El estrés no solamente afecta el estado de ánimo. También puede dejar huella en la piel y el cabello, desde una caída excesiva o la aparición de canas hasta el agravamiento del acné, además de relacionarse con problemas de autoestima y salud mental.
Los especialistas en dermatología y psiquiatría, Julio Salas y José Alfonso Ontiveros, coincidieron en “Tu Médico en Telediario” que en los últimos años han observado estos efectos con mayor frecuencia, incluso entre personas jóvenes, quienes enfrentan factores como el estrés cotidiano, el uso de dispositivos electrónicos, el consumo de tabaco y vapeadores, y alimentación no saludable.
Salas explica que el cabello puede responder de manera visible a periodos de estrés intenso, tanto con caída considerable como con un encanecimiento acelerado.
“Te puede hacer una caída de cabello excesiva, te puede hacer un blanqueamiento, te puede hacer puras canas”, señala.
El especialista destaca que el cabello puede reflejar diversos procesos que ocurren en el organismo, por lo que sus alteraciones no deben reducirse únicamente a un problema estético.
Por su parte, el psiquiatra José Alfonso Ontiveros señala que cada vez es más común observar a personas jóvenes con encanecimiento y pérdida de cabello a edades tempranas, situación que puede estar relacionada con las condiciones de estrés que enfrentan.
A estos factores se suman hábitos como fumar, utilizar vapeadores y consumir cantidades elevadas de azúcar, que pueden tener repercusiones en la salud de la piel y el cabello.
El acné también afecta la salud emocional
Uno de los ejemplos más claros de la relación entre la salud física y emocional es el acné.
Ontiveros explica que quienes lo padecen pueden entrar en un círculo en el que la preocupación por su apariencia genera estrés, mientras que ese mismo estrés puede dificultar el control del problema dermatológico.
La situación puede agravarse cuando la persona comienza a aislarse, descuida su higiene o tratamiento o desarrolla una percepción distorsionada de su propia imagen.
“Se hace un círculo vicioso entre el paciente que tiene acné, se está viendo y luego desarrolla estrés o incluso depresiones mayores, y eso agrava el acné”, señala el doctor.
El especialista agrega que algunas personas pueden llegar a desarrollar un trastorno dismórfico corporal después de presentar lesiones de acné, al concentrar su atención de manera excesiva en pequeñas cicatrices o alteraciones que permanecen en el rostro.
El problema, por ello, no termina cuando desaparece el brote: también puede permanecer el impacto emocional que dejó en la persona.
Alertan por productos cosméticos en niñas
Los especialistas también llamaron la atención sobre el uso cada vez más temprano de productos cosméticos y rutinas de cuidado de la piel entre menores.
Salas cuestiona la tendencia conocida popularmente como las “niñas Sephora”, en referencia a menores que desde edades tempranas utilizan productos de maquillaje y cuidado facial diseñados para adultos.
El dermatólogo considera que someter la piel de niñas de siete u ocho años a múltiples productos cosméticos puede resultar perjudicial, especialmente cuando todavía se encuentran en una etapa previa a cambios importantes de su desarrollo.
Más allá de la apariencia, advierte sobre la importancia de que los productos utilizados en menores sean adecuados para su edad y de evitar rutinas impulsadas principalmente por tendencias de redes sociales.
Pero el impacto emocional también puede ser considerable entre quienes padecen vitiligo, enfermedad que provoca la aparición de manchas blancas en distintas partes del cuerpo.
El doctor Julio Salas explica que las alteraciones visibles pueden generar estigma, aislamiento y problemas de autoestima, debido a que algunas personas sienten que son diferentes al resto.
De acuerdo con el especialista, hasta 30 por ciento de los pacientes con vitiligo pueden presentar depresión, lo que evidencia la necesidad de atender la enfermedad no solamente desde el aspecto dermatológico, sino también desde la salud mental.
Ante este panorama, los especialistas recomendaron incorporar actividades que ayuden a reducir el estrés y mejorar el bienestar general, entre ellas realizar ejercicio, meditar, convivir con la familia y reducir el tiempo de exposición al teléfono celular.
La recomendación, señalan los especialistas, es no esperar a que el estrés se manifieste en el cuerpo para comenzar a atenderlo, y entender que los problemas de piel o cabello también pueden tener una dimensión emocional que requiere atención.
nrm