¿Te ha pasado que te vas a dormir y te das cuenta que tus oídos zumban o hacen pequeños chasquidos, como una bocina con interferencia? Se le llama tinnitus a los ruidos y zumbidos en el oído que no tienen una fuente externa. Esta situación es común y normalmente dura algunos minutos, aunque hay casos donde se hace crónica o recurrente.
De hecho, hay dos tipos de tinnitus, el subjetivo y el objetivo. En el primero, la persona siente la presencia de un zumbido en los oídos que sólo ella puede percibir; en cambio, en el segundo caso, el sonido es real, se produce dentro o cerca del oído, y por supuesto, el doctor también puede escucharlo.
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Infecciones en el oído, cuerpos extraños o incluso cera acumulada, pérdida de audición por sonidos fuertes, la enfermedad de Ménière, el uso de antibióticos, la presión alta y las alergias también pueden provocar episodios de tinnitus.
Una forma de disminuir las molestias del tinnitus es poner una fuente de ruido blanco mientras duermes, pues el zumbido en los oídos es más notorio por la noches cuando todo está callado.
No se ha comprobado que el estrés lo provoque, pero se sabe que puede empeorarlo, por eso, aprender a relajarse también resulta útil.
Trata de descansar suficientes horas cada noche, y si ya presentas daño en tu audición, protégela de un deterioro mayor con el uso de tapones y evitando lugares ruidosos y estridentes.
Es importante que acudas al doctor si los ruidos en los oídos comienzan después de un golpe en la cabeza ya que por lo general, van acompañados de mareos, náuseas, pérdida de equilibrio, o bien, duran por varias semanas o más.
CR