Investigadores de la Universidad Tecnológica de Queensland y la Universidad de Zúrich recolectaron datos de 195 mujeres heterosexuales estudiantes sobre su función sexual.
Poco más de 46 por ciento aceptó haber experimentado tristeza, depresión, ansiedad y hasta agresión después de tener relaciones sexuales. A esto se le define como “disforia postcoital" (PCD, por sus siglas en inglés) y es más frecuente de lo que se cree.
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El estudio no tiene una explicación de por qué sucede esto. Los investigadores asumieron al inicio de la investigación que habría alguna relación entre función sexual y disforia postcoital, pero no parece ser el caso.
“No hay una relación significativa que pueda ser detectada entre experimentar el llanto postcoito y la función sexual general. Alternativamente, también puede significar que los síntomas de PCD (depresión, tristeza, desamparo, llanto) podrían no estar relacionados con el funcionamiento sexual general y podrían ocurrir a pesar de o después de las funciones fisiológicas normales”, escribieron los investigadores.
La idea es que las mujeres que son más emocionalmente reactivas son más sensibles a pensamientos negativos y sentimientos posteriores al sexo, pero es una teoría no probada.
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Básicamente, todo lo que saben es que muchas mujeres, en algún punto de sus vidas, lloran después del sexo consensual, sólo que no tienen una idea clara del por qué.
Así que si eres de ese porcentaje, quizá no valga la pena preocuparse. Pasa y pasa mucho.
AG