Entre enero y agosto de este año se han registrado en Hidalgo 22 casos de gusano barrenador del ganado en humanos, de los cuales siete han sido en mujeres y 15 en hombres en 20 municipios del estado.
De acuerdo con la Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH) de los 22 casos 18 ya fueron dados de alta, dos están en seguimiento y dos más fallecieron, aunque puntualizó que perdieron la vida por causas diferentes al gusano barrenador.
Los casos de mujeres se registraron en Metztitlán, Atotonilco el Grande, Santiago de Anaya, Tepehuacán de Guerrero, Tianguistengo y Huehuetla. Una mujer originaria de Huichapan de 89 años falleció a causa de un evento vascular cerebral.
Mientras que los casos de hombres se han presentado en San Agustín Tlaxiaca, Tulancingo de Bravo, Chilcuautla, Ixmiquilpan, Zacualtipán de Ángeles, Santiago de Anaya, Chapantongo, Metztitlán, Zapotlán de Juárez, Calnali, Tlanchinol, Tenango de Doria con dos casos y Tlaxcoapan. En Pisaflores falleció un hombre a causa de una artereoesclerosis generalizada.
Los 22 casos confirmados de gusano barrenador en humanos en los 20 municipios del estado van de edades de los 15 años, pasando por los 46, 57, 58, 65, 67, los 73, los 86 y hasta los 94 años de edad.
De acuerdo con la Secretaría de Salud federal el gusano barrenador de ganado causa la enfermedad de la miasis, la cual puede afectar tanto a animales como a personas.
La miasis es provocada por la larva de la mosca (Cochliomyia hominivorax), que tiene la capacidad de invadir heridas abiertas para alimentarse del tejido vivo. La infestación ocurre cuando la mosca hembra deposita sus huevos en heridas abiertas o cavidades naturales (nariz, oídos, ojos, genitales). Las lesiones cutáneas mínimas, como picaduras de insectos, también pueden servir de sitio de oviposición.
La Secretaría de Salud federal precisó que la miasis se caracteriza por dolor intenso, sensación de movimiento en la lesión, secreción serosanguinolenta y mal olor. Puede observarse destrucción progresiva de tejidos, inflamación local y, en casos avanzados, compromiso de estructuras profundas.
En cuanto al tratamiento, enfatizó que incluye la extracción mecánica completa de las larvas, limpieza y desbridamiento de la herida. Se pueden utilizar agentes que faciliten la salida de las larvas (oclusión o sustancias tópicas). Se complementa con antibióticos si existe infección secundaria.
Para prevenir la miasis subrayó que debe haber un adecuado manejo de heridas, higiene personal y protección frente a moscas con mosquiteros. En zonas endémicas se recomienda cubrir lesiones, mejorar condiciones de higiene intradomiciliaria y promover el control de vectores.