El Parkinson no sólo provoca temblores. La enfermedad también puede alterar la memoria, el estado de ánimo y funciones del organismo que muchas veces pasan desapercibidas.
Así lo explica el neurólogo Daniel Martínez en entrevista con Víctor Martínez para la sección “Tu médico en Telediario”, al señalar que el diagnóstico oportuno permite mejorar la calidad de vida de los pacientes y frenar el avance de algunos síntomas.
“Muchas veces relacionamos el Parkinson solamente con temblores o movimientos, pero sabemos que no”, explica el especialista.
Aunque el trastorno se identifica principalmente por las alteraciones motoras, el cerebro y otros sistemas del cuerpo también pueden verse afectados.
El neurólogo detalla que algunos pacientes desarrollan cambios cognitivos y alteraciones emocionales.
“No de demencia como la que más conocemos, que se llama Alzheimer, no de ese tipo, pero sí desarrollan algunos cambios cognitivos, cambios del estado de ánimo, cambios del sistema gastrointestinal y cardiovascular”, menciona.
El Parkinson es un padecimiento neurodegenerativo que ocurre cuando ciertas neuronas encargadas de producir dopamina disminuyen su actividad; la dopamina participa en el control del movimiento y otras funciones cerebrales. Por ello, los pacientes pueden presentar rigidez, lentitud al caminar, alteraciones del equilibrio y temblores.
Sin embargo, el doctor insiste en que cada paciente manifiesta la enfermedad de forma distinta.
“Lo importante es que el doctor te aborde todos los sistemas que puedan estar afectados y atacarlos de manera priorizada, de manera individualizada”, comenta.
Uno de los temas que más inquieta a quienes tienen antecedentes familiares es la prevención. Aunque todavía no existe una terapia que garantice evitar la enfermedad, sí hay hábitos que ayudan a disminuir riesgos.
“Estamos hablando de dormir siete horas. Cada vez le damos más importancia al sueño. Entre menos dormimos en horas, mayor riesgo de desarrollar algo degenerativo con el tiempo”, advirtió el especialista.
También recomienda mantener una alimentación balanceada y actividad física frecuente. “Ejercicio, 30 minutos al día o 150 minutos a la semana, es lo que está indicado. La oxigenación del cerebro nos ayuda a prevenir o disminuir este riesgo”, explicó.
Otro factor importante es el manejo del estrés. El neurólogo señaló que la tensión constante puede afectar al cerebro a largo plazo y favorecer procesos degenerativos.
“Tratar de disminuirlo en la medida que sea posible también forma parte de la prevención”, afirma.
Además del ejercicio físico, el especialista destaca la necesidad de mantener activo el cerebro. Aprender nuevas habilidades, estudiar o leer favorece la creación de conexiones neuronales alternas.
“El cerebro tiene la capacidad de generar vías alternas. Si tenemos un circuito alterado o deficiente, el cerebro es capaz de hacer otras conexiones”, explica y sugiere a sus pacientes a desarrollar actividades nuevas.
“Siempre quise tocar la guitarra, siempre quise aprender un idioma, pues es el momento”, comenta.
La lectura también funciona como entrenamiento mental. “Es terapia mental, es el ejercicio del cerebro”, añade.
Durante la entrevista, el neurólogo también abordó un trastorno que suele confundirse con el Parkinson: el temblor esencial. Aunque ambos padecimientos presentan movimientos involuntarios, tienen diferencias importantes.
“La enfermedad más común en mi consulta se llama temblor esencial”, explica. En estos casos, el paciente presenta temblor principalmente en las manos al realizar actividades cotidianas.
“Es el típico paciente que batalla para comer porque tira la sopa de la cuchara o derrama el agua cuando lleva el vaso a la boca”, señala.
Con el paso del tiempo, el temblor también puede afectar la cabeza o la voz. A diferencia del Parkinson, el movimiento suele aparecer cuando la persona utiliza las manos y no necesariamente en reposo, asegura el doctor Daniel Martínez.
El especialista aclara que el origen también puede relacionarse con procesos degenerativos cerebrales, aunque ciertos medicamentos pueden influir.
Incluso el impacto emocional puede desempeñar un papel importante.
“El estrés postraumático o eventos emocionales importantes sí creo que tienen un impacto en el cerebro con el tiempo”, señala.
En casos severos existen tratamientos psiquiátricos y neurológicos que incluyen terapias cognitivas, medicamentos e incluso técnicas de estimulación cerebral.
El doctor insiste en que ningún temblor debe ignorarse.
“No lo dejen pasar. Un temblor puede ser Parkinson, pero no siempre es Parkinson, pueden ser otras cosas”, advirtió.
También recuerda que si existe una enfermedad degenerativa detrás del síntoma y si no se atiende a tiempo seguirá avanzando.
Por ello recomienda acudir primero con el médico general y seguir la valoración con neurología cuando sea necesario.
nrm