Los chinos llevan miles de años tratando enfermedades con los venenos que secretan las ranas y los sapos a través de la piel; ahora, la ciencia da su respaldo al remedio explicando por qué son efectivos.
El cáncer ha sido tratado con el veneno que la rana mono de vientre pintado o encerada, Phyllomedusasauvagii, ya que secreta proteínas que interfieren en la angiogénesis, el proceso que guía el crecimiento de los vasos sanguíneos.
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Esto es gracias a que impidiendo que se formen nuevos vasos para abastecer de oxígeno y nutrientes a las células cancerígenas, el tumor dejaría de crecer, por lo que Chris Shaw, de la Universidad Queen’s de Belfast, en Irlanda, considero vergonzoso tener este producto natural, milagroso y no utilizarlo al máximo.
Además, se calcula que a partir de este descubrimiento se podrían desarrollar tratamientos para más de 70 enfermedades, que van desde simples heridas hasta infartos, que afectan a 100 millones de personas en el mundo.
RL