Se puede ver, medir, palpar y probablemente es una de las experiencias más universales que tiene el cuerpo ¿Quién no ha experimentado inflamación o distensión abdominal en algún momento de su vida?
Es tan común que se le considera como parte de la naturaleza de la digestión, como asegura el doctor Francisco José de la Vega González, médico con alta especialidad en endoscopía gastrointestinal, quien agrega: aunque usualmente la molestia es benigna y desaparece con facilidad, en ocasiones, puede estar enmascarando algo más, como por ejemplo, problemas crónicos inflamatorios en esófago, estómago o colon.
¿Por qué nos inflamamos?
No todas las inflamaciones son iguales y no siempre se asocian con procesos digestivos. De acuerdo con Cleveland Clinic, los profesionales sanitarios suelen clasificarlas en cinco causas principales: gases, embarazo, heces, líquido y grasa.
La forma más común de distensión resulta de la acumulación de residuos (gas, líquido y sólido) que permanecen en un segmento intestinal por un tiempo, como describe el especialista certificado por el Consejo Mexicano de Gastroenterología para Endoscopía Gastrointestinal.
El sistema digestivo funciona como una carretera que va en un solo sentido; se divide en diferentes secciones encargadas de absorber nutrientes y desechar lo que no requiere. Para que la comida avance obedece las leyes de la física: el contenido siempre se mueve desde donde hay más presión hacia donde hay menos.
Como cualquier vialidad, basta un pequeño desajuste para alterar el trayecto. Cuando se acumulan gases o residuos en la parte final comienzan a bloquear el paso actuando como un tapón.
Así, el estómago se va “hinchando”. Entre mayor sea la acumulación de gases y comida mayor es el “estiramiento” del tubo digestivo, lo que desencadena síntomas reflejo como náusea, vómito, dolor y pérdida de apetito, como explica el Dr. Francisco José de la Vega.
¿Qué nos inflama?
No todos se inflaman por la misma razón, según MedlinePlus, es común que el padecimiento se produzca luego de tragar aire, estreñirse, subir de peso, comer en exceso o haber ingerido algún alimento en específico.
“Hay alimentos que permiten mayor formación de gases o acumulación de líquidos y sólidos. Es importante hablar con el equipo médico sobre el tipo de alimentación que tenemos. Uno de los elementos que más producen formación de gas son los lácteos y más aquellos son parte de una industria (contienen conservadores y aditivos)”, detalla el especialista.
A pesar de que algunas bacterias son buenas para el correcto funcionamiento del sistema digestivo, su aparición descontrolada en el intestino delgado también puede desencadenar el vientre abultado. Por otro lado, durante el ciclo menstrual puede haber inflamación ya que durante este periodo hay mayor retención de líquidos.
Asimismo, el estrés es otro de los factores que llega a estar detrás del problema. “El cuerpo está conectado siempre. Nuestras respuestas neuropsiquiátricas van a hacer cambios en momentos específicos”, dice el especialista.
En casos más serios, el estómago en forma de globo es una manifestación de afecciones como:
- La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)
- El síndrome del intestino irritable
- Colitis ulcerosa
- Enfermedad de Crohn
¿Cómo identificar que la inflamación es señal de algo más?
La medicina tiene identificadas las líneas que establecen cuando se trata de un síntoma benigno o de una enfermedad que requiere de seguimiento especializado.
La distensión abdominal puede ser normal siempre y cuando dure un par de horas; si se presenta por un día completo o más y está acompañada de otras molestias como sensación de reflujo, diarrea, ardor o sangrado, entonces hay un problema que requiere de asesoría especializada.
“Lo peor que podemos hacer es ignorar lo evidente: persistencia de síntomas (que no se quite o que regrese), presencia de sangre, cambios de coloración en piel, ojos, orina o evacuaciones”, responde José de la Vega González.
¿Cómo aliviar la inflamación?
La inflamación demanda tratamientos diferentes. Las recomendaciones pueden variar, según los síntomas, la ubicación y curvatura del abdomen.
Es probable que quien acuda al consultorio por este malestar note que el médico palpa el estómago y golpea suavemente la zona, esto con el objetivo de detectar dónde se origina el problema y si hay presencia de líquidos, gases o sólidos, como detalla Cleveland Clinic.
En ocasiones, son necesarios estudios adicionales para obtener un tratamiento eficaz, sin embargo, algunos diagnósticos no requieren más que una revisión superficial para llegar al veredicto. Si se trata de acumulación de líquidos se recomiendan diuréticos; en caso de estreñimiento, laxantes y cápsulas de carbón activado para cuando hay demasiados gases.
También se pueden sugerir cambios en la dieta (como moderar el consumo de ciertos alimentos o comer más despacio), probióticos o enzimas para mejorar la digestión.
Aunque en internet es posible encontrar una infinidad de recomendaciones para revertir el vientre abultado —tés, jengibre y algunos fármacos de venta libre encabezan las listas— lo ideal es acudir con un médico para conocer cuál es la mejor opción.
Pensar que un remedio, medicamento o el tiempo son la solución solo aumenta el riesgo de complicaciones.
LHM