Tras el sismo de magnitud 7.4 registrado a las 08:49 horas del 17 de julio de 2026, con epicentro a 135 kilómetros al suroeste de Ciudad Hidalgo, Chiapas, el Centro de Alerta de Tsunamis (CAT-Semar) emitió un Boletín de Alerta de Tsunami.
La dependencia estimó variaciones anómalas del nivel del mar de hasta 1.05 metros en la región de generación del sismo y recomendó mantener a la población alejada de las playas hasta la cancelación de la alerta, debido a la posibilidad de corrientes fuertes en la entrada de los puertos.
El fenómeno volvió a poner sobre la mesa una duda frecuente: ¿es lo mismo un maremoto que un tsunami? Aunque ambos conceptos suelen utilizarse como si fueran sinónimos, en realidad describen procesos distintos dentro de un mismo evento natural, si tú tienes la misma duda, aquí en MILENIO te lo contamos.
¿Qué diferencia hay entre un maremoto y un tsunami?
La principal diferencia radica en el momento en que ocurre cada fenómeno. De acuerdo con información de EFE, el maremoto se origina por una sacudida o desplazamiento repentino en el fondo marino.
El movimiento puede ser provocado por un terremoto submarino, una erupción volcánica o un deslizamiento de tierra bajo el agua.
El Diccionario de la Lengua Española definió el maremoto como “la agitación de las aguas del mar a consecuencia de una sacudida del fondo que a veces se propaga hasta las costas y da lugar a inundaciones”.
En contraste, el tsunami corresponde a la serie de olas que se forma después de esa alteración submarina. Es decir, representa la consecuencia visible del maremoto y es el fenómeno que puede alcanzar las costas, provocar inundaciones y avanzar tierra adentro.
La palabra "tsunami" tiene su origen en japonés y significa literalmente "ola de puerto". Además, la FundéuRAE señaló que en español también puede escribirse como "sunami", sin la letra "t".
En términos generales, el maremoto es la causa que desplaza grandes volúmenes de agua, mientras que el tsunami es el efecto derivado de ese movimiento.
¿Cómo se forma un tsunami?
Según información del Gobierno de México, la formación de un tsunami ocurre en tres etapas.
- La primera es la generación, cuando una parte del fondo marino se desplaza de manera súbita y produce una alteración importante en la superficie del océano, llegando a mover millones de metros cúbicos de agua.
- Después sigue la propagación. En esta fase, la energía liberada se transmitió mediante olas que, en mar abierto, pudieron desplazarse a velocidades superiores a los 800 kilómetros por hora.
- Finalmente ocurre la inundación. Al acercarse a la costa, las olas pierdan velocidad, pero aumentan considerablemente su altura, lo que favorece el ingreso del agua varios kilómetros tierra adentro.
El Gobierno de México recordó que en eventos históricos como Sumatra en 2004 y Japón en 2011 se registraron olas de hasta 30 metros de altura.
APC