¿Por qué ya no se te antoja el alcohol con medicamentos para bajar de peso? El efecto inesperado

Un efecto poco esperado está llamando la atención de médicos y pacientes en tratamientos contra la obesidad.

Medicamentos para bajar de peso quitan antojo de alcohol | IA DISCOVER
Ciudad de México /

En consultorios de endocrinología, cada vez más pacientes que inician tratamientos farmacológicos para la obesidad coinciden en algo inesperado: el alcohol deja de ser atractivo

Lo que antes era una cerveza después del trabajo o una copa de vino en la cena, simplemente pierde interés o incluso cambia de sabor.

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Lo que comenzó como una serie de testimonios aislados hoy tiene una explicación científica. Los medicamentos más modernos para bajar de peso, particularmente los agonistas del receptor GLP-1, no solo regulan el apetito, también actúan directamente sobre el sistema de recompensa del cerebro.

Cómo el cerebro deja de “pedir” alcohol

Para entender este fenómeno hay que mirar la conexión intestino-cerebro. Estos fármacos imitan una hormona natural que indica saciedad, pero sus efectos no se limitan al sistema digestivo.

Los receptores de GLP-1 también están presentes en el cerebro, específicamente en áreas vinculadas a la liberación de dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la recompensa.

Tanto el consumo de alimentos ultraprocesados como el alcohol activan estos mismos circuitos. Al intervenir en ellos, los medicamentos reducen la liberación intensa de dopamina que normalmente se produce al beber. En términos simples, el “subidón” del alcohol se atenúa.

Ricardo Moguel, CEO de la clínica digital Clivi, explica que este efecto va más allá del control del apetito:

“El medicamento no distingue entre el antojo por una dona azucarada o por un cóctel; actúa sobre el ‘ruido’ mental del deseo. Al reducir la respuesta dopaminérgica, el paciente recupera el control. Ya no es una lucha de fuerza de voluntad contra el alcohol, es una regulación biológica que facilita la reducción de calorías vacías”.
Medicamentos contra la obesidad inhibirían el consumo de alcohol. Foto: Especial

Un beneficio metabólico doble

Desde la perspectiva de la salud metabólica, reducir el consumo de alcohol tiene impactos directos en el cuerpo.

El alcohol interfiere con la quema de grasa porque el hígado prioriza procesar el etanol antes que metabolizar lípidos. Al disminuir su consumo, el organismo puede enfocarse nuevamente en la pérdida de grasa, especialmente la visceral, relacionada con padecimientos como el hígado graso.

Además, dejar o reducir el alcohol mejora la hidratación, ya que es una sustancia diurética,  y favorece el funcionamiento muscular. A esto se suma un beneficio clave: la calidad del sueño.

Sin alcohol, el cuerpo logra entrar en fases de sueño profundo, fundamentales para la regulación hormonal del peso y la recuperación física.

Una oportunidad para cambiar hábitos

Aunque este “desinterés” por el alcohol puede ser un aliado importante, especialistas advierten que estos tratamientos deben formar parte de un enfoque integral.

La reducción de calorías, tanto por comida como por bebidas, necesita acompañarse de una nutrición adecuada para evitar la pérdida de masa muscular y asegurar resultados sostenibles.

Moguel señala que este momento representa una ventana clave para modificar conductas de fondo:

“Este efecto es una oportunidad para reeducar al paciente. No se trata solo de que el medicamento quite las ganas de beber, sino de entender cómo ese cambio impacta en la composición corporal y en la salud a largo plazo”.

La evidencia apunta a un cambio de paradigma. La obesidad ya no se aborda únicamente desde la restricción alimentaria, sino desde la regulación de los sistemas biológicos que controlan el hambre, el placer y los hábitos.

Al actuar sobre neurotransmisores como la dopamina, estos tratamientos muestran que la obesidad y el consumo de sustancias como el alcohol comparten rutas neuronales. Y que, al intervenir una, también se puede transformar la otra.

Obesidad | Especial

JCM

  • Javier Chávez M
  • javier.chavez@milenio.com
  • Editor de Milenio como parte de la Unidad de Tráfico. Mi pasión es la cultura pop y los temas que están en tendencia a nivel nacional e internacional de famosos, virales y científicos. Egresado de la UNAM por la FES Aragón, mi pasión por el periodismo me impulsa a llegar a cientos de personas con historias que contar.

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