¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre en tu mente cuando escuchas cantar a los pájaros? Un estudio del Instituto Max Planck encontró que estos sonidos de la naturaleza podrían tener efectos positivos
Aquí en MILENIO, te contamos qué descubrieron los investigadores y cómo los sonido cotidianos, presentes en muchos espacios naturales, podría tener más efectos de los que imaginamos.
¿Qué beneficios tiene el escuchar el canto de los pájaros?
De acuerdo con el estudio retomado por la Sociedad Max Planck, el canto de los pájaros reduce la ansiedad y la paranoia en personas sanas durante un experimento realizado por investigadores del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano.
El estudio analizó cómo distintos sonidos ambientales podían modificar el estado de ánimo y determinados procesos psicológicos.
La investigación reunió a 295 participantes, quienes escucharon durante seis minutos fragmentos de audio con ruido habitual del tráfico o canto de pájaros.
Los sonidos también variaron según la cantidad de tipos de ruido o especies de aves presentes. Antes y después de la exposición, los voluntarios respondieron cuestionarios sobre su salud mental y realizaron pruebas destinadas a evaluar su funcionamiento cognitivo.
Los resultados mostraron diferencias entre ambos ambientes sonoros. La Sociedad Max Planck comunicó que escuchar el canto de los pájaros redujo los niveles de ansiedad y los estados paranoides entre los participantes sanos. En cambio, el efecto no se extendió a los estados depresivos durante este experimento.
Los investigadores señalaron que la influencia positiva del canto de las aves sobre el estado de ánimo ya era conocida, pero destacaron que este trabajo permitió observar también un efecto sobre los estados paranoides. La respuesta no dependió de que los sonidos correspondieran a dos o a más especies de pájaros.
El investigador Emil Stobbe explicó que las personas pueden experimentar temporalmente pensamientos ansiosos o percepciones paranoicas sin presentar un diagnóstico. En ese sentido, los cuestionarios empleados permitieron estudiar esas tendencias y observar cómo respondían ante distintos sonidos ambientales.
El estudio también encontró diferencias en relación con el tráfico. El ruido generalmente empeoró los estados depresivos, especialmente cuando los audios contenían una mayor variedad de sonidos propios de ese entorno. Sin embargo, ni el canto de los pájaros ni el ruido del tráfico modificaron el rendimiento cognitivo de los participantes.
¿Por qué el canto de las aves podría generar estos efectos?
Los investigadores plantearon que el canto de los pájaros podría funcionar como una señal sutil de un entorno natural intacto. Esa percepción podría desviar la atención de factores estresantes que, de otro modo, serían interpretados como posibles amenazas.
APC