Urge tratar la obesidad como un problema metabólico: Kershenobich

El titular de la Secretaría de Salud pidió dejar de considerar esta enfermedad únicamente como un asunto de peso corporal.

La obesidad está ligada a enfermedades como diabetes, hipertensión, y problemas cardíacos y renales, entre otros. Foto: | Cortesía (Imagen de archivo)
Ciudad de México /
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La obesidad debe abordarse como un problema metabólico y mediante políticas diferenciadas para la población general, las personas con alto riesgo y quienes ya requieren atención por enfermedades crónicas, afirmó el secretario de Salud federal, David Kershenobich Stalnikowitz.

Durante la inauguración del Congreso Internacional sobre Obesidad 2026, que se realiza del 15 al 17 de julio en el World Trade Center de Ciudad de México, el funcionario advirtió que la respuesta no puede aplazarse ante el aumento de enfermedades no transmisibles, como diabetes e hipertensión.

“Necesitamos hacerlo ahora, porque el número de enfermedades no transmisibles, como la diabetes y la hipertensión, está aumentando, y uno de sus principales factores de riesgo tiene que ver con la obesidad”, expresó.
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Kershenobich señaló que uno de los principales avances en su atención consiste en dejar de considerarla únicamente como un asunto de peso corporal.

“Uno de los avances más importantes es considerarla como un problema metabólico. No quiero utilizar la palabra enfermedad, pero por lo menos quiero decir que es un problema metabólico”, afirmó.

El secretario explicó que el Plan de Aceleración de la Organización Mundial de la Salud permite organizar las intervenciones en tres niveles: acciones para toda la población, estrategias dirigidas a grupos de alto riesgo y atención de las personas que ya viven con enfermedades crónicas.

“Al identificar que existen diferentes poblaciones, se deben establecer diferentes medidas, diferentes estrategias y diferentes objetivos”, señaló.

Añadió que incorporar la dimensión metabólica modificaría la manera de prevenir, detectar y tratar la obesidad.

“Se necesita cambiar el concepto de cómo identificarla, cómo prevenirla y cómo tratarla. Si se considera el aspecto metabólico, habrá un cambio importante en la forma de abordar el problema de la obesidad”, sostuvo.

Plantea política muntisectorial

Kershenobich aseguró que la atención de la obesidad no debe recaer exclusivamente en la Secretaría de Salud, sino involucrar a las áreas de educación, agricultura, deporte y actividad física, además de incorporar los componentes relacionados con la salud mental.

“México reconoce ahora que no es solamente un problema de la Secretaría de Salud. Involucra a Educación, a Agricultura y a quienes son responsables del deporte y de la actividad física. También involucra el abordaje mental del problema de la obesidad”, declaró.

El funcionario identificó tres elementos centrales de la respuesta gubernamental: reconocer el problema, fortalecer la prevención y garantizar una intervención integral de las distintas dependencias.

Subrayó que el desafío no termina con la elaboración de programas, debido a que las políticas deben aplicarse y convertirse en acciones concretas para la población.

“Se pueden diseñar muchas políticas, pero el resultado final depende de cómo se implementan y de cómo se traducen en la sociedad”, expresó.

Kershenobich planteó que la prevención y atención de la obesidad deben convertirse en un movimiento social y no permanecer limitadas a las autoridades o al personal sanitario.

“Lo que buscamos es desarrollar una especie de contagio social: no solamente involucrar a las personas que atienden el problema, sino lograr que participe toda la sociedad”, subrayó.
Kershenobich participó en el Congreso Internacional sobre Obesidad 2026. | Foto: Especial

Alrededor de 37% de la población adulta vive con obesidad

México enfrenta uno de los mayores desafíos de salud pública por la obesidad. Actualmente, 37 por ciento de la población adulta vive con esta enfermedad, cuya prevalencia comenzó a incrementarse desde hace más de dos décadas. 

Sin embargo, durante muchos años la respuesta se centró en responsabilizar a las personas, en lugar de atender las múltiples causas que la originan, explicó Simón Barquera, presidente de la Federación Mundial de Obesidad e investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Barquera destacó que el país ha comenzado a fortalecer su estrategia con políticas como el impuesto a las bebidas azucaradas, el etiquetado frontal de advertencia y el Protocolo Nacional de Atención Médica (Pronam), que establece la atención mínima que deben recibir los pacientes. No obstante, advirtió que aún hacen falta más acciones y, sobre todo, garantizar que las ya existentes se apliquen de manera efectiva.

El Congreso Internacional de Obesidad, que por primera vez tiene como sede a México y reúne a especialistas de 90 países, también se habló de cómo aumentaron 25 veces las búsquedas en internet de medicamentos para perder peso, sobre todo, de fármacos agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic.

En contraste, el interés de la población por estrategias basadas en alimentación saludable y actividad física prácticamente no ha cambiado durante el mismo periodo.

Barquera subrayó que estos medicamentos pueden ser una herramienta útil, pero únicamente en pacientes que cumplen criterios específicos y siempre como parte de un tratamiento integral.

Para ello, dijo, es indispensable contar con personal de salud capacitado, atención nutricional y programas que ayuden a modificar los hábitos alimentarios y el comportamiento de los pacientes.

El especialista afirmó que las políticas implementadas en México ya muestran algunos resultados.

Como ejemplo, mencionó la reducción de siete gramos de azúcar en los refrescos derivada de la reformulación de productos, lo que representa alrededor de 32 calorías menos por envase. A ello se suma una disminución en la compra de bebidas azucaradas, favorecida por los impuestos y las campañas de información dirigidas a la población.

Insistió en que la obesidad debe entenderse como una enfermedad multifactorial que requiere intervenciones coordinadas en los ámbitos médico, nutricional y de salud pública. Consideró que aún es posible alcanzar la meta de mantener la prevalencia nacional por debajo de 40 por ciento hacia 2030, siempre que las estrategias continúen fortaleciéndose.

No obstante, advirtió que persisten factores que juegan en sentido contrario, como la intensa promoción de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Señaló que, si las autoridades permiten este tipo de publicidad de manera excesiva, especialmente durante eventos masivos como la Copa Mundial de Futbol, los avances logrados podrían verse limitados.

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Impuestos, etiquetado y protección de la infancia

Entre los temas generales abordados durante el Congreso, se destacó la necesidad de fortalecer la prevención de las enfermedades no transmisibles mediante impuestos a las bebidas azucaradas, eliminación de las grasas trans de origen industrial, etiquetados sustentados en perfiles nutricionales y políticas dirigidas a los primeros mil días de vida.

Las experiencias internacionales presentadas señalaron que estas acciones deben integrarse en una estrategia nacional de salud y acompañarse de vigilancia sanitaria para asegurar su cumplimiento.

También se advirtió que, pese a que un mayor número de países ha aprobado medidas para mejorar los entornos alimentarios infantiles, persisten brechas entre la creación de las políticas y su aplicación efectiva.

Especialistas alertaron que los cambios frecuentes de gobierno y la oposición de sectores de la industria alimentaria pueden retrasar las intervenciones de salud pública.

Para especialistas la autorregulación empresarial resulta insuficiente para proteger a niñas, niños y adolescentes frente a la publicidad, disponibilidad y consumo de productos con exceso de azúcares, grasas o sodio.

Durante las sesiones se expusieron experiencias de países como Filipinas, con impuestos a bebidas azucaradas y políticas nutricionales para la primera infancia, y Costa Rica, que eliminó las grasas trans industriales de su suministro alimentario y obtuvo en 2024 la validación de la Organización Mundial de la Salud.

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EHR

  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.

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