de resistencia hay un uso indiscriminado y mal manejo de antimicrobianos a nivel global asociados con la automedicación, tratamientos incompletos y su uso masivo en diferentes contextos.

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La pornografía llega antes que la educación sexual

Estudios recientes revelan que la pornografía en línea llega a edades tempranas: entre los 9 o 11 años, es decir, entre 2 y 4 años antes de que lo haga la educación sexual.

“Están mal-aprendiendo realmente. Necesitamos esta educación integral en sexualidad”, dice Rodrigo, quien plantea una paradoja: a pesar de la gran cantidad de información basada en evidencia existente, los tratamientos y medidas de prevención no están llegando a la población.

¿Cómo convertir a las apps en aliadas?

“La mayoría de la información sobre sexualidad se emite desde el miedo ('te vas a enfermar') en lugar del empoderamiento para el disfrute y la salud. Las juventudes ya no escuchan la narrativa del castigo; buscan herramientas para disfrutar con menor riesgo”, comparte.

Es por ello que el presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMES) ve en las apps una herramienta potencial de protección, ya que permiten conversaciones que no siempre se logran frente a frente.

“Nos dan una oportunidad grandísima, por ejemplo, para platicar antes del encuentro, lo que es muy incómodo hablar a veces en persona. No es lo mismo en un mensaje antes del encuentro preguntarle a la pareja cuándo se hizo su última prueba, si usa condón, si usa anticonceptivos, qué prácticas tiene, cuáles no”.

En este sentido, Rodrigo plantea que algunos perfiles incluso comparten la fecha de su última prueba, si usan PrEP o DoxyPep (un tratamiento preventivo con el antibiótico doxiciclina que se toma después de mantener relaciones sexuales sin protección para reducir el riesgo de contraer ITS bacterianas).

“Las apps, de hecho, pueden ser un gran canal de prevención para llegar a donde no hemos llegado desde el sector salud”, concluye.


  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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