Confinamiento aumenta adicción por los juegos de azar

Las personas se pasan largas horas en lo que para ellos es una válvula de escape ante un encierro que no parece tener fin.

Los juegos de mesa son un enemigo infalible contra el aburrimiento (Shutterstock)

Lucero Reyes

La ludopatía es un vicio que crece como consecuencia de la pandemia, porque las personas al quedarse encerradas en su casa se ponen a jugar con sus propios familiares y es su válvula de escape en estos momentos.

El Centro de Integración Juvenil (CIJ) y terapeutas de la zona, coincidieron que es otra de las problemáticas que se observan debido a las restricciones sanitarias.

Jorge Ávalos Castelán, director del CIJ dijo que hay familias enteras que al no poder salir a la calle se entretienen con juegos de azar como la lotería y la baraja e incluso llegan a apostar.

“Al término de la contingencia sanitaria habrá un mayor número de ludópatas, ya que las personas se pasan largas horas en lo que para ellos es una válvula de escape ante un encierro que no parece tener fin”.
La Ludopatía
Es una patología donde quien la experimenta siente una necesidad incontrolable de jugar, por encima de cualquier consecuencia negativa. Se vuelve una adicción, no lo puede controlar.


Está reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud y por la Asociación Americana de Psiquiatría.

Juegos de azar toman relevancia entre la población. (Shutterstock)


El psicólogo Gabriel Rubio expuso que se trata de uno más de los tantos desórdenes que provoca el confinamiento domiciliario.

“Estamos teniendo casos de ludopatía, porque el reducir la salida a la calle aumenta este tipo de padecimientos sobre todo en los jóvenes”.

Se prevé que este tipo de problemas crezcan de manera significativa pues ya desde antes de la pandemia por coronavirus, los jóvenes habían estado acostumbrados a pasar largas horas jugando.

“Para ellos ha sido algo normal y en gran parte es responsabilidad de los padres porque también han tolerado verlos todo el día y parte de la noche frente al televisor, la computadora o el X-Box, provocando desorden biológico del sueño y alimenticio”, mencionó Rubio Badillo.


Crece irritabilidad

El alargamiento del encierro domiciliario ha vuelto a aumentar los problemas de ansiedad al interior de los hogares, señaló Héctor González Viveros, especialista en estudios socioculturales.

La principal causa, explicó, ha sido la multiplicación de roles como el ser papás, maestros, cuidadores, empleados y acompañantes, todo ello conjugado al quedarse en casa, modificando conductas y comportamientos hacia dentro del espacio privado.

Crece la irritabilidad durante el confinamientos

“La frustración a la que se están enfrentando las familias al tener que abandonar su medio de trabajo está trayendo irritabilidad, incluso se han modificado las maneras de subsistencia en los diferentes estratos sociales”, comentó.

El también profesor de la UNE y la UAT, subrayó que el estar consumiendo información referente a la problemática por coronavirus y quedarse con lo conveniente a la ideología de cada persona, llega al grado incluso de crear miedo al contacto con otras personas, sea este un familiar, amigo y peor un desconocido.

Haciendo un comparativo con un semáforo, dijo que la zona sur de Tamaulipas se encuentra en color amarillo, porque no se ha llegado a conductas más violentas como se ve en otros países y se debe más que nada por miedo al contagio.

“Esto incluso ha llevado a poner etiquetas para defender posturas, porque ya ni siquiera estamos llegando a la negociación, esto se ve dentro de las mismas familias, por las posturas políticas impidiendo la comunicación y el desarrollo de la sociedad. Hemos perdido la tolerancia”, indicó.

Hay quienes incluso refieren que han comenzado a escuchar voces

El psicólogo Oscar Obregón Palacios destacó que el confinamiento ha sumergido a cientos de familias y desbordado conductas psicosociales como el estrés, angustia, pánico, desesperación, tristeza, inseguridad y hasta brotes psicóticos.

Explicó que normalmente se atendían casos de pacientes con estrés, problemas de pareja, depresión, bajo rendimiento escolar en niños, sin embargo, en los últimos tres meses se han incrementado en un 50 por ciento las atenciones por padecimientos en trastornos alimenticios, violencia intrafamiliar, trastornos en el sueño, entre otros más.

Hay quienes incluso refieren que han comenzado a escuchar voces y otros presentan trastornos psicosomáticos, es decir, que manifiestan con enfermedades sus problemas psicológicos, puntualizó.


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