Durante años, la idea de “ver sin los ojos” ha sido asociada al terreno de lo esotérico o lo anecdótico. Sin embargo, el trabajo del entrenador ontológico mexicano Sabás Garrido ha comenzado a insertarse en una conversación distinta: la de la percepción humana, la neuroplasticidad y las capacidades aún poco exploradas de la conciencia. Con más de 17 años de investigación y práctica, Garrido es fundador del método Visión Extra Remota (VER), un sistema que plantea la posibilidad de percibir el entorno sin recurrir a la vista física y que hoy se aplica tanto en personas videntes como invidentes.
El origen del método no surge desde una construcción teórica, sino desde una experiencia personal temprana. Garrido recuerda que desde niño percibía información más allá de lo visual, aunque sin una guía adecuada.
“Al no tener una buena orientación y no entender lo que sucedía, fui apagando mis sentidos”, explica.
Años después, tras la pérdida de un familiar cercano, esas percepciones reaparecieron, lo que lo llevó a iniciar una búsqueda sistemática para comprenderlas y estructurarlas.
Esa búsqueda se tradujo en casi dos décadas de formación en disciplinas como ontología, estudio del inconsciente, hipnosis y procesos de desarrollo humano. El punto decisivo llegó cuando decidió comprobar si aquello que experimentaba podía enseñarse. Su primer alumno fue su sobrino, entonces de siete años.
“Entre juegos, motivación y paciencia encontré un mecanismo para poder ver sin los ojos”, señala.
A partir de esa experiencia comenzó a construir un sistema replicable, aplicable a niños, adolescentes y adultos.
El método de Garrido dialoga de manera directa con la obra del científico mexicano Jacobo Grinberg, referente ineludible en el estudio de la conciencia. Sabás reconoce en él una influencia central:
“Jacobo le dio nombre y forma; abrió caminos”, afirma.
Sin embargo, considera que Grinberg no logró llevar sus planteamientos a un modelo operativo de aplicación cotidiana.
“Él entendía que todo es uno. Mi trabajo parte de esa base, pero busca una aplicación práctica”, puntualiza.
Visión Extra Remota se sustenta, explica Garrido, en la activación de lo que denomina “sentidos dormidos”, capacidades perceptivas que, según afirma, forman parte de la experiencia humana común.
“Cuando piensas en alguien y te llama, cuando sueñas algo que después sucede, cuando tienes un presentimiento”, enumera.
Desde su enfoque, VER es la capacidad de percibir información del entorno sin el uso de los ojos físicos, incluso a distancia.
“Cuando activas un sentido, los demás comienzan a responder”, sostiene.
Uno de los ejes menos difundidos, pero centrales, del trabajo de Garrido es su labor social con personas invidentes, gran parte de la cual se realiza de manera pro bono. A partir de experiencias personales y del trabajo directo con comunidades vulnerables, el método ha sido aplicado sin costo en distintos casos con el objetivo de mejorar la autonomía y calidad de vida de personas ciegas.
“Mi objetivo, además del desarrollo personal, es apoyar a los invidentes para que tengan una mejor calidad de vida”, señala.
Durante la pandemia, esta dimensión de su trabajo cobró mayor fuerza. Garrido relata el caso de un familiar ciego con quien convivió estrechamente durante ese periodo.
“Después de semanas de práctica empezó a percibir colores”, recuerda.
Más adelante, llegó un momento que considera determinante:
“La primera vez que pudo leer siendo invidente fue para mí un momento de iluminación y alegría extrema”. Casos como este, afirma, han marcado el rumbo social del método.
En un contexto donde proliferan propuestas sin sustento en el ámbito del desarrollo humano, Garrido decidió patentar su sistema.
“Hoy hay mucho charlatán con seguidores que creen todo lo que se les dice”, advierte.
La formalización del método, explica, permite establecer criterios claros de enseñanza, seguimiento y certificación de instructores, actualmente activos en distintos países.
Más allá del impacto que genera la idea de ver sin los ojos, Garrido insiste en que el alcance de la Visión Extra Remota no reside en el fenómeno en sí, sino en sus efectos cotidianos.
“Se despierta una nueva forma de vivir”, afirma, vinculada a mayor claridad mental, mejor toma de decisiones y una relación más consciente con el entorno.
En un tiempo donde la ciencia, la tecnología y la comprensión del ser humano avanzan de forma desigual, el trabajo de Sabás Garrido vuelve a plantear una pregunta de fondo: ¿hasta dónde llegan realmente las capacidades humanas?
Entre escepticismo y experiencia directa, su propuesta recuerda que la complejidad del ser humano es inseparable de su potencial, y que explorarla sigue siendo, a la vez, un desafío y una maravilla.
PCL