La vida de los astronautas es uno de los temas que más fascinación genera entre los entusiastas de la astronomía. En los últimos días, el mundo ha estado pendiente de la nueva expedición de la NASA, la agencia encargada de liderar las exploraciones espaciales e investigaciones que nos permiten comprender mejor los misterios del universo.
Artemis II representa el primer vuelo tripulado del programa homónimo, marcando el histórico regreso de seres humanos a las cercanías de la Luna por primera vez desde 1972. Esta misión es tendencia global por su significado científico y tecnológico, contando con una nave diseñada para salvaguardar la vida de sus cuatro tripulantes: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista de misión Christina Koch y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.
Una travesía de 10 días hacia lo desconocido
La misión tendrá una duración aproximada de diez días. La nave Orion seguirá una trayectoria de "retorno libre", rodeando la cara oculta de la Luna a unos 10,300 km de su superficie antes de emprender el regreso a la Tierra. Sin embargo, más allá de la hazaña técnica, surge una duda recurrente entre el público: ¿cómo van al baño los astronautas en un entorno sin gravedad?
El Sistema Universal de Gestión de Desechos (UWMS)
En el espacio, las necesidades fisiológicas se resuelven mediante un sistema de succión de aire, ya que, sin la fuerza de gravedad, los desechos flotarían en lugar de caer. En naves modernas como la Orion, los astronautas utilizan el Sistema Universal de Gestión de Desechos (UWMS), un inodoro compacto que funciona de manera similar a una aspiradora silenciosa.
Para la orina: Se utiliza una manguera con un embudo anatómico —diseñado específicamente para la fisionomía de hombres y mujeres— que aspira el líquido hacia un sistema de filtrado. En misiones como Artemis II, la orina se expulsa al espacio, a diferencia de la Estación Espacial Internacional, donde se recicla para convertirla en agua potable.
Para las heces: Los astronautas se sitúan sobre un pequeño orificio que succiona los sólidos hacia una bolsa biodegradable. Una vez finalizado el proceso, la bolsa se sella y se deposita en un contenedor que se reemplaza periódicamente.
Todo este procedimiento ocurre dentro de un compartimento con puerta para garantizar la privacidad de los tripulantes. Además, el sistema utiliza filtros de carbón para atrapar los olores antes de que el aire sea recirculado a la cabina.
Higiene personal sin gravedad
Es importante resaltar que, aunque el baño de la nave Orion es sumamente moderno en comparación con los modelos de décadas anteriores, la cápsula no incluye ducha. Por ello, la higiene personal de los astronautas durante los diez días de misión se mantendrá mediante el uso de toallitas húmedas y jabón especializado que no requiere enjuague.