Las personas con síndrome de Down presentan una mayor predisposición a desarrollar enfermedades bucales, una situación que durante años fue atribuida principalmente a factores como la alimentación o la higiene.
Sin embargo, un nuevo estudio internacional encontró que el origen podría estar en un defecto genético que reduce de forma importante la producción de saliva.
La investigación, encabezada por científicos de la Facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York (NYU) y publicada en la revista Cell Reports, identificó una alteración en la señalización del calcio dentro de las glándulas salivales, un mecanismo esencial para que estas produzcan y liberen saliva.
Los autores consideran que este hallazgo podría abrir la puerta al desarrollo de tratamientos específicos para mejorar la salud bucal y, con ello, la calidad de vida de las personas con síndrome de Down.
¿Por qué las personas con síndrome de Down tienen más problemas dentales?
De acuerdo con los investigadores, entre el 60 % y el 90 % de las personas menores de 35 años con síndrome de Down presentan enfermedad periodontal, una inflamación crónica de las encías cuya frecuencia es considerablemente mayor que en la población general.
La clave estaría en la hiposalivación, es decir, la baja producción de saliva.
La saliva cumple una función fundamental como primera barrera de defensa de la cavidad oral. Cuando disminuye, la boca se vuelve más ácida, cambia el equilibrio natural de las bacterias y facilita la proliferación de microorganismos que favorecen la aparición de caries y enfermedades de las encías.
Además, los investigadores señalan que la inflamación periodontal crónica también se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer durante el envejecimiento.
El defecto genético que encontraron los científicos
Para realizar el estudio, el equipo utilizó ratones modificados genéticamente para reproducir las características del síndrome de Down.
Los análisis revelaron una disminución importante en un proceso conocido como "entrada de calcio dependiente de las reservas", indispensable para que las glándulas salivales puedan secretar saliva de manera normal.
"Comprender los procesos responsables de la baja producción de saliva en el síndrome de Down y desarrollar terapias para restaurarla podría tener un impacto transformador en la salud bucal y general de las personas con síndrome de Down", explicó Rodrigo Lacruz, profesor de patobiología molecular de la Facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio.
Además de esta alteración, los científicos observaron una menor función de las mitocondrias, responsables de generar energía para las células, así como un incremento en la inflamación de los tejidos de las glándulas salivales.
El estudio encontró otras alteraciones relacionadas con la inflamación
Los investigadores también analizaron la sangre y el microbioma intestinal de los modelos utilizados durante el estudio.
Entre los hallazgos destacaron niveles elevados de succinato, una sustancia relacionada con procesos inflamatorios y con el deterioro del tejido de las encías.
Asimismo, detectaron la presencia de autoanticuerpos similares a los observados en el síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune que afecta las glándulas salivales y lagrimales, lo que sugiere que las personas con síndrome de Down podrían tener una predisposición genética a desarrollar este trastorno.
Según los autores, estos resultados refuerzan la idea de que la salud bucal está estrechamente relacionada con el funcionamiento del resto del organismo.
Como parte del estudio, los científicos administraron pilocarpina, un medicamento utilizado para estimular la producción de saliva en pacientes con síndrome de Sjögren o que reciben radioterapia por cáncer de cabeza y cuello.
El tratamiento logró restaurar la producción de saliva en los ratones del experimento, un resultado que los investigadores consideran prometedor para el desarrollo de futuras terapias dirigidas a personas con síndrome de Down.
Aunque aún serán necesarios estudios clínicos en humanos, los especialistas señalan que estos avances podrían complementar las medidas tradicionales de prevención, como revisiones odontológicas frecuentes y una adecuada higiene bucal, para reducir el riesgo de enfermedades periodontales en esta población.
Con información de EFE / JCM