• Presentan mapa de alto riesgo para 43 municipios mexiquenses por gusano barrenador y advierten: “lluvias podrían empeorar la crisis”

  • Especialistas estiman que deberá pasar mucho tiempo para controlar por completo el problema.
Claudia Hidalgo
Toluca, Estado de México /

A cinco meses de la reaparición del gusano barrenador en el Estado de México, esta larva continúa causando graves estragos económicos y se ha extendido del ganado a animales de compañía y seres humanos, con riesgo de incrementarse durante la temporada de lluvias, sobre todo en 43 municipios de la entidad identificados como de alto potencial, donde se ha concentrado 60 por ciento de los 277 casos registrados hasta el momento.

En investigación para MILENIO, el gusano no se ha quedado solo en el ganado bovino, ovino, caprino, porcino y equino; también ha sido detectado en al menos 30 animales de compañía y en seis humanos, por lo que se están reforzando las campañas de difusión y atención de casos para volver a controlar un problema que permaneció contenido durante varias décadas.

Una sola mosca puede iniciar infestaciones graves en un hato. La hembra adulta busca heridas recientes o mucosas, lo que genera riesgo en procedimientos quirúrgicos sin cuidados posteriores, accidentes, peleas o en animales recién nacidos.

Actualmente, el Estado de México se ubica en la posición 16 de las 26 entidades donde tiene presencia el gusano. Especialistas estiman que deberá pasar mucho tiempo para controlar por completo el problema y advierten que un caso no reportado puede convertirse en un problema regional.

Se trata de un problema serio

El diputado Javier Cruz Jaramillo, organizador de un foro sobre el tema realizado en el Poder Legislativo mexiquense, alertó que el gusano barrenador representa un riesgo sanitario serio, pues recordó que afecta al ganado ovino, bovino, caprino, porcino, animales domésticos y fauna silvestre.

Esta plaga invade heridas abiertas de los animales, provocando infecciones severas, pérdida de peso, disminución en la producción, sufrimiento e incluso la muerte si no se atiende oportunamente.

Además del daño sanitario, existen afectaciones económicas y sociales, porque cada animal enfermo representa pérdidas económicas, mayores gastos veterinarios, reducción en la producción y afectaciones al patrimonio de quienes dependen de la ganadería para salir adelante.

La plaga ya afecta ganado, mascotas y humanos; especialistas alertan mayor riesgo por las lluvias. Foto: Especial

El mapa de riesgo

Al presentar un diagnóstico acompañado de un mapa de las localidades en riesgo, el especialista Jorge Alberto García Sánchez, representante de la Secretaría de Agricultura, dio a conocer que el primer caso en la entidad se presentó el 30 de diciembre de 2025, en el municipio de Tlatlaya, dentro de la región con mayor prevalencia debido a su temperatura, precipitación, altitud, humedad, áreas naturales protegidas y vientos.

El estudio realizado por el gobierno estatal indica que existen 43 municipios con alto potencial de presentar infestaciones por gusano barrenador, lo cual representa 34.4 por ciento del territorio mexiquense; además, hay 39 municipios con riesgo potencial medio y 43 con riesgo bajo.

En los municipios con potencial alto debe existir vigilancia activa, previsión de la movilidad, atención de heridas y capacitación inmediata. En los municipios con riesgo medio únicamente se requiere monitoreo preventivo, instalación de trampas, comunicación de riesgo y puntos de reporte.

Los 277 casos acumulados están ubicados en 38 municipios, es decir, más allá del común denominador de Tierra Caliente, aunque el 60 por ciento se han presentado en municipios con alto potencial para el desarrollo de la plaga.

La larva de la mosca Cochliomyia hominivorax se alimenta de tejido vivo, aunque también existen moscas necrófagas que consumen tejido muerto.

La mosca adulta es metálica, de color azul verdoso, y la larva es blanca amarillenta, alargada y sin patas. Su ciclo de vida inicia como huevo, cuando la mosca deposita entre 200 y 400 huevecillos en heridas abiertas; posteriormente, la larva penetra y se alimenta de tejido vivo durante tres a siete días; después cae y se entierra en el suelo para desarrollarse de siete a 10 días y, finalmente, emerge como mosca adulta, viviendo entre dos y tres semanas.

Un caso sin reportar puede detonar brotes regionales; control total de la plaga tomará años. | Foto: Iván Carmona

Hay 30 casos en perros y seis en humanos

La directora de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf), Alma Diana Tapia Maya, señaló que el gusano barrenador representa un riesgo sanitario que también afecta a animales de compañía y fauna silvestre, debido a su rápida capacidad invasiva y al daño ocasionado en los tejidos de los animales.

Por ello, la autoridad ha implementado acciones de vigilancia, prevención y control para evitar su propagación y proteger la salud animal, aunque reconoció que en el caso de fauna silvestre libre resulta más complicado ubicar los casos y mantener un control efectivo.

Detalló que los 30 casos registrados en perros se distribuyen en 21 municipios y no solo en la región caliente, considerada la más susceptible por sus condiciones climáticas, sino también en Cuautitlán, La Paz, Metepec, Calimaya, Aculco, Tenancingo, Texcoco y Tianguistenco, entre otros.

De los 277 casos acumulados hasta el 25 de mayo de este año, 163 corresponden a ganado bovino, 30 a caninos, 40 a porcinos, 19 a equinos, ocho a ovinos, nueve a caprinos y dos a aves. Además, existe registro de afectaciones en seis seres humanos.

Los caninos ocupan el tercer lugar en prevalencia del gusano, principalmente en el sur de la entidad, debido a la temperatura y a la facilidad con que la mosca puede reproducirse. Municipios como Tlatlaya, Amatepec, Luvianos y Tejupilco concentran la mayor cantidad de casos.

Actualmente hay 38 casos activos: 13 en caninos, 11 en bovinos, cinco en porcinos, dos en equinos, cuatro en ovinos y tres en humanos.

La larva se expande más allá del ganado y amenaza a 43 municipios mexiquenses considerados de alto riesgo. | Foto: Especial

Atención a animales en situación de calle 

Las acciones para atender a los animales en situación de calle se realizan a través del programa CERA, mediante el cual se capturan animales, se realizan labores de vigilancia y se brinda información a médicos veterinarios, asociaciones y propietarios.

El Estado de México, aseveró el diputado Cruz, enfrenta un escenario que exige atención inmediata. El crecimiento de casos y la propagación obligan a actuar con responsabilidad, coordinación y rapidez, sin esperar a que el problema avance más, por lo que la prevención, la vigilancia sanitaria y la capacitación a productores son indispensables para contener la amenaza.

“Combatir el gusano no es responsabilidad de un solo sector; requiere del compromiso colectivo y la acción temprana puede marcar la diferencia”, aseveró.

Aunque el problema del gusano barrenador no es nuevo, se requiere fortalecer la cadena de información y prevención en toda la región sur, porque la realidad es que existen muchos casos que no están siendo reportados. Cada animal enfermo representa pérdidas económicas y reducción en la producción, por lo que se debe actuar con responsabilidad y no esperar a que el problema avance para tomar medidas adicionales.

Las larvas son gusanos blancos o amarillos que se mueven dentro de la piel. | Foto: Especial

Se requerirían 224 mdp al año para atender la plaga

Jorge Alberto García Sánchez, representante de la Secretaría de Agricultura, indicó que, de acuerdo con la FAO, un estudio realizado en 2020 reveló que, si el gobierno subsidiara todos los materiales y el pago de médicos veterinarios necesarios para atender esta plaga, el costo sería de 160 pesos por animal, aunque reconoció que actualmente no existe capacidad suficiente para ello.

Por la vía privada, el costo por tratamiento en una sola visita a una unidad de producción oscila entre 800 y mil 200 pesos; sin embargo, generalmente se requieren varias visitas de seguimiento, por lo que el gasto aumenta considerablemente.

Si se toma en cuenta la población total de animales en la entidad —incluidos perros, gatos y animales productivos—, que asciende a 28 millones, y se contemplara un presupuesto estatal y federal para atender tan solo a 5 por ciento de ellos, serían necesarios al menos 224 millones de pesos anuales para combatir la plaga.

Por ello, la Organización Mundial de la Salud considera al gusano barrenador una plaga de importancia económica.

Protocolo en animales de compañía

Esta infestación parasitaria grave y potencialmente mortal en perros se manifiesta mediante heridas con mal olor, secreción y larvas visibles, lo que requiere atención veterinaria inmediata y representa una amenaza significativa para la salud animal.

Las moscas depositan huevos en heridas expuestas, así como en nariz, boca o zonas húmedas. Las larvas son gusanos blancos o amarillos que se mueven dentro de la piel.

Provocan olor fétido, secreción de pus e intenso mal olor debido a la necrosis del tejido, además de inflamación, dolor intenso, letargo y pérdida de apetito, refiere la Secretaría de Medio Ambiente.

En muchos casos se reporta fiebre alta, ya que los gusanos pueden penetrar hasta un órgano y, en situaciones graves, provocar septicemia, es decir, una emergencia médica potencialmente mortal derivada de una reacción extrema del sistema inmunitario ante una infección.

Para prevenirlo, se recomienda vigilar constantemente a los animales, evitar heridas abiertas y revisar oídos, nariz y genitales, donde las moscas pueden depositar huevecillos.

Cuando un animal presenta la infestación, lo mejor es evitar su movilización, buscar atención veterinaria inmediata y retirar las larvas para determinar el nivel de avance y el tratamiento más efectivo, el cual no es igual al aplicado en ganado.

Además, se debe curar la herida dos veces al día, protegerla con un vendaje estéril y revisarla constantemente. También es necesario monitorear la temperatura corporal, ya que puede indicar una infección secundaria y prevenir otras complicaciones.

Expertos advierten que la temporada de lluvias podría acelerar la propagación del gusano barrenador. | Foto: Especial

¿Cuáles son las acciones de control?

Jorge Omar Velázquez Espinoza, quien acudió en representación de la Secretaría del Campo, detalló que desde hace un año propusieron activar el programa contra el gusano barrenador y emprendieron acciones productivas y reactivas para contar con mecanismos de respuesta cuando la plaga llegara a la entidad.

Actualmente, el Estado de México cuenta con 40 brigadas de técnicos especializados dedicados a atender directamente esta situación. También actualizan de manera constante las trampas validadas y reconocidas. Hasta ahora han colocado más de 276 trampas, con lo que han evitado la reproducción de la mosca.

Aunque el inicio del problema ocurrió en el sur, debido a sus condiciones geográficas y climatológicas, también se han presentado brotes o repuntes en la zona oriente, donde se han concentrado acciones de información y prevención.

Luis Antonio Huerta Alba, director de Inocuidad, advirtió que el periodo de mayor incidencia ocurre durante la temporada de humedad y anunció que entre octubre y noviembre habrá caravanas de atención para reforzar el trabajo que actualmente se realiza.

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