La pornografía ha establecido estándares irreales para los hombres, ‘condenando’ a una baja autoestima sexual a quienes, por ejemplo, no logran contener su eyaculación como lo muestran en los videos; o sea, tras horas de sexo intenso.
Esta inseguridad pone sobre la mesa la discusión sobre el “tiempo ideal” para que un hombre eyacule durante la actividad sexual; misma que MILENIO planteó al sexólogo, Mario Alberto Delgado Andrade.
Las causas de la eyaculación precoz
La eyaculación precoz es una disfunción en la que el semen se expulsa antes de lo deseado durante la actividad sexual. Y en términos clínicos, es la rápida o acelerada presentación o ejecución del reflejo eyaculatorio en los varones.
“Es un reflejo como cuando a uno le pegan en la rodilla con un martillito y se mueve la pierna. Exactamente así de automática”, detalló Delgado. “De hecho, hasta se puede activar el reflejo eyaculatorio hasta con la mente”.
De ahí el abanico de factores —tanto psicológicos como fisiológicos —que pueden devenir en esta disfunción, la cual afecta hasta al 40% de la población masculina e, incluso, se llega a presumir la primera causa de disfunción en la pareja.
Entre las causas principales se encuentran la ansiedad y el estrés, derivadas de situaciones de presión o estilos de vida que reducen los momentos de relajación (como las que se viven en las grandes metrópolis). De igual manera, la depresión y la dismorfia corporal pueden influir.
Las experiencias sexuales tempranas o muy apresuradas también provocan eyaculación precoz, “sobre todo en aquellas poblaciones que son muy religiosas”.
“Cuando está cargada la parte moral y sienten culpa por haber llevado a cabo un acto que consideran inmoral. (...) Hacerlo de manera más rápida para un hombre es lo menos doloroso desde el punto de vista moral, porque se les ha enseñado que, quizás, es un pecado o que puede ser un acto contrario a las costumbres”.
Aunque las investigaciones han aportado diferentes propuestas sobre “el tiempo ideal” de la eyaculación, Delgado Andrado recalcó que el estándar internacional se basa en la satisfacción de la pareja y viceversa.
Por ejemplo, en la Guía Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Eyaculación Precoz se estima que el tiempo promedio de latencia intravafinal (el momento que empieza la penetración hasta la eyaculación) utilizado en ensayos clínicos es de tres a seis minutos. Sin embargo, esta medición no consideró el malestar emocional ni la satisfacción relacionada con el coito. Es decir, que un varón consiga eyacular en ese periodo no necesariamente significa que él o su pareja experimentaron satisfacción sexual.
No obstante, el consenso que ha surgido de diversos congresos de psicología y psiquiatría propone establecer el estándar con base en la satisfacción de la pareja (en este caso, hablando de una relación heterosexual). Es decir, y como lo explicó el especialista: “Va a depender del tiempo en que la mujer pueda alcanzar su orgasmo personal”.
Así, abundó, se llevaron a cabo diferentes estudios sobre la respuesta orgásmica de las mujeres en el coito, quienes, según los resultados, alcanzaron el clímax en 15 minutos; siendo éste el criterio internacional más común para determinar si un hombre sufre de eyaculación precoz.
Pese a ello, Delgado Andrade destacó que la “medida de 15 minutos” sigue siendo bastante variable; más aún, saliéndose de la línea del coitocentrismo. “En algunos casos es menos. Mucho menos. Y en otros muchos más”.
Por su parte, el centro de Boston Medical coincide con el estándar internacional, tomando en cuenta no sólo la penetración, también los juegos y la estimulación previa. De hecho, explica, considerando sólo el coito la eyaculación tarda en promedio entre tres y siete minutos en ocurrir.
Aún así, el sexólogo insiste: “Es muy difícil poner un parámetro fijo porque cada pareja puede tener una forma particular de satisfacerse mutuamente”.
ASG