Además de emoción y amor, la llegada del primer bebé también trae consigo miedos, preocupaciones y una gran incertidumbre que —sin una correcta gestión —pueden llegar a perjudicar el matrimonio o la relación.
El Instituto Gottman identificó cuatro temas en los que más pueden discrepar las parejas; los cuales, aunque abrumadores de apariencia, es posible llegar a acuerdos en pro de la crianza del bebé, así como del bienestar de la relación.
1. Los estilos de crianza
Esta es una de las preocupaciones más comunes en los matrimonios, especialmente si ambas partes crecieron con educaciones, valores y hábitos diferentes.
“Cuando no están de acuerdo en los estilos de crianza, es señal de que ambos tienen una opinión firme sobre lo que es mejor para el bebé”, estipula el Instituto.
Sin embargo, cuando no hay una conexión ni un sentido de unidad, temas como cambiar el pañal, la manera de cargar al bebé o quién lo atenderá cuando llore en plena madrugada puede generar conflictos y tensiones. Más aún si se convierte en un patrón y no logran resolver sus diferencias.
De ahí que la mejor herramienta es el manejo del estrés y de las discusiones, así como la escucha activa para comprender los puntos de vista y necesidades de cada uno, y la comunicación efectiva para negociar y llegar a acuerdos.
Algunas dinámicas que las nuevas familias pueden incorporar a su rutina son:
- Incorporar una conversación diaria para reducir el estrés
- Tener una plática semanal para ponerse al día sobre la situación de pareja
- Dedicar 10 minutos al día para pasar tiempo de calidad
2. Cambios en la intimidad
La llegada de los hijos es una de las crisis más importantes de un matrimonio. “De esa ninguno se salva”, señaló a MILENIO la sexóloga, Linda Libien. “Y no porque (los hijos) sean el problema, sino por la desestructura que genera su llegada”.
“Ya no somos nada más tú y yo, sino que hay un tercero que necesita nuestro foco. Pero tampoco podemos olvidar de nosotros; de que antes de ser papás, fuimos pareja”.
Respecto a la vida sexual, el agotamiento físico y las exigencias de tener un bebé recién nacido no es lo único que puede disminuir el deseo. En el caso de las madres primerizas también influyen los cambios hormonales, las alteraciones corporales, la recuperación del posparto y complicaciones de éste (como la depresión).
Por eso, antes de pensar en “cómo recuperar la vida sexual” tras la maternidad o paternidad, el Instituto subraya la importancia de procurar el bienestar de ambas partes.
“Si bien la intimidad es fundamental para mantener las relaciones sanas, es crucial crear un ambiente en el que ambos miembros de la pareja se sientan cómodos”, señala el Instituto.
Este proceso empieza con la comunicación abierta y honesta sobre sus expectativas respecto al contacto físico, el afecto y el sexo —comprendiendo que ambos pueden tener perspectivas muy diferetes—.
Asimismo, mantengan una actitud abierta y sin prejuicios, sin ponerse a la defensiva ni tomarse como algo personal las negativas a las solicitudes de sexo e intimidad. Determinen la mejor manera de decir “sí” y “no”, para que ambos se sientan comprendidos y respetados.
“Tu pareja confía lo suficiente en ti como para ser vulnerable y desea una vida sexual plena, y este es un momento crucial para respetar esa confianza y vulnerabilidad”, señala el Instituto.
3. Distribución equitativa de tareas
El nacimiento de un bebé puede ocasionar que las tareas domésticas se acumulen, pues sus cuidados se empalman con las labores como lavar los trastes, barrer el garage o acomodar la ropa recién lavada, así como las exigencia de la vida diaria— por ejemplo, regresar al trabajo, retomar el ejercicio o visitar la familia —sean mucho más difíciles de llevar a cabo.
Para encontrar ese equilibrio, el Instituto recomienda tener una conversación semanal para planificar, coordinar horarios, compartir las responsabilidades de la crianza compartida y mantener la casa limpia y ordenada para el bebé. Por ejemplo, turnarse las tareas poco agradables o coordinarse cuando haya quehaceres pendientes.
“Las discusiones sobre las tareas domésticas pueden parecer insignificantes, pero los desacuerdos pueden agravarse rápidamente y convertirse en grandes conflictos, por lo que es mejor abordarlos semanalmente”.
4. Desacuerdos financieros
En México, los costos del primer año de vida del bebé pueden ir de los 5 mil a los 10 mil pesos mensuales; mientras que algunos artículos como cuna, silla de coche o incluso fórmula láctea también se valúan en miles de pesos, según la marca.
Estos gastos pueden generar tensiones en la relación, especialmente si difieren en la educación sobre el dinero: que una de las partes sea más ahorradora y la otra más propensa a derrochar. Ante ello, la solución que ofrece el Instituto es juntarse para crear un plan financiero anual; el cual no sólo incluya el presupuesto esencial (alimentos, ropa, servicio médico, etc), también planes para ahorrar para la universidad, vacaciones familiares y compras importantes.
“Procuren revisar y hablar sobre sus finanzas a la misma hora cada mes para mantener todo bajo control”, puntualiza.
ASG