De las 24 horas del día, existe un lapso en el que el corazón es más propenso a sufrir de un ataque que en ocasiones, puede ser mucho más severo comparado con otro momento de la jornada.
Especialistas como la cardióloga egresada de Centro Médico Nacional Siglo XXI, Rosa María Vargas concuerdan en que un número considerable de infartos ocurre durante este lapso, lo que puede ser crucial para el paciente, especialmente considerando que se trata de episodios prevenibles o mitigables si se reconocen los síntomas de alerta temprana.
¿A qué hora hay mayor riesgo de sufrir un infarto?
La ciencia está lejos de convertirse en un esfera mágica de predicción, sin embargo, las investigaciones han permitido detectar patrones en los infartos , así como explicaciones para comprender que hay detrás de ellos.
Según la doctora Vargas Guzmán, los infartos “casi siempre se dan entre el lapso de la noche y el amanecer”, es decir por las mañana y durante las primeras horas después de levantarse.
Al respecto, una investigación publicada en Trends Cardiovascular Medicine sostiene que el riesgo de sufrir un ataque cardíaco es tres veces mayor a las 9 a. m. que a las 11 p. m, mientras que, el momento de mayor protección es entre la media noche y las 6 am. Los investigadores no han determinado la razón exacta, pero existen varias hipótesis. Una de ellas apunta a los ciclos naturales del organismo.
“En el cuerpo tenemos ciclos circadianos. Liberamos ciertas hormonas dependiendo del horario. Por ejemplo, solo en el sueño REM, que es el sueño profundo, liberamos la hormona de crecimiento”, explicó durante una entrevista con MILENIO.
Por las mañanas, cuando el sistema nervioso simpático se activa dispara adrenalina y cortisol. Según la cardióloga, alrededor de las 6:00 y 9:00 de la mañana se concentran los niveles más altos de ambas sustancias para ayudar al cuerpo a despertar.
A pesar de que estas hormonas son cruciales para el correcto funcionamiento del cuerpo, se cree que influye en el corazón debido a que aumentan la presión arterial, así como la frecuencia de los latidos lo que suma presión para al órgano.
Otras investigaciones plantean que no son necesariamente las hormonas las culpables de un potencial infarto, sino más bien una proteína presente en la sangre conocida como PA1, cuyos niveles se encuentran en los picos más altos al despertar.
El aumento evita que los coágulos de sangre se disuelvan, cuanto más altos sean sus niveles de PA1, mayor será el riesgo de que estos detonen un ataque cardíaco obstruyendo el paso del oxigeno.
Los ataque cardiacos prefieren los lunes, o al menos así lo plantean Informes recientes que han encontrado una curiosa asociación entre estos eventos y los días de la semana.
Una investigación presentada por médicos del Belfast Health and Social Care Trust y del Royal College of Surgeons, en Irlanda, plantea que los infartos graves tienen más probabilidad de ocurrir un lunes.
Para confirmarlo, el grupo examinó el historial de más de 10 mil pacientes irlandeses que sufrieron ataques al miocardio con elevación ST, es decir cuando la arteria principal que brinda oxígeno al corazón se obstruye por completo.
Descubrieron un aumento notable en la tasa de casos al comienzo de la semana laboral, de hecho, el lunes presentó el pico más alto con un aumento del 13%. Los autores no han podido explicar a qué se debe este fenómeno, pero es considerada una conexión “multifactorial” que podría estar influenciada con el estrés por el comienzo de las actividades laborales.
Por otro lado, aunque los resultados fueron contundentes para la región occidental del mundo, no se replica en todo el planeta. En Medio Oriente los casos aumentan los viernes, mientras que estudios enfocados en Japón sugieren que son más comunes durante el fin de semana.
¿Qué síntomas pueden pasar desapercibidos?
Independientemente de la hora y el día, las señales de que el cuerpo está al borde de un infarto pueden estar ahí por horas, sin que nadie se percate de ellas. Por ello es crucial aprender a identificarlas.
Además del característico dolor de pecho, existen otros síntomas que usualmente no se asociacian con ataque cardiaco como:
- Dificultad para respirar
- Dolor de mandíbula
- Sensación de angustia
- Indigestión
“Los síntomas de un infarto o una cardiopatía isquémica son muy amplios. Así que, si tienes dudas, lo mejor es ir a urgencias”, sostiene la especialista. En este sentido, agrega que las mujeres tardan más en obtener un diagnóstico y tratamiento debido a que, tanto ellas como el personal médico subestiman los malestares.
Junto con los estragos derivados de un posible ataque se encuentran los factores de riesgo, como la edad (45 en hombres y 55 en mujeres), tabaquismo; padecer diabetes, hipertensión o colesterol alto, llevar una vida sedentaria, tener antecedentes familiares así como una constante exposición a altos niveles de estrés.
¿Por qué es crucial poner atención en la hora?
Los músculos de las piernas pueden durar horas sin oxígeno, el hígado aguanta hasta 480 minutos: cada tejido tiene cierto tiempo sin “respirar”, pasado ese periodo aparecen los daños irreversibles, para el corazón el lapso se reduce a 6 horas, por lo que cada segundo es crucial.
Entre más rápido se pueda atender la obstrucción que derivó en el ataque al miocardio, más tejido se puede salvar.
“Pero, si empezamos a las 3 de la mañana con los síntomas y esperamos hasta las 7:00 para ir al médico, perdemos tiempo maravilloso: es probable que a pesar de ir al hospital ya no sea posible recuperar mucho del tejido dañado”
Finalmente, no hay que olvidar que, independientemente del día y hora, los paros cardiacos no son un evento que se programa: pueden ocurrir en cualquier momento, no por nada son de las emergencias médicas más comunes.
Datos del Instituto Nacional de Cardiología revelan que solo en México se registraron más de 220 mil muertes anuales por enfermedades relacionadas al corazón, de las cuales 177 mil fueron por infarto.
LHM