Los vampiros modernos pasan 8 o más horas en la oficina: apenas tienen contacto con el sol una vez que comienza su trabajo y para cuando terminan ya se ha ocultado. Aunque reducir el tiempo bajo los rayos suena como una buena estrategia para proteger a la piel, el cuerpo no puede prescindir de ellos.
Los estudios al respecto revelan la profunda conexión que hay entre el reloj interno del cuerpo y la luz. Una de las investigaciones más recientes analizó por qué los baños de sol siguen siendo vitales para el cuerpo y cómo afectan la regulación y la calidad del sueño. Gracias a ello, los autores también detectaron cuál es el horario idóneo para tomarlos.
¿A qué hora debo tomar baños de sol?
El ciclo luz-oscuridad dirige el mundo interno del cuerpo: le indica cuándo despertar o tener sueño debido a la liberación de diferentes hormonas, como la melatonina, de ahí que la exposición al sol, particularmente por la mañana, está relacionada con mejores resultados del sueño.
Partiendo de este conocimiento, un grupo de investigadores de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Ouro Preto, Brasil se dispuso a diseñar un estudio transversal en el que participaron 1762 adultos que residían en el Cuadrilátero de Hierro basileño.
Durante tres meses los científicos solicitaron a sus pacientes reportar cuánto tiempo recibían luz solar en diferentes periodos: antes de las 10 a. m., de 10 a. m. a 3 p. m., y después de las 3 p. m.
A la par, midieron las asociaciones entre la hora y los resultados del sueño lo que les permitió evaluar la calidad general del descanso y cuatro factores específicos:
- Tiempo total: Cuántos minutos durmieron en total.
- Latencia: Cuánto tardaron en dormirse.
- Eficiencia: Qué porcentaje del tiempo en la cama estuvieron realmente dormidos.
- Punto medio del sueño: La hora exacta a la mitad del descanso (sirve para ver si el reloj biológico está a tiempo o retrasado).
Gracias a ello pudieron concluir que la brecha de tiempo que separa a los primeros rayos del sol de la hora de ir a dormir parece inexistente en el cerebro pues la exposición a la luz matutina, particularmente antes de las 10 am, parece restablecer el reloj biológico interno, contribuyendo así a patrones de sueño más saludables.
Durante la investigación, los participantes que tomaron el sol antes de las 10 a.m. también reflejaron una mejor calidad del sueño.
La luz de la mañana ayuda a regular la secreción de melatonina, por lo que adelanta el reloj biológico, ayuda a dormir más temprano, mejora la calidad del sueño y reduce la fatiga durante el día
En un mundo en el que es cada vez más común dormirse tarde o padecer problemas de sueño, unos minutos al sol parecen ser la respuesta. De confirmarse en estudios más amplios y de mayor alcance exponerse a unos minutos podrían ayudar a más gente a reducir las horas de insomnio y con ello, el riesgo de padecer diabetes, problemas cardiovasculares e inflamación.
Los autores también concluyeron que el sol de la tarde (después de las 3:00 p. m.) también ayuda a ajustar el sueño, aunque en menor medida. Esto puede deberse a que indica al cuerpo que el día termina o al ejercicio que suele hacerse a esa hora.
LHM