Dormir mal y vivir con estrés aceleran el desgaste del cuerpo

El investigador en biología molecular señala que el descanso y la actividad física no son concesiones al cansancio, sino decisiones que marcan la calidad de vida y el envejecimiento.

El doctor alertó sobre enfermedades que avanzan en silencio y las cuales suelen detectarse cuando ya han causado un daño significativo. R. Alanís
Monterrey, Nuevo León /

Dormir bien no es un lujo ni una concesión al cansancio, es una estrategia directa para retrasar el envejecimiento y preservar la salud a largo plazo, así lo explica el doctor Hugo Barrera, investigador en biología molecular, quien subraya que el descanso adecuado impacta de forma profunda en el bienestar físico y mental.

En entrevista con Rubén Carreón para la sección “Tu médico en Telediario”, el doctor enfatiza que el sueño de calidad, incluyendo las siestas breves, tiene un efecto comprobado en la longevidad.

“En otros estudios se ha definido con claridad que un buen sueño, inclusive una buena siesta, también contribuye mucho a una salud”, señala.

La evidencia científica respalda esta afirmación: investigaciones poblacionales de seguimiento a largo plazo muestran que dormir entre siete y ocho horas por noche favorece la regeneración celular, regula hormonas clave como el cortisol y la melatonina, y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Sobre la siesta, el doctor es claro en romper prejuicios porque dormir aunque sea unos minutos después de la comida beneficia mucho en la calidad de vida.

“Se ha demostrado que aquellos que se toman después de la comida, una hora, 20 minutos, media hora de siesta, también contribuye a su bienestar, a su salud en la longevidad, en la edad avanzada”, explica.

Estudios publicados en revistas médicas internacionales coinciden en que las siestas cortas mejoran la función cognitiva, disminuyen la presión arterial y ayudan a manejar mejor el estrés diario, siempre que no excedan los 30 minutos para no interferir con el sueño nocturno.

Precisamente el estrés es otro de los grandes enemigos de la salud moderna y que genera graves daños a la salud.

“El estrés es uno de los principales agravantes de nuestra salud, sin duda”, afirma el doctor. Reconoce que muchas personas consideran imposible eliminarlo debido a responsabilidades laborales, económicas o ambiciones personales, pero advierte que normalizar el estrés crónico tiene un costo alto para el cuerpo.
“Nos hemos vuelto muy materialistas y queremos tener lo mejor, y eso nos causa estrés”, reflexiona.

Frente a esto, destaca la importancia de encontrar válvulas de escape saludables.

“Algunos dicen: ‘Voy a recurrir al yoga’. Otros: ‘Voy a aprender a tocar un instrumento’. En mi caso, ir al gimnasio, encontrarme con amigos de años y hacer ejercicio para mí es lo mejor contra el estrés”, comparte.

La actividad física regular, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, reduce la inflamación sistémica, mejora el estado de ánimo y además actúa como un protector frente a trastornos de ansiedad y depresión.

El especialista también alerta sobre enfermedades que avanzan en silencio y suelen detectarse cuando ya han causado daño significativo.

“Muchas de las enfermedades son silenciosas. Diabetes es bastante silenciosa; para cuando se manifiesta es un poco tarde. El cáncer es bastante silencioso; para cuando se manifiesta ya es bastante tarde”, advierte.

En ese sentido, subraya la importancia de atender señales tempranas que el cuerpo envía.

“Cualquier sangrado inusual, pérdida de peso súbita sin una razón aparente es una alarma; el cuerpo te está diciendo que algo está fallando”, puntualiza.

En el caso de algunos cánceres, como el de ovario, explica que los síntomas pueden pasar desapercibidos hasta etapas avanzadas, lo que refuerza la necesidad de chequeos médicos periódicos y atención a cambios aparentemente menores.

Finalmente, el doctor hace un llamado directo a la responsabilidad personal en el cuidado de la salud.

“El más importante es no trasladar la responsabilidad tuya a alguien más, a quien creas que te va a cuidar a pesar de que tú no haces lo propio”, afirma.

Para él, uno de los errores más comunes es esperar protección externa sin modificar hábitos dañinos.

“No hay esa conciencia de que el destino lo forjas tú. Es tu propio destino, tú haces tu propio destino”, sostiene.

Y concluye con una idea que resume su mensaje central: “Hay que tomar conciencia de que lo que haces hoy tiene consecuencias mañana. Si te cuidas hoy, te va a ir mejor mañana; si te descuidas hoy, te va a ir mal mañana. Ese es el principio fundamental de la vida”.

Una verdad incómoda, pero necesaria: el cuerpo no negocia, no perdona descuidos eternos y siempre cobra la factura. Dormir, moverse, bajar el estrés y escuchar las señales no es opcional. Es supervivencia bien entendida.

Lo que debes saber

Acciones cotidianas que influyen directamente en la salud, el envejecimiento y la calidad de vida a largo plazo:

  • Dormir entre 7 y 8 horas favorece la regeneración del cuerpo.
  • Las siestas cortas también aportan beneficios a la salud.
  • El estrés crónico acelera el envejecimiento.
  • Muchas enfermedades avanzan sin síntomas evidentes.
  • Escuchar al cuerpo permite detectar alertas tempranas.
  • El autocuidado no se puede delegar.
  • Los hábitos diarios definen la calidad de vida futura.
  • Dormir bien no es descanso: es prevención.
  • Moverse y bajar el estrés protege la salud mental.
  • Cuidarse hoy impacta directamente en el mañana.



nrm

  • Manuel González
  • Periodista con más de tres décadas de experiencia. Guionista, locutor, productor y traductor simultáneo en Grupo Multimedios. Me gusta leer y ver beisbol.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite