Durante años, el cáncer se ha abordado como una enfermedad centrada en el tumor. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que factores como la obesidad, el metabolismo, la alimentación y el ejercicio también podrían desempeñar un papel importante en su desarrollo y tratamiento.
Especialistas reunidos en un congreso internacional organizado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) analizaron cómo estas variables influyen en la enfermedad y podrían ayudar a diseñar terapias más personalizadas en el futuro.
Lo que investiga actualmente la ciencia
Los investigadores buscan comprender mejor cómo ciertos factores pueden influir en la aparición y evolución del cáncer, entre ellos:
- La alimentación personalizada según cada paciente.
- El impacto del metabolismo en el desarrollo de tumores.
- La relación entre obesidad y riesgo de cáncer.
- Los beneficios del ejercicio físico durante los tratamientos.
- La respuesta del sistema inmunológico ante cambios en el estilo de vida.
Los expertos explican que los tumores no actúan de forma aislada. Por el contrario, se comunican con otros órganos, con el tejido adiposo y con el sistema inmune, por lo que entender estas interacciones podría abrir nuevas vías terapéuticas.
La obesidad, bajo la lupa de los investigadores
Uno de los temas centrales del encuentro fue la relación entre obesidad y cáncer.
Los especialistas recuerdan que el exceso de peso se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer, entre ellos:
- Cáncer de mama.
- Cáncer de hígado.
- Cáncer de colon.
Además, también se relaciona con una mayor probabilidad de metástasis.
Sin embargo, los investigadores advierten que la obesidad es un fenómeno complejo y que no todas las personas presentan el mismo riesgo. Por ello, consideran necesario estudiar otros factores metabólicos más allá del índice de masa corporal.
Pese al creciente interés en la alimentación, los especialistas coinciden en que actualmente no existe una dieta capaz de prevenir o curar el cáncer por sí sola.
Lo que sí se investiga es si determinados cambios nutricionales podrían ayudar a que algunos tratamientos funcionen mejor o contribuyan a ralentizar la progresión de ciertos tumores.
Aunque algunos estudios en animales han mostrado resultados prometedores, los científicos señalan que todavía se necesitan más investigaciones para confirmar estos efectos en personas.
El ejercicio podría complementar los tratamientos
La actividad física también forma parte de las nuevas líneas de investigación.
Los expertos señalan que el ejercicio no sustituye a los tratamientos médicos, pero podría fortalecer el sistema inmunológico y favorecer una mejor respuesta del organismo frente a las terapias oncológicas.
Además, diversos estudios clínicos han encontrado que los pacientes que realizan actividad física durante su tratamiento suelen presentar una mejor calidad de vida y mayores tasas de supervivencia.
Los investigadores consideran que el futuro del tratamiento contra el cáncer podría combinar medicamentos con estrategias personalizadas relacionadas con la alimentación, el ejercicio y otros hábitos saludables, siempre bajo supervisión médica.
Con información de EFE / JCM