OMS busca sacar del rezago a enfermedad hepática en agenda global de salud: "Un punto ciego en políticas sanitarias"

Esta patología se posiciona como uno de los principales impulsores de cirrosis, trasplantes y cáncer hepático

La enfermedad hepática esteatótica puede derivar en cirrosis, trasplantes y cáncer hepático. | Foto: Archivo (Especial)
Ciudad de México /

La enfermedad hepática esteatótica, estrechamente ligada a la obesidad y la diabetes, continúa fuera de las principales estrategias contra enfermedades no transmisibles (ENT), una omisión que la Organización Mundial de la Salud (OMS) busca corregir con una resolución que será discutida por sus Estados miembros en la próxima Asamblea Mundial de la Salud.

Así lo consideró el especialista Jeffrey V. Lazarus, en un artículo publicado el 21 de abril de 2026 en Health Affairs Forefront (principal revista académica y de investigación sobre políticas de salud), donde subrayó que, pese a su alta prevalencia, estas patologías siguen siendo un “punto ciego” en las políticas sanitarias globales y nacionales.

“La enfermedad hepática no es una preocupación especializada de nicho, sino un componente central de la carga global de enfermedades metabólicas”, afirmó.
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La propuesta, presentada en febrero ante la junta ejecutiva de la OMS, plantea incorporar formalmente la enfermedad hepática esteatótica al marco de ENT, lo que marcaría un cambio en la manera de abordar padecimientos vinculados a factores metabólicos.

El contexto internacional respalda ese giro. A finales de 2025, la salud hepática fue incluida en la declaración política de la cuarta reunión de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre ENT, mientras que el Foro Económico Mundial la incorporó en su informe sobre la crisis global de enfermedades crónicas.

En conjunto, estos avances señalan un reconocimiento creciente de que la enfermedad hepática no puede seguir siendo ignorada dentro de la agenda de salud pública, según el análisis.

De acuerdo con el análisis, la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD) afecta a aproximadamente uno de cada tres adultos en Estados Unidos y a cerca de mil 700 millones de personas en el mundo, posicionándose como uno de los principales impulsores de cirrosis, trasplantes y cáncer hepático.

Pese a ello, el experto advirtió que “sigue estando en gran medida ausente de los marcos federales de prevención, las métricas de atención basada en el valor y los sistemas nacionales de informes de calidad”. Esta omisión tiene consecuencias clínicas graves.

“La mayoría de las personas con fibrosis avanzada solo se diagnostican después de que surgen complicaciones graves”, señaló, lo que reduce de forma significativa las oportunidades de prevención o reversión.
“Cuando se identifica la cirrosis o el cáncer de hígado, las oportunidades de prevención o reversión se han perdido en gran medida”, añadió.

A ello se suma el impacto económico. En Estados Unidos, los costos médicos directos atribuibles a estas enfermedades podrían alcanzar decenas de miles de millones de dólares anuales, impulsados principalmente por la atención en etapas avanzadas.

Lazarus atribuyó esta situación a fallas estructurales en los sistemas de salud, donde las enfermedades metabólicas se abordan de forma fragmentada.

“Las estrategias para la diabetes se centran en el control glucémico, los programas cardiovasculares priorizan la presión arterial y los lípidos, y los planes contra el cáncer enfatizan el cribado y tratamiento. El hígado suele situarse entre estos silos”, explicó.

Esta fragmentación refleja problemas estructurales más profundos en los sistemas de salud, de acuerdo con el análisis.

Resolución solo el primer paso

La resolución propuesta por la OMS apuesta por integrar la salud hepática en las estrategias existentes de ENT, así como en la atención primaria y los sistemas de cobertura sanitaria universal.

“El enfoque reconoce que las políticas que reducen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad también pueden mejorar la salud del hígado”, indicó.

El especialista destacó que existen herramientas no invasivas, como puntuaciones de fibrosis derivadas de análisis de sangre rutinarios, que permiten identificar a personas en riesgo años antes de la aparición de síntomas y que pueden incorporarse a la atención primaria.

Asimismo, llamó a redefinir los indicadores de éxito en el tratamiento: “El trasplante refleja un fracaso en etapa tardía, no un éxito. La métrica más relevante es cuántas personas evitan llegar a esa fase”.

De cara a la próxima discusión en la Asamblea Mundial de la Salud, Lazarus advirtió que la adopción de la resolución será solo el primer paso.

“La historia de la salud global contiene muchas declaraciones que no se tradujeron en práctica”, alertó.

Entre las prioridades, destacó la incorporación de indicadores hepáticos en sistemas de monitoreo, la integración de evaluaciones de riesgo en la atención primaria y la implementación de políticas públicas sobre alimentación, consumo de alcohol y actividad física.

“La ventana de política está abierta; la cuestión es si los gobiernos la utilizarán”, concluyó.

El debate sobre esta resolución se producirá en un contexto de creciente atención internacional sobre la salud hepática y tendrá lugar antes del encuentro del Grupo de Reflexión sobre Enfermedades Hepáticas que se celebrará en Barcelona, donde especialistas analizarán los avances y retos en la integración de esta patología en las políticas globales de salud.

IYC

  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.

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