El colorante rojo 3 (o rojo 14) ya no puede ser utilizado en la elaboración de alimentos, bebidas y suplementos alimenticios de México. El tono cereza brillante vinculado con casos de cáncer en animales y problemas de comportamiento en niños tendrá que ser reemplazado en su totalidad los próximos dos años.
La Secretaría de Salud hizo oficial la medida mediante un acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación en el que prohíbe esta sustancia después de advertir que su consumo en el país rebasa los niveles de ingesta recomendados a nivel mundial.
Si bien ahora se le considera un “riesgo no aceptable para la salud”, por mucho tiempo fue uno de los ingredientes estrella en la fórmula de gelatinas, gomitas, dulces y papitas. ¿Deberíamos preocuparnos tras años de consumo? Para responder MILENIO consultó al Dr. Carlos Antonio Ruis Alonso, químico de la UNAM con doctorado en la Universidad de Londres.
¿Qué hace el colorante rojo 3?
El Rojo 3 (mejor conocido por los especialistas como eritrosina) se elabora a partir de petróleo. Por décadas se usó sin problemas en alimentos, cosméticos y fármacos. La industria lo adoptó rápidamente debido a que se requieren cantidades mínimas para lograr el tono deseado.
Exceptuando las alergias, no se habían registrado efectos adversos en la salud. “Por mucho tiempo se utilizó sin ningún problema, pero hace unos 20 años se empezaron a observar indicios de que, en condiciones normales, tenían algunos efectos estrogénicos”, comparte el especialista.
Determinar el papel que tiene el colorante en el día a día de cualquier persona es complicado, y hasta ahora los resultados para conocer el margen de toxicidad han sido contradictorios.
Sin embargo, la evidencia científica ha concluido que el colorante actúa como un disruptor endocrino: simula la acción de los estrógenos en el cuerpo humano, afectando ciertos pasos metabólicos en los que intervienen hormonas como los esteroides.
De acuerdo con el NIEHS las sustancias con esta característica están relacionadas con el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), disminución en la respuesta inmune, alteraciones en el metabolismo y procesos cancerígenos.
En 2025 la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés) anunció su prohibición luego de que dos estudios demostraran cáncer en ratas macho de laboratorio expuestas a altos niveles de rojo 3. Además, otras investigaciones han encontrado relación entre su consumo y problemas del comportamiento durante la infancia.
¿Debemos preocuparnos si consumimos este colorante en el pasado?
“Si se hubiera encontrado que son sustancias altamente cancerígenas, se hubiera puesto un plazo determinante y no de dos años para eliminarlo”, reflexiona el químico.
Si bien los roedores de laboratorio han desarrollado células malignas a partir del consumo del colorante, los estudios no han demostrado que esto ocurra en humanos. Al respecto, el Dr. Carlos asegura: no debemos preocuparnos de más si llegamos a consumirlo.
“Yo diría que no hay riesgo porque los efectos nocivos tardaron muchísimo tiempo en ser detectados. No es algo que vaya a hacer efecto rápidamente. Además, solamente se ha documentado en ciertas poblaciones”, detalla el investigador especializado en sustancias activas en química orgánica.
Normalmente el organismo elimina lo que no necesita, por lo que es poco probable que el colorante se haya acumulado dentro del cuerpo, especialmente considerando la labor del hígado y los riñones: máquinas eficientes encargadas de desintoxicar al organismo. Por ejemplo, los medicamentos pueden durar desde horas a días en el cuerpo, pero al final se terminan desechando.
Entonces, ¿por dejar de utilizar el colorante si el cuerpo lo desecha? El riesgo no radica en una acumulación, sino en la exposición constante, especialmente en organismos susceptibles.
Un buen ejemplo de ello es el asbesto. Debido a su resistencia se convirtió en uno de los materiales predilectos para la construcción durante el siglo XX. La ciencia tardó décadas en demostrar formalmente su relación con enfermedades graves. Finalmente, la exposición continua a la sustancia se asoció con lesiones pulmonares.
“Se vio una correlación entre la gente que trabajaba en las minas o en las fábricas que manejaba asbesto y la incidencia de cáncer de pulmón. Pero tardamos aproximadamente 30 o 40 años en demostrarlo”
No todas las personas que trabajaron en minas o en fábricas con asbesto desarrollaron cáncer de pulmón, pero el porcentaje fue significativo. “Si yo ya sé que algo puede ser tóxico, ¿para qué me arriesgo y me lo sigo tomando?”, cuestiona el experto.
En México la Comisión Federal para la Protección contra los Riesgos Sanitarios (Cofepris) concluyó que el colorante ya no era seguro principalmente, por el alto consumo que se registra en el país.
La Ingesta Diaria Máxima Teórica (cantidad estimada de producto que consume una persona a largo plazo) alcanzó 0.231 miligramos por kilogramo de peso corporal al día, es decir, más del doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Hay otras sustancias en la mira?
Los protocolos de toxicidad actuales son cada vez más estrictos, pero ninguna sustancia es inocua al 100%. El químico es claro al respecto: “Cualquier sustancia puede ser tóxica. El agua es de lo más común, pero si uno toma demasiada se puede morir”.
En general, en los últimos años se han mejorado los mecanismos para detectar si lo que consumimos a diario implica o no riesgos para la salud, la FDA por ejemplo, está continuamente evaluando ingredientes.
“Entonces, mientras no haya una alerta no hay que preocuparnos demasiado al respecto”, recomienda el Dr. Carlos Antonio.
En este sentido añade: hay que tener cuidado con los alimentos ultraprocesados y algunos dulces artesanales como las paletas de colores que de inmediato pigmentan la lengua pues “no sabemos qué colorantes o aditivos tengan”.
¿Cambiar la receta cambiará el sabor?
La lista de comida y dulces elaborados con el colorante 3 es enorme. En Estados Unidos se enumeran más de 3000, por lo que podría suponer un cambio importante para las fábricas que lo utilizan, pero ¿tendrá algún efecto en los amantes de la gelatina de grosella o los panditas rojos?
El químico comparte que el colorante es insípido, además, se utiliza en cantidades muy pequeñas “estamos hablando de que en 1 kg probablemente apenas hay un 1 mg de sustancia”, por lo que el sabor no se ve comprometido.
La comida roja seguirá existiendo, actualmente hay opciones seguras para recrear el color de las manzanas y las cerezas, como el pigmento de betabel. Es probable que no volvamos a ver el mismo tono vibrante del rojo 3 pero, ante el potencial riesgo de cáncer, este se convierte en el menor de los problemas.
LHM