Con el inicio de la temporada vacacional de verano, los casos de pediculosis, una infestación causada por piojos y liendres, registran un incremento considerable en la Comarca Lagunera. Aunque se trata de un problema que persiste durante todo el año, es entre mayo y septiembre cuando las clínicas especializadas atienden el mayor número de pacientes, principalmente niñas y niños.
Israel de la Fuente Villasana, especialista de la clínica Hair Solutions, explicó en entrevista con MILENIO que durante estos meses las consultas aumentan entre un 50 y un 60 por ciento debido a que las actividades propias del verano facilitan el contacto entre personas y, con ello, la propagación de estos bichos.
"Los piojos están presentes todo el año, pero sí tenemos un pico importante en verano. A partir de mayo comienzan a incrementarse los casos y la curva empieza a descender hasta finales de septiembre o la primera quincena de octubre".
Puntualizó que durante las vacaciones es común que las familias acudan a albercas, campamentos, reuniones y otros espacios donde existe mayor convivencia entre niños, situación que favorece el contagio.
El mayor mito: relacionar los piojos con la suciedad
Uno de los principales problemas que enfrentan quienes padecen pediculosis es el estigma social.
De la Fuente Villasana destacó que aún persiste la falsa creencia de que los piojos aparecen por falta de higiene o por condiciones económicas desfavorables, cuando en realidad cualquier persona puede contagiarse.
"Es un mito muy arraigado. Muchas personas piensan que tener piojos significa no bañarse o ser una persona sucia, pero eso no tiene absolutamente nada que ver. La limpieza del cabello no evita el contagio".
El especialista señaló que estas ideas erróneas provocan discriminación, burlas y señalamientos que afectan principalmente a los menores de edad.
Así se multiplica una infestación
El especialista explicó que el ciclo reproductivo del piojo permite que una infestación crezca rápidamente si no recibe tratamiento oportuno.
Detalló que cuando un piojo llega al cuero cabelludo comienza a poner huevos diariamente. Estas liendres permanecen adheridas al cabello y, gracias al calor corporal y al sudor, incuban durante aproximadamente siete días.
Al cumplirse ese periodo nace una ninfa, una cría que mide apenas una cuarta parte de un milímetro y que, en alrededor de dos semanas, alcanza la etapa adulta.
A partir de ese momento vuelve a reproducirse diariamente.
"Un solo piojo puede poner cerca de 300 huevos en un mes, por eso las infestaciones crecen de manera exponencial en muy poco tiempo".
Afecta la autoestima
Aunque las molestias físicas incluyen comezón constante e irritación del cuero cabelludo, el especialista considera que el daño emocional suele ser mucho más grave.
Indicó que muchos menores se convierten en víctimas de burlas tanto en la escuela como dentro de sus propios hogares.
"Lo más fuerte no son los piojos, sino el rechazo. Hay niños que quieren abrazar a sus papás y les dicen que no se acerquen porque tienen piojos. Incluso les ponen apodos como 'la piojosita' o 'el niño sucio'. Si eso sucede en casa, imagínate lo que enfrentan en la escuela".
Expuso que existen casos en los que los menores presentan aislamiento social, baja autoestima e incluso episodios de violencia derivados de esta situación.
Remedios caseros representan un riesgo
El especialista hizo un llamado a evitar prácticas populares que, lejos de solucionar el problema, ponen en riesgo la salud de los niños.
Comentó que entre los remedios más comunes se encuentran el uso de vinagre o aceites; sin embargo, al no obtener resultados, algunas personas recurren a sustancias mucho más agresivas.
"Hemos recibido niños a quienes les aplicaron cloro, Pinol, detergente, suavizante para ropa, jabón para perro, insecticidas, gasolina, diésel e incluso el llamado 'polvo de avión'.Todo eso puede provocar intoxicaciones porque la piel absorbe esas sustancias", advirtió.
Enfatizó que la aplicación de productos químicos también puede ocasionar lesiones en el cuero cabelludo, irritaciones severas e incluso pérdida permanente del cabello.
Recomiendan acudir con especialistas
Ante cualquier sospecha de pediculosis, el especialista recomendó evitar la automedicación y buscar atención profesional para eliminar tanto los piojos como las liendres de forma segura.
Indicó que, aunque para algunas familias el tratamiento pueda representar un gasto adicional, se trata de una inversión en la salud física y emocional de los menores.
"Lo importante es evitar el bullying, el rechazo y que los niños puedan convivir con seguridad. Eso no tiene precio. Queremos que nuestros hijos crezcan seguros de sí mismos y que un problema que tiene solución no afecte su desarrollo emocional".
El especialista reiteró que la detección temprana, el tratamiento adecuado y la eliminación de prejuicios siguen siendo las herramientas más efectivas para controlar la pediculosis durante la temporada de mayor incidencia en la región.
Intervención en casos severos
Agregó que cuando la infestación alcanza niveles muy avanzados y evidencia un posible descuido prolongado, pueden intervenir autoridades encargadas de la protección de menores.
Israel de la Fuente señaló que algunas familias han acudido a la clínica después de ser canalizadas debido a procedimientos iniciados por la Procuraduría para Niños, Niñas y la Familia (Pronnif), cuando docentes detectan casos severos de pediculosis.
Explicó que estas acciones buscan garantizar el bienestar de los menores y atender posibles situaciones de negligencia, más que sancionar a los padres e hizo un llamado para que estén alerta de cualquier bichito que detecten en el cabello de sus hijos e hijas.
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