¿Infarto o ataque de pánico? La cardióloga María Vargas comparte las claves para diferenciarlos

La cardióloga Rosa María Vargas detalla los síntomas que no debes ignorar y por qué el factor tiempo es crucial.

La salud mental y cardiovascular está íntimamente ligadas| Especial
Ciudad de México /

Es fácil confundir un ataque de pánico con los primeros signos de un infarto. La cardióloga Rosa María Vargas Guzmán ha tenido muchos casos en la sala de urgencias.

“Llegan después de algún episodio relacionado con algo emocional, personas que padecen depresión y ansiedad. Es frecuente que ocurra después de un temblor, pero también, sin ninguna razón aparente”, comparte durante una entrevista con MILENIO.

¿Cómo identificar que se trata de un infarto?

María Vargas comienza con una aclaración: un paro cardíaco no es lo mismo que un infarto. El primero ocurre cuando el corazón deja de moverse, sin sangre fluyendo los pulmones detienen su funcionamiento y el cuerpo colapsa en un desmayo.

El segundo ocurre cuando alguna de las arterias coronarias (vasos sanguíneos que llevan la sangre oxigenada al músculo del corazón) se tapa.

“La única y maravillosa función del corazón es contraerse y expulsar la sangre, relajarse y volver a llenarse de esta sangre. Cuando la arteria se tapa, toda esa parte del músculo empieza a tener menos oxigenación y entonces empieza a disminuir la fuerza de contracción”, detalla.

Conforme se agrava el problema empieza a bajar la presión y los órganos reciben menos sangre. De ahí se derivan complicaciones como shock cardiogénico o arritmias potencialmente letales. Así que, al final del día, quien padece un infarto está experimentando una expresión grave de la aterosclerosis.

“Cuando el músculo empieza a lastimarse es cuando se producen las molestias que casi siempre es dolor, y digo casi porque las manifestación es muy diversa”

La cardióloga destaca que, lo clásico es experimentar:

  • Opresión en el pecho (la mayoría de las veces en la mitad del pecho)
  • Malestar que se irradia al cuello
  • Sensación de tener apretada la mandíbula
  • Dolor en alguno de los brazos, la muñeca o los dedos (usualmente es el el izquierdo)
  • Malestar en la boca del estómago
  • Sudoración fría
  • Náusea o vómito
Un infarto tiene síntomas parecidos a los que provoca un ataque de pánico | Especial

​“También hay sensación de muerte inminente, palpitaciones, falta de aire”, agrega la especialista, antes de hacer una presión: no hay una forma única de experimentar este padecimiento, de hecho, hay diferencias importantes dependiendo del sexo.

“Es muy común que los hombres lo describan como si tuvieran un elefante sentado en el pecho, pero esto cambia en las mujeres, muchas de quienes ya tuvieron un infarto dicen experimentar mucho cansancio días antes y el día del infarto, la sensación de molestia, como una angustia, pero no un dolor u opresión”.

Curiosamente, los síntomas de un ataque de pánico no son tan distintos, según Mayo Clinic, comprende alguno de los siguientes malestares:

  • Taquicardia y palpitaciones
  • Sudor
  • Temblores o sacudidas
  • Falta de aliento u opresión en la garganta
  • Escalofríos
  • Sofocos
  • Náuseas
  • Calambres abdominales
  • Dolor en el pecho
  • Dolor de cabeza
  • Mareos, sensación de desvanecimiento o desmayos
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo
  • Sentimientos de irrealidad o desconexión

¿Cómo diferenciar entre un ataque de pánico de un ataque cardíaco?

Uno de los principales signos que los cardiólogos contemplan ante un ataque de pánico es que “casi siempre” describen sentir un piquete en el pecho.

“Cuando estamos interrogando a nuestro paciente y nos dicen, "piquete", una molestia focalizada, como un puntito muy definido, nos tranquiliza porque casi siempre pensamos que no va a ser del corazón”, dice la doctora.

Según la especialista, durante un ataque de pánico es muy frecuente que ocurra una sudoración importante, acompañada de nerviosismo, temblor y una sensación de que algo va a pasar: muerte inminente.

Además, el episodio agudo de ansiedad extrema escala rápido: entre los primeros 10 y 20 minutos alcanza su punto máximo, mientras que un posible infarto suele desarrollarse de forma gradual, de hecho, quienes lo experimentan pueden llevar horas e incluso días experimentando alguno de los malestares.

“Es habitual, pero ni una ni otra manifestación son patognomónicas, o sea, que sea clásico de uno y clásico del otro”

Al respecto, la especialista insiste: las manifestaciones son diversas. Uno de sus pacientes de terapia intensiva contó cómo perdió cinco piezas dentales al creer que el dolor de la mandíbula estaba relacionado con un problema bucal cuando en realidad era la señal previa al ataque cardíaco que sufrió.

“Todas las mañanas llevaba su nieto al kínder y cuando iba le empezaba a doler. De regreso pasaba con un dentista que le quitó cinco piezas dentales porque no le dejaba doler. Después de interrogarlo, resultó que el kínder quedaba cuesta arriba, el hecho de caminar hacía mayor esfuerzo en el corazón y ahí es donde se presentaba la angina de pecho, que es una forma antes de un infarto”

Por otro lado, la especialista ha atendido a mujeres con diagnósticos de crisis de pánico en mujeres que en realidad eran arritmias como taquicardia supraventricular. “Y aquí influyen tanto médico, como sociedad e incluso nosotras mismas que nos solemos considerar más nerviosas, pero resulta que no era ansiedad, realmente era una arritmia”

Más allá de preguntarse si se trata de un problema cardiaco o no, quedarse en casa pese a la sospecha de un infarto puede tener un serio impacto en el corazón ya que, en caso de que realmente se trate del corazón, se pierde tiempo.

“Cada tejido en nuestro cuerpo tiene cierto tiempo vivo sin oxígeno. Los músculos de las piernas duran horas y horas y horas y horas. Pueden aguantar muchísimo. El cerebro solo aguanta 3 horas. El corazón aguanta 6 horas, máximo máximo 12.

“Más vale una visita de más a urgencias, que un tejido del corazón de menos, si no tratamos un infarto. Entonces, entre más rápido abramos esa arteria, más tejido podemos salvar”.
El dato

¿A qué hora es más probable tener una ataque cardíaco?

Los infartos suelen ser depredadores nocturnos: aparecen principalmente durante las noches y madrugadas al estar ligados a los ciclos circadianos. Mientras el cuerpo descansa y comienza el sueño REM, se comienza a liberar cortisol (una hormona crucial para el cuerpo y asociada al estrés). Esto provoca un aumento natural de la presión arterial y frecuencia cardíaca, facilitando un ataque.


¿Cuáles son los factores de riesgo?

¿Quiénes deberían considerar mayor cuidado en su salud cardiovascular? De acuerdo con la cardióloga, los factores de riesgo que con mayor peso son:

  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Colesterol alto
  • Tabaquismo
“En menor medida, pero no menos importante, están factores como tener más de 65 años, el ser hombre, mujer después de la menopausia, el sedentarismo, la obesidad y el estrés

Prevenir un infarto es posible al poner atención a estos puntos, especialmente considerando que en México, “prácticamente siete de cada 10 personas tienen por lo menos un factor de riesgo cardiovascular”, no por nada las enfermedades del corazón son la principal causa de muerte en el país, solo el año pasado cobraron la vida de más de 95 mil personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Los ataques de ansiedad ocurren de manera esporádica, es decir, no hay un detonante aparente. | Shutterstock

¿Por qué la ansiedad se experimenta en el corazón?

El corazón, como muchos otros órganos, es recipiente, un punto en común en el que convergen los efectos de las sensaciones y pensamientos. Prueba de ello es la angustia que más de una personas ha experimentado en el pecho.

“Cuando en el cerebro se gesta la sensación de miedo de angustia extrema, se libera mucha adrenalina que puede producir taquicardia. La taquicardia a su vez alimenta la sensación de falta de aire, pues la persona necesita respirar más rápido. Ahí pueden doler los músculos del tórax

La liberación de catecolaminas inunda al cuerpo, despertando una reacción de alerta que deja las manos frías y provoca sudoración. Así es como es como un ataque de pánico recorre el cuerpo.

Sin embargo, la ansiedad no es la única que ocasiona una cadena de reacciones en el sistema cardiovascular: un dolor o estrés profundo puede “romperlo". Este fenómeno, conocido como síndrome de Takotsubo, ocurre de forma súbita, provocando las mismas señales médicas de un infarto.

“También es cierto que la depresión causa mayor cantidad de infartos y una persona que sufre un infarto tiene más posibilidades de padecer depresión después. Entonces, va muy de la mano nuestra salud emocional, mental, neurológica, psicológica con la salud del corazón”, concluye la especialista.

LHM 

  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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