• Del Congo a Guadalajara: el ébola obliga a activar una alerta sanitaria en Jalisco de cara al Mundial... ¿pero hay realmente riesgo?

  • El virus mata rápido, pero contagia poco. No viaja en el aire como el sarampión. No salta entre desconocidos en una sala de espera como el covid-19. Necesita secreciones, necesita contacto con alguien ya enfermo.
Teresa Sánchez Vilches
Guadalajara /

Nunca. Esa es la palabra que conviene retener antes de cualquier otra. Nunca, en la historia, Jalisco ha tenido un caso de ébola. Ni siquiera uno sospechoso. Lo dice en entrevista Héctor Raúl Pérez Gómez, secretario de Salud del estado, cuando se le pregunta cuántas pruebas se han hecho desde que la alerta se encendió.

“No, nunca en la historia hemos tenido un solo caso, ni siquiera sospechoso, de la enfermedad. Por ende, no ha sido necesario realizar ningún tipo de prueba”.

Sin embargo, Jalisco se prepara. Se blinda. Refuerza. Capacita. Habla, todos los días, del virus que no ha llegado.

La pregunta entonces no es si va a llegar. La pregunta es por qué hablamos tanto de algo que tiene tan pocas probabilidades de ocurrir, y qué se deja de mirar mientras miramos al ébola.

Empecemos por lo que sí está pasando, lejos. En Mongbwalu, una localidad de la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, alguien empezó a tener fiebre. Después fueron varios. Después fueron muchos. Entre los enfermos aparecieron médicos y enfermeras del hospital local, lo que en estos casos es la señal de que algo más grande está ocurriendo.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió el aviso el 5 de mayo. El 15, los Centros para el Control de Enfermedades de África confirmaron la sospecha. Era ébola, cepa Bundibugyo, una de las seis variantes conocidas y una para la que no existen vacunas ni tratamientos autorizados.

El 17 de mayo, la OMS declaró Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. Lo hizo sin convocar primero a su Comité de Emergencias, una decisión excepcional bajo el artículo 12 del Reglamento Sanitario Internacional. Una decisión que se toma cuando no hay tiempo para protocolos.

A finales de mayo, los casos sospechosos superaban los 900 y las muertes pasaban de 130. Uganda ya tenía su primer caso importado.

Detrás de la palabra

Hay que decir qué es el ébola, aunque parezca obvio. Hay que decirlo porque la palabra viaja antes que la enfermedad y produce, en el camino, un pánico que casi siempre es desproporcionado.

La doctora Eden González Núñez, profesora del Departamento de Ciencias de la Salud del Centro Universitario de los Altos de la Universidad de Guadalajara (UdeG), explica que normalmente se presenta con fiebre.

“Además, hay malestar general, síntomas respiratorios, dolor abdominal. Puede haber situaciones de diarrea, vómitos y datos hemorrágicos. Es una enfermedad altamente letal. Puede matar a cuatro personas de cada diez que se contagian”.

Cuatro de cada diez. La cifra es alarmante. Aunque la propia González matiza. 

“Es de baja transmisión. Su transmisión es a través de tener contacto directo con esas secreciones de los enfermos y tiene un periodo de incubación que va desde tres días hasta 21 días”.

Ahí está la trampa epidemiológica del ébola, y también la razón por la que la OMS, en la misma declaración que activó la emergencia, dijo que el riesgo global era bajo.

El virus mata rápido, pero contagia poco. No viaja en el aire como el sarampión. No salta entre desconocidos en una sala de espera como el covid-19. Necesita secreciones, necesita contacto con alguien ya enfermo.

Nunca, en la historia, Jalisco ha tenido un caso de ébola. Ni siquiera uno sospechoso (Foto: Cortesía)
González explica que no es una pandemia: “Si lo comparamos con covid, pues no es a través de las gotitas de saliva el contagio. Otra situación en comparación es, por ejemplo, el sarampión. El sarampión se contagia desde antes de que empiecen las ronchitas, y en el ébola pues hasta que tengan la enfermedad en sí”.

Eso, en términos prácticos, significa que para que el ébola llegue a México haría falta que alguien lo trajera desde el Congo o Uganda; que viniera ya enfermo o enfermara durante o después del viaje; que tuviera, después, contacto con fluidos de otras personas; y que esas personas, a su vez, no fueran detectadas y aisladas a tiempo.

Cada uno de esos escalones es improbable. Multiplicados, son casi una mala película.

El viaje a México

Sin embargo… el Mundial. La selección de la República Democrática del Congo juega en Guadalajara, en el estadio Akron, contra Colombia, el 23 de junio. Esa es la coincidencia que cambia todo. No es un riesgo alto. Pero, aunque sea bajo, ahora tiene una fecha y un lugar.

México no es Estados Unidos. Allá, en Washington, ya se discute prohibir el ingreso a personas provenientes del Congo o de Uganda. Aquí, Pérez Gómez ha rechazado esa medida y la ha llamado, en sus palabras, “exagerada”.

El argumento es que en 2025 ingresaron a México 399 personas de la República Democrática del Congo por vía aérea. En el primer trimestre de 2026, 443. La cifra cabe en un avión, dos a lo sumo.

No hay frontera que cerrar. Hay, en todo caso, un protocolo que aplicar cuando alguien llegue.

La respuesta mexicana tiene varios pisos. En el ámbito federal, el gobierno destinó un recurso cercano a los 50 millones de pesos para la emergencia, que se reparte entre las tres sedes mundialistas: Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey.

La Organización Mundial de la Salud declaró Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional el 17 de mayo (Foto: Cortesía AP)

Las pruebas de ébola sólo pueden procesarse en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica, en la Ciudad de México, el mismo laboratorio que en su momento concentró las muestras de covid-19.

La Secretaría de Salud federal coordina la vigilancia con las sedes y, en mayo, emitió un aviso preventivo de viaje para los aficionados que vendrán al torneo. En ese aviso habló de tres riesgos sanitarios: sarampión, dengue y mpox. No mencionó al ébola como riesgo central.

Pérez Gómez aclara que el operativo estatal no es algo del momento: “Es importante comentar que los protocolos para detección de enfermedades de esta naturaleza en las áreas de sanidad internacional son protocolos establecidos de forma permanente, no necesariamente a partir de que está ocurriendo este brote de ébola en África central. Existen por lo menos diez tipos de fiebre hemorrágica a los que hay que mantenerles una vigilancia epidemiológica permanente en todo el mundo”.

Diez. El ébola es sólo una

Menciona, sin que se le pregunte, el brote de hantavirus que ocurrió hace unas semanas en un crucero que iba de Argentina a las Islas Canarias, el MV Hondius. Tres muertos, nueve casos, la cepa de los Andes, la única conocida que sí se transmite entre humanos.

México emitió por ese brote un aviso epidemiológico el 11 de mayo, dirigido a hospitales, laboratorios y unidades médicas. Un documento federal, vigente, oficial. Habla de un virus distinto al del Congo. Habla, también, de un riesgo bajo. Y no ha tenido ni la décima parte de la cobertura que ha tenido el ébola.

El sistema, en todo caso, está atento. O eso dice.

Pérez Gómez califica al Laboratorio Estatal de Salud Pública como “uno de los mejores laboratorios en todo el país” y no descarta que en el futuro reciba el licenciamiento para procesar muestras de ébola en Guadalajara. No lo contempla por ahora.

González, cuestionada sobre el tiempo que se perdería con la dependencia federal, responde calmada.

“Cuando hay una situación de urgencia, sobre todo esta situación de responsabilidad sanitaria, pues los procesos de laboratorio se vuelven prioritarios y es mínimo lo que perderían de tiempo”.

Si llegara un caso sospechoso, no se esperaría al laboratorio para actuar. Se aislaría primero. La prueba solo confirmaría lo ya contenido.

Alertas activas

Conviene ahora, ya con el ébola colocado en su tamaño real, mirar lo que está pasando en Jalisco mientras tanto. Lo que la radiografía revela cuando se aleja un poco del foco.

Sarampión. Jalisco fue, durante meses, epicentro nacional. En la semana epidemiológica número seis del año, hacia mediados de febrero, el estado registró su pico: alrededor de 730 casos en una sola semana.

Pérez Gómez dice con orgullo: “En la semana epidemiológica 19 solamente 75 en toda una semana, lo que representa alrededor de 10 casos diarios, 10 casos nuevos para una población de casi 9 millones de habitantes. Esto ya definitivamente está bajo absoluto control”.

Atribuye la baja a la vacunación

“Aproximadamente 3 millones 280 mil dosis de la vacuna que aplicamos en Jalisco, que es una cifra récord en todo el país entre 2025 y 2026”.
El Mundial es la coincidencia que cambia todo. No es un riesgo alto pero ahora tiene una fecha y un lugar. (Foto: Cortesía)

Diez casos diarios, sin embargo, no es cero. Es control, no extinción. México podría perder, si el brote se reactiva, su certificación como territorio libre de sarampión.

Dengue. La paradoja del año. Jalisco, que en 2024 estuvo en el primer lugar nacional con más de 20 mil casos, hoy ocupa el lugar 15. Treinta y siete casos en lo que va de 2026, contra 637 en el mismo periodo de 2025.

Pero el dengue es estacional. El mosquito se reproduce con las lluvias. Junio y julio son los meses del Mundial.

Hantavirus. Influenza, con más de 180 casos y nueve muertes al cierre de marzo. Covid, que sigue circulando. Mpox, que reapareció en Europa hace meses.

Cada uno con su aviso, su protocolo, su rincón en el organigrama de la vigilancia. Cada uno, también, sin Mundial inminente que lo coloque en el centro del relato.

González dice algo que casi se pierde entre las precisiones técnicas. Se le pregunta qué falta.

Responde: “Mantener una comunicación estrecha y cercana a las personas, manejar una información más entendible para que toda la gente pudiera acceder a la información de fuentes confiables y sean solventadas las dudas al respecto, y no se genere una paranoia comunitaria. Creo que eso es lo que más faltaría”.

Paranoia comunitaria. Subráyese.

Porque el otro riesgo, el que no aparece en los boletines, es ese. El del pánico desproporcionado. El de que una ciudad mire al horizonte buscando un virus que probablemente no llegue, mientras los virus que sí están circulando se mueven, callados, en hospitales, escuelas y colonias sin agua potable.

Pérez Gómez cierra la entrevista: “Cero pánico, por favor. Cero alarma, por favor, a la población. Mejor atentos, nosotros en alerta, trabajando día con día con los protocolos bien repasados”.

JVO

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