La cocina tradicional mexicana que utiliza el maíz como base para elaborar múltiples platillos como tortillas, tamales y hasta pozole, emplea desde su creación un elemento químico que no solo conserva los alimentos, sino que también potencia su sabor: la cal.
Este elemento es clave en el proceso de nixtamalización, en el cual el grano se cuece previamente para facilitar su preparación.
Usos múltiples de la cal
Sin embargo, este producto también se aprovecha en el tratamiento de agua potable, desinfección de alimentos; así como en el sector salud, para limpiar lugares y evitar la propagación de bacterias y virus. Incluso su uso se extiende hasta la industria de la construcción en la mezcla con el concreto para los cimientos de edificios, la unión de muros y recubrimientos.
Se trata de la cal hidratada, derivada del hidróxido de calcio, un compuesto con propiedades desinfectantes, capacidad para regular el pH y aportar resistencia a diversos materiales. México destaca como uno de los principales productores de este insumo en América Latina.
Aunque puede parecer sorprendente, la cal está presente en múltiples actividades productivas y cotidianas. Además de ser un legado prehispánico en la cocina mexicana, también contribuye a la durabilidad de las construcciones que forman parte del entorno diario.
Aliada en la salud pública
En el ámbito sanitario, la cal hidratada ayuda a prevenir enfermedades causadas por bacterias como el cólera y la salmonelosis, además de combatir hongos en plantas. Su uso es tan cotidiana que se encuentra en los troncos de árboles pintados de blanco al recubrirlos con cal para protegerlos de plagas.
Gracias a su capacidad desinfectante, también se utiliza para eliminar malos olores y controlar plagas en areneros o desechos de mascotas.
Cristina Seijas Correa, coordinadora y gerente de Marketing de Calidra, explicó que más del 70 por ciento de las plantas de tratamiento de agua en el país utilizan compuestos de cal para ajustar el pH y eliminar impurezas, lo que contribuye a garantizar agua segura para consumo humano.
“Organismos internacionales han señalado que a nivel global, el tratamiento adecuado del agua puede reducir hasta en 30 por ciento la incidencia de enfermedades gastrointestinales como el cólera y la salmonelosis. Es un insumo esencial para la protección de la salud pública y el bienestar cotidiano, gracias a sus propiedades desinfectantes, reguladoras de pH y su amplia disponibilidad”, expresó.
La especialista también destacó su uso como desinfectante en espacios públicos, instalaciones pecuarias y manejo de residuos orgánicos. Por ejemplo, durante la pandemia de Covid-19, se aplicó para reducir la propagación de patógenos, al funcionar como una barrera química efectiva y de bajo costo.
Un mercado en crecimiento
De acuerdo con The Insight Partners, el mercado se encuentra en crecimiento con el ritmo de la urbanización global, la expansión de la industria de la construcción y las regulaciones ambientales. Asimismo, este material se utiliza en sistemas de control de contaminación atmosférica para la eliminación de dióxido de azufre, dióxido de carbono y otros contaminantes.
Por su parte, Francisco Pohls Aguilera, gerente de Marketing de Grupo Calidra, señaló que en comunidades rurales la cal hidratada es fundamental para mantener espacios limpios. También se emplea en tareas domésticas para desinfectar superficies y eliminar olores, lo que la convierte en una alternativa accesible para la higiene básica.
A nivel nacional, se producen millones de toneladas anuales destinadas a sectores como la construcción, la agricultura, el tratamiento de agua y la industria alimentaria, lo que además genera miles de empleos.
“Ante estos beneficios, especialistas coinciden en la importancia de difundir el uso responsable y seguro de la cal hidratada, así como promover su papel como herramienta efectiva en la prevención de enfermedades y en la mejora de las condiciones sanitarias, tanto a nivel comunitario como doméstico”, concluyó.
LGG