La carrera por llenar el espacio de satélites para ofrecer internet y otros servicios ya estaría teniendo consecuencias en el clima de la Tierra.
Un nuevo estudio científico alertó que los lanzamientos masivos de cohetes están dejando grandes cantidades de hollín en la atmósfera superior, una contaminación que puede alterar el equilibrio climático del planeta.
La investigación, realizada por científicos del University College de Londres y publicada en la revista Earth’s Future, señala que la contaminación generada por las llamadas “megaconstelaciones” de satélites, como Starlink, de Elon Musk, crece rápidamente desde 2019 y ya representa una parte importante del impacto ambiental de la industria espacial.
Los investigadores analizaron datos de lanzamientos y reingresos de satélites entre 2020 y 2022. A partir de ello, calcularon cómo el hollín y otros contaminantes permanecen atrapados durante años en las capas altas de la atmósfera.
A diferencia de la contaminación que generan los autos o las fábricas, estas partículas no desaparecen fácilmente con la lluvia. El estudio advierte que el carbono negro liberado por los cohetes puede ser hasta 540 veces más dañino para el clima que el hollín emitido cerca de la superficie terrestre.
El auge de Starlink disparó los lanzamientos espaciales
Uno de los casos más visibles es Starlink, el sistema de internet satelital de SpaceX, que ya cuenta con casi 12 mil satélites en órbita. Sin embargo, otras empresas también comenzaron a desplegar cientos de aparatos similares para competir en el mercado espacial.
Este crecimiento acelerado provocó que los lanzamientos de cohetes prácticamente se triplicaran en apenas cinco años: pasaron de 114 en 2020 a 329 en 2025.
Gran parte de estas misiones utilizan cohetes Falcon 9, impulsados con combustible derivado del queroseno, que libera partículas de hollín directamente en la atmósfera superior.
Científicos alertan sobre posibles efectos en el planeta
El estudio señala que esta contaminación podría reducir la cantidad de luz solar que llega a la superficie terrestre. Incluso, los investigadores comparan el efecto con algunas propuestas de geoingeniería climática diseñadas para enfriar artificialmente el planeta mediante partículas suspendidas en la atmósfera.
Sin embargo, los autores aclaran que cualquier posible efecto de enfriamiento sería mínimo frente al calentamiento global provocado por las emisiones humanas.
“Todavía estamos a tiempo de actuar antes de que se convierta en un problema mucho más grave y difícil de revertir”, explicó la investigadora Eloise Marais, una de las autoras del estudio.
Los científicos también advierten que el impacto real podría ser incluso mayor al calculado, debido a que los lanzamientos espaciales aumentaron considerablemente después de 2022 y seguirán creciendo durante los próximos años.
Además del hollín, los cohetes y satélites también liberan sustancias químicas como cloro, las cuales podrían afectar la capa de ozono.
Con información de EFE / JCM