La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías más utilizadas y discutidas del mundo, pero detrás de su crecimiento acelerado comienza a surgir una preocupación cada vez más seria: el enorme consumo de energía que requieren los sistemas de IA y los centros de datos que sostienen internet.
Especialistas y organismos internacionales ya advierten que el avance de herramientas de inteligencia artificial podría disparar la demanda eléctrica global en los próximos años, al grado de encender alertas sobre una posible presión energética sin precedentes.
El tema tomó fuerza rumbo al Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, celebrado el pasado 17 de mayo, cuya edición de este año está enfocada en la sostenibilidad digital y el impacto ambiental de las nuevas tecnologías.
La IA y los centros de datos disparan el consumo eléctrico
De acuerdo con un informe reciente de la Agencia Internacional de la Energía, el sistema energético mundial está entrando en una nueva etapa marcada por la rápida expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos.
El organismo señala que la electricidad consumida por estas infraestructuras digitales podría duplicarse hacia 2030, principalmente por el crecimiento de la IA generativa y de los servicios conectados a internet.
La preocupación no solo está relacionada con la energía. Expertos también advierten sobre el uso intensivo de agua para enfriar servidores, además de la extracción de minerales y materiales necesarios para mantener funcionando la infraestructura tecnológica.
Durante años, la conversación sobre contaminación digital se enfocó en la basura electrónica y el reciclaje de dispositivos, pero ahora el foco se desplaza hacia la huella ambiental “invisible” que dejan plataformas, algoritmos y centros de procesamiento de datos.
¿Por qué preocupa tanto el impacto ambiental de la IA?
Miguel Pérez Subías, presidente de la Asociación de Usuarios de Internet de España, explicó que la sostenibilidad digital ya no puede reducirse únicamente a eficiencia energética o reciclaje tecnológico.
En declaraciones a EFE, el ingeniero en telecomunicaciones señaló que el desarrollo tecnológico debe incluir también una dimensión social y democrática que garantice acceso seguro, transparencia y beneficios reales para las personas.
Además, alertó sobre la concentración de poder en unas cuantas plataformas tecnológicas capaces de influir en la información que consumen millones de usuarios alrededor del mundo.
“La pregunta más urgente no es qué puede lograr la tecnología, sino quién tiene el poder de gobernarla, bajo qué valores se rige y a qué intereses sirve”, señaló.
Gobiernos ya buscan regular el impacto de los centros de datos
Ante el crecimiento acelerado del sector, algunos gobiernos y reguladores ya comenzaron a tomar medidas.
En España, por ejemplo, el Gobierno trabaja en un proyecto normativo sobre eficiencia energética y sostenibilidad de centros de datos, alineado con legislación europea que exige mayor transparencia sobre la huella ambiental de estas infraestructuras.
La discusión se produce mientras la inteligencia artificial gana presencia en prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde buscadores y redes sociales hasta herramientas laborales, educativas y de entretenimiento.
El desafío, advierten expertos, será encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental antes de que el consumo energético digital alcance niveles difíciles de controlar.
Con información de EFE / JCM